Suspendido el juicio contra 14 cabecillas de los Latin Kings al detectarse casos de varicela en la prisión de Valdemoro

 

Suspendido el juicio contra 14 cabecillas de los Latin Kings al detectarse casos de varicela en la prisión de Valdemoro

Actualizado 09/02/2007 16:59:00 CET

MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia Provincial de Madrid ha suspendido el juicio previsto para el próximo 14 de febrero contra 14 presuntos cabecillas de los 'Latin Kings' en España debido a que algunos de los acusados se encuentran en prisión preventiva en Madrid III (Valdemoro), un centro sometido en estos días a una cuarentena al haberse detectado casos de varicela, según informaron fuentes judiciales.

Los imputados, entre los que figura el líder y fundador del clan Eric Javier, alias 'Padrino', están acusados de pertenencia a banda ilícita y de una variedad de actos violentos, por los que el fiscal solicita un total de casi un siglo de prisión para los procesados, todos ellos de nacionalidad ecuatoriana.

El escrito de conclusiones provisionales del fiscal, al que tuvo acceso Europa Press, expone con toda suerte de detalles la organización piramidal de la banda y muestra cómo para pertenecer a la estructura los aspirantes están obligados a "sufrir una agresión" de sus propios compañeros, "o bien cometer un delito contra la integridad física de una persona".

Así, según relata el representante del Ministerio Fiscal, Eric Javier fundó en febrero del 2000 la Sagrada Tribu América Spain (STAS) de la Todopoderosa Nación de los 'Latin Kings' --con un estremecedor 'Manifiesto' fundacional-- junto con el primer miembro de la banda, José Fabricio I.L, que ejercía el cargo de 'Príncipe'. Tras estos dos personajes, la siguiente líder es la acusada María T.O., la 'Madrina', dirigente de la sección femenina de los 'Latin'.

"ESTRUCTURA FUERTEMENTE JERARQUIZADA"

Poco a poco la banda fue "evolucionando hacia una estructura fuertemente jerarquizada", y junto al 'Padrino' se creó la figura del 'León Negro' (Javier Efraín B.C.) y 'León Dorado' (Pablo Antonio S.F.) que tenían como cometido proteger al mismo.

En un escalón posterior, agrega el fiscal, se encuentran los 'sagrados', los 'regionales del Reino', los 'supremas' y los 'príncipes de Corona'. A continuación, los miembros se organizan a nivel territorial por grupos denominados 'capítulos' (tales como Galapagar y Collado Villalba), dentro de los cuales hay toda una serie de cargos con denominaciones monárquicas y funciones, entre ellas la formación de nuevos 'Latin Kings'.

Este grupo se estructura territorialmente en dos Reinos: Madrid, que es el Reino Inca, y Cataluña, que es el Reino Hispano. Según el escrito jurídico, el objetivo de este clan, más allá de fomentar los lazos de unión entre miembros de la misma nación u origen étnico, es cometer infracciones penales contra la vida y la integridad física de las personas.

"Se ordenaban agresiones tanto a los miembros de las bandas rivales como a los propios miembros de la organización por haber cometido lo que la banda entendía como 'faltas', ya sea por su intento de abandonar la misma o, incluso, para poder acceder a ella".

ÑETAS: PRINCIPALES ENEMIGOS

Todos estos objetivos vienen reflejados en el 'Manifiesto', norma por excelencia de la organización, en el que se recoge la supremacía de la Nación y se designa a los 'Ñetas' como enemigos principales de la banda, a los cuales --dice literalmente-- "no se les dejará crecer, y deben reconocerlos, someterlos y tumbarlos con todo rencor".

El punto frecuente de encuentro entre ambos grupos era la zona de la calle Orense de Madrid, y a la altura del número 18 los 'Latin Kings' dejaban sus armas escondidas por si se producía algún enfrentamiento con los 'Ñetas'. Así, la Policía Nacional incautó en los bajos de Azca tres cuchillos y un punzón.

El modo de ingresar en los 'Latin Kings' --sigue el documento-- tiene tres fases: observación, 'five life' y probatoria. Para superar esta última prueba los candidatos debían o bien sufrir una agresión de los propios miembros de la banda, o bien cometer un delito contra la integridad física de una persona, previamente señalada por los directivos de la organización.

DIFÍCIL SALIR DE LA BANDA

Una vez se había ingresado en la banda, era muy difícil salir de la misma, ya que era preciso un permiso especial por parte de los dirigentes, que generalmente se denegaba, o bien se condicionaba a elevadas cantidades de dinero. Faltando estos requisitos, los miembros que quisieran abandonar eran sometidos a un fuerte acoso, sufriendo amenazas o agresiones.

La forma de financiación del clan se realizaba a través de cuotas que semanalmente tenían que entregar sus miembros en las reuniones de los 'capítulos', oscilando el precio entre un euro y medio y tres euros, aunque en ocasiones se les exigían mayores pagos para comprar armas o para pagar a los abogados que defendían a imputados pertenecientes a los 'Latin'.

"Si los miembros manifestaban no disponer de ese dinero, eran incitados por sus superiores a cometer hurtos y robos, informándoles incluso de los lugares a los que podían ir a robar. Si no abonaban la cuota, recibirían una paliza como sanción, además de tener que pagar una multa", apunta el texto.

En cuanto a la toma de decisiones (admisión de nuevos miembros, cuotas, temas de funcionamiento interno), se realizaban semanalmente reuniones de 'capítulo' a la que iban todos los miembros del mismo, celebrándose por separado chicas y chicos. Con periodicidad mensual se celebraban reuniones 'generales', y anualmente se celebraba una reunión 'universal'. A estas dos convocatorias acudían la totalidad de los miembros.

EL FUNDADOR SIGUE MANDANDO DESDE LA CÁRCEL

El 'Padrino', condenado ya a 21 años de prisión por robo, detención ilegal y violación, no ha dejado en ningún momento de dirigir la banda, ya que aún ahora imparte órdenes, como efectuar y revocar nombramientos. Desde que está en la cárcel, sus dos principales compinches le visitaban y leían sus cartas en las reuniones semanales de la banda.

Ejemplo del acoso al que eran sometidos los miembros que querían abandonar el grupo, son los actos llevados a cabo por la 'Madrina', quien exigió el pago de 600 euros a dos de las jóvenes en este caso, a las que amenazaba con quemarlas vivas en cada encuentro. La Guardia Civil detuvo a los catorce imputados en febrero del año pasado en la operación 'Pañuelo', ingresando once de ellos en prisión provisional por esta causa. Entre los 14 procesados suman varios delitos de coacciones, amenazas y asociación ilícita, así como varias faltas de lesiones.

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