Piden ocho años de cárcel para un acusado de maltratar a su mujer y a sus hijas

Actualizado 20/05/2013 9:52:43 CET

MADRID, 20 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Madrid juzgará hoy a un acusado de propinar continuos malos tratos a su mujer y a sus hijos, a quienes trataba de no causar lesiones para no dejar constancia de su trato violento.

El acusado Yeugen Vanyayev, de nacionalidad ucraniana, será juzgado el próximo lunes en la sección 27 de la Audiencia madrileña por un delito de malos tratos en el ámbito familiar, otro similar en su modalidad de malos tratos habituales, otro en el ámbito doméstico, amenazas y quebrantamiento de medida cautelar.

En su escrito de prisión, el fiscal solicita que se le condene a ocho años de prisión, si bien pide que se sustituya la pena de prisión por cada uno de los delitos por la expulsión de España y su prohibición de entrada al país en un plazo de diez años.

El procesado comenzó la relación con su mujer en 2008k, teniendo una hija en común y conviviendo todos con otra hija de la víctimas. Según el fiscal, el primer episodio violento se produjo el 13 de septiembre de 2009 cuando el acusado se encontraba con un amigo bebiendo bebidas alcohólicas.

Al llegar a casa, ésta le recriminó su comportamiento y éste le propinó un botellazo en la cabeza y un puñetazo en la cara, sin que acudiera al médico por temor a lo que pudiera pasar.

El fiscal destaca que a partir de ese momento comienza de forma habitual a dirigirse a la mujer como "prostituta", así como a amedrentarla con matarla y quitarle a sus hijas. Los golpes a su mujer en diversas partes del cuerpo, así como los tirones de pelo se hacen habituales.

En este mismo marco de violencia, la actitud del hombre comienza a cambiar respecto a los menores. A la más pequeña la cogía de la ropa a la altura del cuello, lanzándola a la cuna o a la cama. Además, la dejaba llorar durante una hora sin dejar a su madre que entrara a la habitación para calmarla.

También comenzó a golpear a la niña de cuatro años, a quien agarraba de las muñecas o del cuello. Además, la daba patadas en las piernas, sin causarle lesiones.

Por todos estos hechos, un juez dictó una orden de alejamiento respecto a su mujer e hijas, pero éste incumplió en varias ocasiones el mandato judicial.