El presunto asesino de Bravo Murillo niega el crimen y declara que solo acompañó a la víctima a su casa

Acusado en el banquillo
EUROPA PRESS
Actualizado 17/06/2013 17:28:17 CET

Una cámara de seguridad grabó al procesado salir de la vivienda dos horas después y tirar las sábanas a un contenedor

MADRID, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

Jaime M.G., acusado de asestar 88 puñaladas a una mujer la madrugada del 19 de septiembre de 2009 en su casa de Bravo Murillo, ha negado en el juicio ser el autor del crimen, si bien ha reconocido que esa noche acompañó a la víctima hasta su casa, donde la dejó acostada en la cama debido al estado de embriaguez que tenía.

El procesado se sienta desde hoy en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Madrid por un delito de asesinato, por el que se enfrenta a 23 años de prisión. Un Jurado Popular deberá dilucidar sobre la culpabilidad o inocencia del procesado, quien conocía a la víctima al ser vecinos del barrio.

La versión del acusado, según su testimonio, se basa en que esa noche iba "borracho" y que se encontró con la mujer alrededor de las 3 de la madrugada en una calle del barrio de Bravo Murillo.

Así, decidió acompañarla a su casa ante el también estado de embriaguez que presentaba la mujer. Una vez allí, la acostó en la cama después de que ésta se cayera en el cuarto y se golpeara la cabeza. A continuación, se fue y se quedó dormido en las escaleras durante cerca de dos horas. Una cámara de seguridad grabó cómo salía de la casa a las cinco de la madrugada.

En el alegato ante el jurado, el abogado defensor, Manuel Ollé, ha defendido la inocencia de su cliente y ha adelantado que pedirá su libre absolución. Sin embargo, la fiscal y la acusación particular han destacado que hay pruebas incriminatorias contundentes y claras contra él en alusión al vídeo que captó cómo salía de su vivienda y cómo tiraba unas sábanas con sangre de la víctima a un contenedor.

Asimismo, el acusado se dejó su DNI en la casa de la víctima. También se hallaron otras sabanas con sangre en la casa del acusado en la lavadora. El hombre tenía además rastros de sangre en los zapatos que llevó ese día, al igual que en un jersey.

En su declaración, Jaime se ha mostrado nervioso en la contestación de las preguntas de la fiscal, quien en varias ocasiones le ha replicado que no tenía sentido lo que decía. Inquirido sobre por qué, si solo la dejó acostada, las cámaras le grabaron dos horas después, éste ha manifestado que pudo que se quedara dormido en las escaleras.

"No recuerdo nada desde que apagué la luz de su cuarto", ha señalado Jaime y ha asegurado que no sabe por qué salió dos horas después con las sábanas repletas de sangre de la mujer. "Es posible que me durmiera ahí. Y alguien me las diera. Yo no entiendo nada", ha dicho.

¿Por qué metió las sabanas con sangre en la lavadora de casa de su madre? ¿Quien iba a lavar esas sábanas? Supongo que lo haría mi madre", ha declarado.

HECHOS DE LA ACUSACIÓN

Según el fiscal, el acusado se encontró con la víctima sobre las tres de la madrugada del 19 de septiembre de 2009. Tras ese primer contacto, ambos subieron a casa de la mujer, en la calle Bravo Murillo.

Una vez en el domicilio, el acusado le asestó hasta 17 cuchilladas en la cara, otra en el cuello que le seccionó la tráquea, tres más en la misma zona, otras 19 en brazo y antebrazo izquierdo, once puñaladas más en el costado izquierdo y región dorsal, hasta un total de 88 heridas de arma blanca antes de fallecer.

El acusado permaneció en la casa hasta pasadas las cinco de la mañana para, a continuación, desprenderse en un cubo de basura de dos cuchillos de grandes dimensiones, una colcha, un barreño, ropas de la víctima y otros pequeños objetos

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