La violencia de la música de Shostakóvich llega al Teatro Real con 'Lady Macbeth de Mtsensk'

 

La violencia de la música de Shostakóvich llega al Teatro Real con 'Lady Macbeth de Mtsensk'

Mortier Junto A Eva-Maria Westbroek Y Hartmut Haenchen
EUROPA PRESS
Actualizado 02/12/2011 6:40:42 CET

MADRID, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

La violencia de la música de Dmitri Shostakóvich llega al Teatro Real con 'Lady Macbeth de Mtsensk', en una producción con dirección escénica del austriaco Martin Kusej y musical del maestro alemán Hartmut Haenchen (ambos debutan en este espacio escénico), que protagoniza la soprano holandesa Eva-Maria Westbroek. El coliseo madrileño ofrecerá ocho funciones de esta ópera entre el 3 y el 23 de diciembre.

Refrendada por su presentación en Ámsterdam en 2006 y París en 2009, el espectáculo llega ahora a Madrid y pone de manifiesto con extrema crudeza la trágica historia de Katerina Ismailova, cuya pasión amorosa y dese sexual la llevan a un camino de perdición en el que es víctima de la opresión, el despotismo, la hipocresía y el machismo de la sociedad rural rusa de finales del siglo XIX. Shostakóvich se basó en el relato homónimo de Nikolái Leskov (1831-1895) y la concibió inicialmente como la primera de una trilogía dedicada a la mujer rusa.

Para Gerard Mortier, director artístico del Teatro Real, esta ópera es "uno de los grandes pilares del repertorio del siglo XIX" y fueron el maestro Rostropovich y su esposa quienes la dieron a conocer en Occidente.

Mortier ha recordado este miércoles que la obra (estructurada en cuatro actos y nueve cuadros separados por interludios orquestales) fue "un gran escándalo" cuando se estrenó ("llegó a calificarse de decadente la música de Shostakóvich") y que Stalin la censuró en 1934, lo que la dejó apartada de los escenarios durante más de tres décadas.

Sin embargo, el director artístico del coliseo opina que esta partitura es "muy actual" en un mundo con tan alta violencia machista ya que la obra "ataca con coraje la situación de la mujer rusa rural y la violencia contra ella". Mortier ha aludido a la "dureza" de esta ópera que no deja indiferente al espectador.

UN PAPEL "INTENSO"

Eva-Maria Westbroek ha confesado que éste papel es uno de los más "intensos" que ha interpretado y de hecho, en un principio la dejó "sobrepasada". La soprano ha destacado la capacidad del autor para ahondar en la psicología de su personaje teniendo en cuanta que él era muy joven.

La cantante ha indicado que Katerina es, en definitiva, "una mujer que busca desesperadamente el amor" aunque sus elecciones fueron casi siempre equivocadas y esto le lleva a que existen "opiniones negativas" sobre ella.

Junto a Westbroek el elenco se completa con Michael König (Serguéi); Vladimir Vaneev (Borís); Ludovít Ludha (Zinovi) y Carole Wilson (Aksinya).

EXPRESARSE COMO ARTISTA

Por su parte, el maestro Haenchen ha recordado las dificultades que tuvo Shostakóvich para poder "expresarse como artista" dentro del sistema soviético si bien finalmente consiguió hacerlo y trasladar un "mensaje subliminal" que el público acababa recogiendo.

En alguno de sus encuentros con el autor ruso, éste le dejó claro a Haenchen que era importante que tocase su primera versión de 'Lady Macbeth de Mtsensk' puesto que tuvo que hacer una segunda para quedar bien con el sistema.

Según el director musical, Shostakóvich definió su estilo propio en esta obra después de "experimentar estilos diferentes". "Es la obra de mayor volumen que existe, sin duda alguna. La violencia de la música se refleja en el escenario", ha apostillado. Asimismo, ha aclarado que el compositor dio su propia interpretación a la protagonista respecto del libreto de Leskov. A este respecto, ha señalado que Katerina canta al final un aria "muy emotiva" que posee un "valor artístico muy importante".

Por otra parte, Mortier ha ensalzado la labor del Coro en esta ópera que tiene un papel esencial y que se esfuerzan por "comunicar al público". En su opinión, la obra es prácticamente una prueba de fuego para el Coro.

Preguntado por la excesiva dureza de esta ópera y la reacción del público del Teatro Real, Mortier ha matizado que no existe "ninguna escena escabrosa" y que no se da "ocasión de escandalizar" sino de mostrar "la verdad".

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