'Oscar quiere ser una Cigala' mostrará en Teatro Galileo una "comedia negra" sobre disforia de género y tolerancia

Cartel de la obra 'Oscar quiere ser una cigala'
TEATRO GALILEO
Publicado 05/11/2017 10:29:57CET

"Parece como que la tolerancia está de moda, pero algunas veces no vale solo con eso, hay que informarse", afirma el autor

MADRID, 5 Nov. (EUROPA PRESS) -

Teatro Galileo acogerá del 8 de noviembre al 3 de diciembre la obra 'Oscar quiere ser una Cigala', una "comedia negra" que trata temas como la disforia de género y la tolerancia desde la perspectiva de una familia con un hijo que quiere convertirse en cigala.

Luis Enrique Montero, el autor de la obra ha tratado de resumir a Europa Press en qué consiste, y lo ha hecho diciendo que "ha salido una cosa muy rara".

"Ha salido una cosa muy rara, pero que yo creo que muy divertida. Traté de evitar hacer la historia del típico chaval adolescente que es transexual, y por eso puse una cigala. Dije: 'Voy a poner una cosa que a la gente al principio le haga gracia, que sea una cosa histriónica'. Pero después poco a poco la historia termina por tocar en esos puntos negros de nosotros mismos", ha explicado.

Montero, además, ha señalado que aunque la disforia de género es uno de los temas centrales de la historia no es el único que se trata. "La historia no está solo centrada en la disforia de género, sino en la idea de cómo la familia y el entorno tratan de aceptar algo que no terminan de entender", ha apuntado.

En este sentido, Montero ha asegurado que ha habido espectadores que han entendido la obra desde puntos de vista distintos al de la transexualidad.

"Uno de los espectadores con los que hablé tras ver la obra había relacionado la historia con la de una chica que quería jugar al fútbol y sus padres no le dejaban. Cada persona va a poder tener un momento de empatía con los personajes y no solo con este amigo gay que tengo, o esta amiga lesbiana, o este conocido transexual", ha añadido.

A la hora de tratar de explicar el tono de la obra, el autor afirma que se mueve entre la tragedia y la comedia, pero tiene una parte de los dos. "Al final, con este tipo de temas solo conocemos los extremos, cuando te echan de casa, cuando le pegan una paliza a alguien, pero ¿qué pasa con las medias tintas, qué pasa con ese océano que hay en el medio, todas esas pequeñas historias que no llegan a ser grandes desprecios pero que tampoco llegan a ser grandes aceptaciones?", ha desarrollado.

"Esas historias que no son tragedias totales pero que tampoco son comedias. Ese mundo en el que no hay aceptación pero tampoco desprecio es un mundo muy silencioso en el que he querido indagar", ha explicado.

El dramaturgo ha afirmado que parte de la inspiración le llegó tras descubrir que un amigo y compañera de clase con el que coincidió cuando estudiaba en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (Resad) confesó que se sentía mujer y se sometió a una operación de cambio de sexo, algo que su entorno aceptó sin problemas.

"En su entorno social no tuvo ningún problema, todo el mundo lo aceptó y fue precisamente eso lo que me hizo pensar: 'Bueno, nosotros sí, pero la gente que sí, pero realmente no, ¿qué pasa?", se ha preguntado.

Luis Enrique ha explicado que para mostrar esa oposición entre lo que alguien muestra y lo que siente de verdad han tratado de imitar en la obra el funcionamiento del "consciente y el inconsciente". "Hacemos rupturas entre un drama realista y naturalista y de repente lo rompemos con lo que los personajes piensan realmente", ha indicado.

"Con eso jugamos, con un juego de luces y con la expresión corporal de los propios actores. Pasan de cómo reaccionan en la vida cotidiana ante algo y luego, con una ruptura en la que se cambian las luces y cambian su expresión corporal, vemos lo que realmente están pensando los personajes y no lo que aparentan", ha señalado.

LAS RAZONES POR LAS QUE HA ESCRITO LA OBRA

"Hay veces que se te olvida el por qué se está haciendo la obra y algo te lo recuerda", ha apuntado el autor, que ha relatado una anécdota que tuvo con una compañera de trabajo. "Hace unos días fui a una exposición sobre transexualidad con una compañera de trabajo y entonces ella me dijo la típica frase: 'yo respeto a todo el mundo, mientras me respeten a mí' Ahí ya está el primer fallo, ¿por qué no te van a respetar a ti? ", ha criticado Luis Enrique.

Continuando con la historia, el autor ha explicado que siguió hablando con la compañera de trabajo hasta que salió el tema de un amiga transexual. "Yo le conté un par de historias y una de ellas era de una chica transexual, distinta a mi compañera de clase, que había hecho la transición de hombre a mujer y que actualmente tenía novia; y le explotó la cabeza", ha relatado.

"Parece como que la tolerancia está de moda, pero algunas veces no vale solo con eso, hay que informarse. No vale solo con decir sí, a todo. En ese caso lo vi clarísimo. Ella veía rarísimo que una mujer transexual tuviera una relación con una mujer y entonces me pregunto, ¿por qué lo toleras? Al final lo que hace daño es que la gente no se entienda de verdad", ha incidido.

Siguiendo con el tema, el autor ha defendido que para conseguir verdadera tolerancia hay que "empatizar y entender" y ha manifestado que la intención final de la obra es hacer reír al público, pero también hacerlo pensar.