Piden seis años de prisión para el jefe de la Policía Municipal en Centro Sur por coacciones

Publicado 16/04/2018 11:22:39CET

MADRID, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Fiscalía de Madrid solicita seis años de prisión para Juan Manuel G. M., el oficial responsable de la unidad Centro Sur de la Policía Municipal, por un presunto delito de coacciones y falsedad documental que habría cometido en 2012 cuando era jefe de la Policía Local de Galapagar.

Así consta en el escrito de acusación del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, en el que se califican los hechos que se juzgarán el próximo 9 de mayo en la Audiencia Provincial de Madrid.

Según ha adelantado 'El País', también se juzga a José V. P., para quien se piden cuatro años de cárcel por falsedad. A ambos procesados se les pide una inhabilitación durante cuatro años.

Los acusados, el primero en su condición de jefe de la Policía Local de Galapagar y el segundo como jefe de Servicio, organizaron a finales de diciembre de 2012 un dispositivo para evitar que se celebrara una supuesta macrofiesta de Nochevieja ilegal que tendría lugar en la Finca 'Villasolita' de Galapagar.

Cuando llegaron al lugar, observaron que no había fiesta alguna, desplazándose a una finca situada a 400 metros de la anterior donde parecía existir una fiesta.

En el lugar, el jefe de servicio a instancias de su superior comenzó a redactar un acta de inspección en materia de espectáculos públicos y actividades recreativas así como un acta de denuncia por realizar una fiesta ilegal.

Según el fiscal, el acusado hizo consta en dichas actas "hechos, a sabiendas de no ser concordantes con la realidad, tales como que la finca disponía de un nombre 'Fiesta del Campillo' o que existían menores consumiendo alcohol en su interior".

"En el momento en el que el acusado instó a los agentes a firmar las actas, éstos se negaron pese a la insistencia del primero, al considerar que el contenido de dichos documentos no se ajustaba a la realidad, tachando su firma el agente", señala el texto.

Ante la persistencia de los agentes en negarse a firmar las actas, el jefe de la Policía Local mantuvo conversaciones con todos ellos, en las cuales "presionó con el fin de amedrentar la voluntad de los mismos y conseguir que estos firmasen, sin llegar a conseguir su propósito". "Por ello, confeccionó nuevas actas", agrega.