Las gafas premontadas pueden provocar mareos, dolor de cabeza y cansancio al leer

Publicado 03/03/2018 9:59:46CET

MURCIA, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

El desconocimiento de los usuarios o el hecho de evitarse una revisión visual son las razones por las que ha aumentado el consumo de gafas premontadas. Pero el Colegio de Ópticos-Optometristas de la Región de Murcia alerta de que su uso puede acarrear consecuencias graves para la salud visual.

Las gafas premontadas, que pueden adquirirse en diferentes puntos de venta sin ningún control sanitario, suelen utilizarse erróneamente para corregir la presbicia o vista cansada.

En este sentido, la presidenta del COORM, Ana Belén Almaida, apunta que "estas gafas están fabricadas de una forma estándar, produciendo un efecto de lupa que aumenta el tamaño de las imágenes".

Los usuarios deben ser conscientes de que para corregir su vista cansada, "la opción ideal es confiar en un profesional de la visión, como es un óptico- optometrista que, en función del problema visual de cada paciente, tras realizar una exhaustiva revisión, aconsejará la mejor solución individual y personalizada, no siendo nunca una gafa premontada, sino gafas con cristales monofocales, gafas bifocales, ocupacionales o progresivas, sin olvidar que las lentes de contacto progresivas también corrigen la presbicia o vista cansada".

El COORM recomienda, que los usuarios acudan a su óptico-optometrista y busque la solución personalizada a su problemática, sobre todo, porque la adaptación individualizada de una lente es imprescindible para disfrutar de buena calidad visual y no sufrir molestias durante su uso, como ocurre con las gafas premontadas, que en la mayoría de las ocasiones no corrigen adecuadamente la graduación del usuario.

Y es que, las gafas premontadas no son una solución para la presbicia o vista cansada, que comienza a manifestarse a partir de los 40 años con síntomas como visión borrosa o incómoda al leer o trabajar en visión próxima.

Se trata de un estado refractivo por el cual, la capacidad de acomodación de los ojos se muestra insuficiente para ver bien de cerca.

Dado que la presbicia evoluciona con el tiempo, Ana Belén Almaida recuerda que, "debemos realizarnos una revisión visual como máximo cada dos años para comprobar que la corrección que usamos en nuestras gafas o lentillas es la adecuada".

Entre los problemas que pueden causar las gafas premontadas, se fabrican con unas medidas estándares de distancia interpupilar y graduación, siendo la misma en los dos cristales, que sólo coincide con un 5 por ciento de la población con presbicia.

Las lentes están fabricadas en su gran mayoría en plástico inyectado y sin ningún tratamiento de superficies ópticas, por lo que la imagen que producen tiene una gran cantidad de alteraciones y no cuentan con ningún control de calidad óptica.

Asimismo, el uso continuado de este tipo de gafas puede originar mareos y dolores de cabeza, así como dificultad y cansancio en la lectura.

Al estar las lentes montadas bajo un estándar de distancia interpupilar, en la mayoría de los casos, el centro óptico de las lentes no coincide con el eje visual de los ojos, por lo que el uso continuado de este producto induce a diversos efectos prismáticos y se producen síntomas de incomodidad visual.

El COORM recomienda, que a la hora de adquirir estos productos se compruebe que, en las instrucciones de uso, conste claramente la graduación. Asimismo, las gafas deben llevar la señal de conformidad CE en el producto, tanto en el envase como en el prospecto.