Una tamborrada en la Plaza Mayor pone punto final a la Semana Santa madrileña

Actualizado 23/03/2008 16:17:48 CET

El acto estuvo protagonizado por 115 tambores, timbales, bombos y carracas, que se estrenaban en la Semana Santa de la capital

MADRID, 23 Mar. (EUROPA PRESS) -

Una tamborrada a cargo de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén de Zaragoza puso hoy punto final a la Semana Santa madrileña, acto en el que interpretaron varias piezas de su repertorio 115 miembros de la asociación que deleitaron a los presentes con sus golpes de timbal, bombo, tambor y carraca.

En declaraciones a Europa Press el hermano mayor de la cofradía, Miguel Ángel Álvarez, explicó que el acto de hoy consistía en "una exaltación de los instrumentos" que utilizan en su procesión del Domingo de Ramos en Zaragoza, y señaló que había utilizado "los mismos toques" que derrochan en la procesión.

Así, aclaró que no habían realizado ningún tipo de preparación especial para este evento, ya que se habían limitado a "repasar" los ensayos que vienen haciendo desde el mes de enero.

Paralelamente, se refirió a la acogida que habían tenido por parte de los madrileños y se mostró sorprendido por la cantidad de personas que se habían acercado hasta la Plaza Mayor de la capital. "Es muy emocionante que los instrumentos de Zaragoza tengan esta acogida en Madrid", agregó.

TAMBORES, TIMBALES Y CARRACAS

Por su parte, uno de los responsables de tocar un tambor, Eduardo, dijo que llevaba realizando esta procesión desde hace 13 años y que se trataba "de una forma de entender la Semana Santa muy particular", muy tradicional y en la que se derrochaba "puro sentimiento".

Además, aludió a las particularidades de la tamborrada, entre las que destacó la existencia de una sección de bombos y timbales, así como de un área dedicada igualmente a las carracas "la única que hay en toda la Semana Santa de Zaragoza".

"Son los niños los que tocan este instrumento tan peculiar, de hecho son el vivero y la cantera que luego pasan más de mayores a los tambores y los bombos", recalcó.

ABULTADA PRESENCIA DE PÚBLICO

Finalmente, una de las jóvenes encargadas de tocar las carracas, Esther, dijo que continuaba tocando este instrumento porque tenía "una sensación muy fuerte" cada vez que acudía a la procesión del domingo de Ramos.

Igualmente, hizo hincapié en la presencia del público que se congregaba en este popular espacio madrileño y señaló que a pesar de que otras congregaciones que años posteriores habían actuado en la capital, no creía que hoy se fuese a concentrar "tanta gente".

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