El acusado de matar con una navaja a un individuo asegura que no pretendía quitarle la vida, sino defenderse

El Acusado Salvador José D.P. Junto A Castaño
EUROPA PRESS
Actualizado 17/10/2011 19:05:30 CET

Afirma que no sabía que lo había matado porque las dimensiones de la navaja eran pequeñas y cuando se enteró se le cayó "el mundo encima"

MURCIA, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

Salvador José D.P., el joven de 19 años acusado de matar con una navaja a un individuo, de nacionalidad ecuatoriana, en diciembre de 2009 en Lorca, se ha defendido este lunes, en la primera sesión de la vista oral que se celebra con Jurado Popular en la sección segunda de la Audiencia Provincial, de los hechos cometidos al dejar claro que en ningún momento pretendía quitarle la vida, sino que intentó defenderse de "las patadas y golpes" que le propinó el fallecido y su hermano.

El joven, sin antecedentes penales por delitos de sangre, se ha defendido de los hechos que se le imputan argumentando que aunque aquella noche, que volvía de cena de empresa, iba bebido, no era habitual en él y tal vez por este motivo, se envalentonó y se bajó del coche cuando observó al hermano de la víctima haciendo unos gestos que creyó que iban dirigidos a su persona.

Sin embargo, en el escrito de acusación del Ministerio Fiscal se expone que Diego Fabian T.M. le estaba haciendo gestos a su hermano, Jorge Vinicio T.M. --la víctima-- para indicarle que iba a guardar el coche en su cochera, puesto que aquel día del 20 de diciembre de 2009 la calle estaba en obras y no la conocía.

El acusado, relata el fiscal, al ver a Diego bracear, pensó que se lo hacía a él, por lo que se bajó del coche tras frenar "bruscamente", dio marcha atrás y cogió un arma blanca, una navaja en este caso, e increpó a Diego.

Al observar la víctima los hechos desde su propio vehículo, se acercó al lugar y empezaron a discutir. Fue en el transcurso de la disputa cuando el acusado "sacó el arma que llevaba de forma sorpresiva y sin que a Jorge le diese tiempo a reaccionar, le dio dos puñaladas en zonas vitales a sabiendas de que con las mismas, por su localización, en especial la dirigida al corazón, iba a propinarle la muerte".

CAMBIA SUS CUATRO DECLARACIONES INICIALES

A tenor de tales hechos, el procesado ha afirmado que ha acudido a "decir la verdad", tras recordarle tanto el fiscal como la acusación particular, ejercida en nombre de la viuda y la hija de ambos, que en sus cuatro declaraciones anteriores "mintió" y todas ellas han sido diferentes.

En concreto, en la primera de ellas mantuvo que intentaron atracarle, en la segunda especificó que se trataba de cuatro o cinco personas ecuatorianas, en la tercera habló de dos personas y en la cuarta, defendió que la víctima intentó agredirla tras robarle. El procesado ha declarado que mintió en su día porque "quise defenderme". También dijo con anterioridad que la navaja no era suya y que le insultaron.

Según Salvador José, los hechos ocurrieron un sábado de madrugada, sobre las 5.30 horas, después de haber bebido durante la cena de empresa que se celebraba por aquellas fechas. En concreto, ha precisado que en la cena ingirió "cuatro o cinco vasos de cerveza y en la zona de copas, cuatro o cinco cubalibres".

Por contra, ha justificado que a pesar de que no es bebedor de alcohol porque le sienta mal, esa noche bebió porque había discutido con su progenitor, algo que no era habitual entre ellos y para "olvidar" esa disputa, bebió durante toda la noche.

Terminada la cena y las copas, y en dirección a casa, observó a una persona que le hizo un gesto con la mano y le dijo unas palabras, por lo que dio marcha atrás, momento en el que Diego Fabián le dijo: "Sigue hacia adelante imbécil que esto no va contigo".

En ese momento, se bajó del coche para pedirle explicaciones porque le seguía insultando "sin motivos" y como medida de precaución, ya que semanas antes había sido víctima de intento de robo por parte de unas personas de etnia gitana, se echó una navaja al bolsillo.

"Como iba bebido tuve el valor de bajarme, momento en el que me dio un puñetazo y un segundo me pegó otros dos golpes. Como consecuencia, caí al suelo", ha expuesto el procesado, quien ha asegurado que estas dos personas le estaban "matando a golpes, con patadas y puñetazos", de forma que de manera "instintiva", sacó la navaja.

En ese preciso momento, la víctima se abalanzó sobre él y se clavó la navaja al estirar el brazo el procesado. "Cayó sobre mí y al estirar el brazo le pinché y le ocasioné una gran herida, pero no pensé que con las dimensiones de la navaja, de 6 cm de hoja, le iba a producir una herida mortal". Según ha subrayado, "le enseñé la navaja porque tenía miedo, ya que me estaban matando a palos".

De hecho, ha indicado que cuando huyó del lugar, no sabía que había matado a esa persona, sino que se enteró cuando la policía le dijo que estaba muerto y "se me cayó el mundo encima".

Tras los hechos, el procesado acudió a casa de su prima, donde limpió las salpicaduras que llevaba de sangre en la ropa y le relató lo sucedido pero en ningún momento acudió al médico por las heridas que sufrió, ya que "tenía miedo y no quería problemas con ellos". Posteriormente, se marchó a su casa y se encerró en la habitación para que sus padres no lo vieran.

Ha concluido su declaración insistiendo en que no quiso quitarle la vida, sino que intentó defenderse pero al abalanzarse sobre él, se clavó la navaja en esa parte del pecho. En este punto, ha sacado a colación que acompañó a la policía de forma voluntaria a su domicilio para que recogieran las pruebas que creyeran oportunas.

El fiscal considera en su escrito que el procesado "le dio dos puñaladas en zonas vitales a sabiendas de que con las mismas, por su localización, iban a producirle la muerte, cosa que ocurrió de forma prácticamente inminente".

Un pinchazo fue a nivel del tórax, en el lado izquierdo, de 14 cm de longitud y el otro a nivel de la pierna izquierda, de unos 4 cm. Ambas heridas se produjeron en zonas vitales, si bien el fallecimiento casi inmediato fue por la localizada en el tórax, ya que al penetrar en la cavidad torácica, produjo un corte en la aorta que ocasionó una pérdida de sangre a dicho nivel, provocando el taponamiento cardiaco y posterior fallecimiento de la víctima.

HOMICIDIO IMPRUDENTE O ASESINATO

Los hechos, según el Ministerio Fiscal, son constitutivos de un delito de asesinato, y pide la pena de 17 años de cárcel y una indemnización para la viuda de 100.000 euros.

Por contra, Melecio Castaño, el abogado defensor del joven, señala en su escrito que los hechos no son constitutivos de "delito alguno o alternativamente son constitutivos de un delito de homicidio por imprudencia", con las circunstancias de confesión y legítima defensa, entre otras, por lo que reclama la sentencia absolutoria.

Según ha expuesto al Jurado Popular, el procesado no responde al perfil de un delincuente ni de un asesino, ya que "es un trabajador honrado con un empleo fijo y una persona civilizada", además de que "no hay alevosía" en los hechos, desmontando así la posición del fiscal y la acusación particular.

La defensa precisa, al respecto, que "la víctima estaba peleando con el acusado y esa circunstancia de alevosía, por tanto, no existe", puesto que no mató a traición. Asimismo, se ha apoyado en los testimonios de los testigos, familiares de la víctima, ya que "omiten los golpes" a su cliente.

El juicio continuará este martes, en la sección segunda de la Audiencia Provincial, con las declaraciones de varios agentes de la Policía y testigos.

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