Vecinos y comerciantes de Serrano, indignados por no saber cuánto tiempo van a durar las obras

Actualizado 16/07/2009 20:49:55 CET

MADRID, 16 Jul. (EUROPA PRESS) -

Vecinos y comerciantes de la calle Serrano, en el tramo que se encuentra entre la calle Jorge Juan y la Plaza de la Independencia, están indignados por no saber cuánto tiempo van a durar finalmente las obras de remodelación que está acometiendo el Ayuntamiento de Madrid tras el descubrimiento de unos restos arqueológicos.

Este hallazgo ha provocado un conflicto entre la Comunidad de Madrid y el Consistorio madrileño. La primera fase de las obras de Serrano se iniciaron en noviembre de 2008 y tienen como finalidad la construcción de un nuevo aparcamiento en un plazo de 24 meses.

Por el momento, los trabajos estarán paralizados de facto debido al hallazgo de un canal de agua del siglo XVI y una muralla del siglo XVII. "Como sigamos así, nos metemos en las Navidades", teme el encargado de una floristería Castañer.

Según señaló un encargado de la obra, los obreros que trabajan en ese tramo, serán trasladados a otras zonas de la calle Serrano. Sin embargo, los propios obreros muestran su preocupación por sus empleos, puesto que "reubicar a 50 trabajadores es muy difícil". "Dependiendo del tiempo que se tarde en reanudarlas nos quedaremos o se irán a casa todos", señala José, uno de los trabajadores. Los restos encontrados se han tapado y "ahora hay que esperar a ver que pasa", añaden.

Para Horacio, portero de una finca de la avenida, lo que se debería hacer es sacar los restos y "llevarlos a otro lado y continuar las obras por donde iban".

DESCENSO DE LAS VENTAS

La mayoría de los comerciantes de la zona afirma que nadie, ni el Ayuntamiento ni la Comunidad, se ha puesto en contacto con ellos para informarles de la paralización de las obras. Todos admiten que el número de ventas y clientes ha descendido con motivo del levantamiento de las aceras y los cortes de carriles porque los compradores no pueden trasladarse hasta Serrano en coche y "el tráfico es horrible", afirma el vendedor de Castañer.

Para paliar esta situación, otras tiendas, como Hoss, han llegado a un acuerdo con el aparcamiento de la cercana plaza de Colón y disponen de tickets gratuitos para sus clientes.

El encargado de la perfumería Álvarez Gómez apuntó que ya veían en los últimos días cómo "cada vez había menos obreros trabajando", pero no sospechaban que se suspenderían las obras.

Desde el comienzo de la reforma, a finales del año pasado, los comercios intentaron acondicionar la entrada a sus tiendas, pero aún así muchos tramos están levantados. Hay desniveles debido a las planchas metálicas colocadas encima de los agujeros y otras zonas son de tierra, lo que imposibilita que madres con niños pequeños puedan circular con carros y sillas para bebés.

Para el dueño de una tienda de antigüedades de la zona, muchos de los clientes ya no compran en este barrrio porque "ha habido accidentes y caídas" debido al estado de las aceras."Todo me parece mal pero no me puedo quejar, así que tendremos que seguir aguantando", señala. Otros, más optimistas, dicen que, "al final, todo quedará muy bien y muy bonito" pero dicen desconocer que no saben cuándo.

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