Rouco alienta a las víctimas y les pide "fortaleza" para seguir la vida "con amor y esperanza"

Recuerda a la madre que pedía que auxiliaran a su hija de once años el día del accidente

Europa Press Nacional
Actualizado: jueves, 11 septiembre 2008 23:22

MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, alentó hoy, en el transcurso de la Eucaristía de exequias por los fallecidos en el accidente aéreo del aeropuerto de Barajas, a los familiares de las 154 víctimas mortales y les pidió "fortaleza" para seguir la vida "con amor y esperanza".

En la celebración eucarística, que tuvo lugar a las 20.00 horas en la Catedral de la Almudena de Madrid, Rouco que calificó de "terrible" el accidente que costó la vida a 154 personas, "casi todos ciudadanos españoles", tuvo palabras de consuelo para los familiares en los que, dijo, sigue "vivo y lacerante el dolor" causado por el "tremendo e imprevisible golpe de la muerte" y para los conciudadanos que les acompañaron en sus penas, entre los que citó expresamente a profesionales y voluntarios.

"Queremos ofrecer al Señor, en primer lugar, por vuestros seres queridos que ha llamado a su presencia, pero también por vosotros que habréis de continuar la peregrinación por este mundo. ¡No perdáis el ánimo, ni la fortaleza para seguir el camino de vuestras vidas con amor y esperanza! ¡Ciertamente! se os ha cargado una pesada cruz, pero no es menos cierto que esa cruz es, sobre todo, signo y prenda de la victoria del Señor Resucitado", afirmó el cardenal.

Por otra parte, pidió a los cristianos que recen por los difuntos y que lleven "el alivio y el aliento de la esperanza cristiana" a los que "sufren la pérdida irreparable" de los seres queridos, más aún en las circunstancias de este fallecimiento, que el cardenal calificó de "terriblemente dolorosas" y "humanamente trágicas".

También instó el prelado a toda la sociedad a no dejar solas a las víctimas en estos "difíciles y delicados momentos" como "un imperativo ineludible del amor cristiano".

"Habréis de enderezar con la fortaleza de ánimo que es capaz de vencer serenamente al dolor, a la sensación de soledad y a la tentación de no querer afrontar los nuevos, múltiples y difíciles retos personales y familiares con los que ahora os enfrentáis", señaló a los afectados.

RESPUESTA HUMANA INSUFICIENTE

Monseñor Rouco explicó a las víctimas que no hay "respuesta humana" a las preguntas que se han hecho desde el momento del accidente, tales como ¿por qué nos ha pasado esto?, ¿por qué hemos perdido de un trágico golpe uno, dos, tres* cuatro familiares, íntimos y queridos?, ¿y por qué esta desgracia, tan tremenda nos ha acaecido a nosotros*?.

"Todas las respuestas humanas que puedan darse a estas preguntas tan lacerantes -y a otras legítimas que tenéis derecho a plantear y piden su respuesta- resultan, en último término, insuficientes, incapaces de dar satisfacción a lo más hondo de las mismas", declaró, y justificó que la muerte se muestra siempre "con rostro tenebroso e indescifrable" para los ojos del hombre. En este punto, citando palabras de San Pablo, descifró el sinsentido de la muerte en "un amor más grande: el del Dios 'que es Amor'".

El cardenal sostuvo que hay "muchos y conmovedores" testimonios de los accidentados y de los familiares y recordó "como uno de los casos más ejemplares y emocionantes, el amor de la madre gravemente herida que entrega su vida a cambio de la de su niña de once años, pidiendo a los que la auxiliaban que primero salvasen a su hija".

"¡Esa madre ha amado a su hija con el amor de Cristo Crucificado!", exclamó Rouco y alzó la plegaria de los fieles y la esperanza "alentadas por dicho amor y misericordia".

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