El supuesto pederasta de Ciudad Lineal defiende su inocencia emocionado: "Es terrible"

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Actualizado 15/12/2016 12:56:39 CET

Su defensa afirma que la Policía creó la figura de su cliente y cuestiona la mayoría de pruebas de cargo

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presunto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ortiz, ha hablado por primera vez en su turno a la última palabra en el juicio, defendiendo su inocencia y manifestando que hasta ahora había guardado silencio porque no se le había informado de los hechos de los que se le acusa.

"Lógicamente siento mucho lo que le ha pasado a las niñas. Es terrible, es una barbaridad y sobre todo en el caso de TP4 no tiene nombre. Lo siento por sus familias. No tengo nada que ver con esto. Soy inocente señoría", ha afirmado con tono lloroso y visiblemente emocionado.

"Es absurdo declarar cuando no me van a creer", ha manifestado tranquilo ante el tribunal al inicio de su exposición. En su alegato, ha empezado a indicar que el motivo por el que se fue a Santander era porque su tío le había ofrecido trabajo y él estaba agobiado porque tenía 42 años y vivía con su madre aún, negando que huyera de la Policía.

"Lo primero que quiero hablar es sobre el viaje a Santander. Me fui a trabajar. A finales de julio de 2014, mi tío me dijo que había unas reformas. No me concretó el día exacto. Es cierto que estaba agobiado y era porque tengo 42 años, tengo hijos y necesitaba trabajar", ha detallado.

"Me sorprende mucho lo de las descripciones de las menores. Pero son diferentes. Me las he leído y las he escuchado en el juicio. Usted señoría mencionó que se han dicho todos los colores de pelo y hasta el pelirrojo", ha agregado manifestando seguidamente que acusar a una persona de unos delitos tan graves por intuición es una cosa muy arriesgada". "Me parece irresponsable", ha agregado.

INVALIDEZ DE LA PRUEBA

En su informe, el abogado de Antonio Ortiz ha manifestado que la Policía creó la figura de Antonio Ortiz, solicitando la nulidad de la totalidad del procedimiento al tramitarse a espaldas de la autoridad judicial y alegando que hubo manipulación de pruebas.

Así lo ha afirmado el letrado Cristóbal Sitjar durante la exposición del escrito en el que solicita la libre absolución de su cliente y la nulidad del procedimiento. Pode a la Sala que se invalide la pruebas del registro del piso de Santa Virgilia al poner en duda que haya restos de una de las niñas cinco meses después y la prueba de las ruedas de reconocimiento.

"La autoría no ha sido acreditada en ninguno de los momentos. Ortiz es mediáticamente el autor de todos los hechos. La Sala tiene que llegar a esa convicción con las pruebas del juicio y no con lo que ha salido en la televisión", ha dicho.

De igual modo, ha dicho que las pruebas de ADN que confirman que Ortiz es el autor de al menos tres de los casos no son válidas al perderse la cadena de custodia. "Ha habido tanta contaminación y noticias. Ahora os voy a contar la verdad yo", ha recalcado.

Sobre la Policía, ha indicado que se ha escudado en que las niñas no recordaban muchos datos en el hecho de que Ortiz les diera pastillas para adormilarlas. Según ha afirmado, se creó la figura de Ortiz para que fuera él el autor.

INVALIDEZ DEL REGISTRO Y DE LAS RUEDAS

Respecto al piso de Santa Virgilia, ha criticado que durante el registro que practicaron los agentes de la Policía Científica no estuvieron presentes ni la secretaria judicial, actual abogada de la administración judicial, y su propio cliente. En el juicio, la prueba testifical ratificó que se siguió el protocolo y que no entraron para evitar que se contaminara el escenario de los hechos.

En esta vivienda Ortiz habría agredido al menos a dos víctimas, la del 10 de abril de 2014 y la del 17 de junio de 2014. Los agentes practicaron el registro el 25 de septiembre, buscando durante catorce horas restos orgánicos baldosa a baldosa.

Sobre el registro, ha cuestionado que hubiera restos de una de las niñas en el piso cinco meses después de los hechos. En concreto, se hallaron restos de sangre, una huella palmar en el plástico de un colchón y una huella de pisada.

Sitjar ha mencionado la declaración de la madre del acusado, quien afirmó que se limpió a conciencia el piso porque era alérgica al polvo y había mucho porque estaba en obras. La progenitora llegó a manifestar que limpió el plástico del colchón con un cepillito con amoniaco. Sin embargo, su empleada del hogar dijo que el colchón nunca se limpió.

IDENTIFICACIONES NO CREÍBLES

También ha solicitado que se declare nula la prueba de las ruedas de reconocimientos, ya que se vulneró su derecho a la presunción de inocencia. En este punto, ha cargado contra el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, por la rueda de prensa que ofreció en la que afirmó que su cliente era el autor de todos los hechos. Y esto lo afirmó cuando su patrocinado estaba aún en los calabozos.

Para Sitjar, esto provocó que la imagen de su cliente apareciera en todos los telediarios, imágenes que vieron las niñas y que a su juicio indujo a que le identificaran. Así, ha manifestado que hay jurisprudencia que invalida este tipo de identificaciones si no son creíbles y si no se hacen con todas las garantías.

Además, ha alegado la pérdida de la cadena de custodia en varios aspectos como en la ropa de una de las menores e incluso en las pruebas de ADN que le incriminan sin género de dudas. En la mayoría de las prendas de las pequeñas, se hallaron restos de perfil genético de Antonio Ortiz.

También se ha parado en su exposición en el hallazgo de pruebas en una funda de plástico de un colchón, manifestando que la propia niña dijo que no había ninguna funda. Desde el inicio de la instrucción, el abogado defiende la manipulación de pruebas.

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