Cumple un año de su puesta en marcha el proyecto 'Housing First', una oportunidad para reducir el sinhogarismo

Publicado 09/04/2018 15:37:48CET

MURCIA, 9 Abr. (EUROPA PRESS) -

El proyecto 'Housing First', o la vivienda, lo primero, cumple un año desde su puesta en marcha en Murcia y ha logrado unos resultados muy alentadores con los participantes, según explica Alejandro Arnáiz, técnico de este programa realizado en colaboración entre la Fundación Jesús Abandonado y el Ayuntamiento de Murcia.

La concejal de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Murcia, Conchita Ruiz, ha querido conocer de primera mano este proyecto y ha visitado a una de las personas que participa en este programa.

"Este innovador modelo de intervención funciona muy bien a la hora de reducir la situación de sinhogarismo, allá donde se ha puesto en práctica, y consiste en destinar una vivienda a la persona que está durmiendo en la calle", indica.

Como explica el profesional de la Fundación, el perfil de las personas que participan en este programa es de una larga trayectoria de calle, con problemas de salud física que necesita un alto nivel de apoyo, con problemas de adicciones o de salud mental, no diagnosticada precisamente por su situación.

En el caso de Murcia, personas con una media de casi 20 años viviendo en la calle, que han pasado por algún recurso de Jesús Abandonado pero que no se ha logrado que tengan una adherencia a la intervención realizada por nuestros profesionales, ahora con el programa 'Housing First' sí se están logrando resultados concretos.

Este proyecto está vinculado con la intervención en calle que realiza a diario la Fundación Jesús Abandonado, tratando de que esa vinculación dé un paso más y puedan desarrollar una vida independiente.

Se trata de dar el apoyo y la estabilidad necesaria a personas con una larga trayectoria de sinhogarismo, con un perfil concreto, con las que la intervención convencional no ha funcionado, para que abandonen esa situación.

A diferencia de un sistema de intervención tradicional, al acceder directamente a un hogar con el apoyo de profesionales, se detectan las necesidades de las personas participantes y se trabaja en una solución que no esté condicionada a seguir un tratamiento determinado.

Es decir, un modelo horizontal, sin una temporalidad establecida, ya que a largo plazo el objetivo por parte del equipo técnico es dejar de hacer falta.

Obviamente, se deben respetar unos condicionantes mínimos como respetar la convivencia con los vecinos, mantener la vivienda a través de un copago o aceptar las visitas de los profesionales, pero es su casa, su hogar. En caso de tener ingresos regulares, la Fundación participa de los gastos de la vivienda de manera proporcional a los ingresos del participante en el programa.

Desde la Fundación Jesús Abandonado se hace hincapié en que este programa supone un menor coste, una mejor atención y cuenta con una alta probabilidad de normalización de la situación de estas personas. La institución trabaja con una atención integral que incluye desde las necesidades básicas, hasta el acceso a una vivienda y formación y un empleo.