Un individuo se enfrenta a 10 años de cárcel por coaccionar a sus camareras, algunas menores, con favores sexuales

Publicado 08/04/2018 11:29:52CET

MURCIA, 8 Abr. (EUROPA PRESS) -

Un individuo, de 61 años y con condenas por estafa y conducir sin permiso, se enfrenta a penas que suman 10 años de cárcel por ofertar contratos a camareras, algunas de ellas menores de edad, y posteriormente alentarlas a favorecer las pretensiones sexuales de los clientes y chantajearlas con su posición laboral si cumplían sus deseos. El juicio se celebra este lunes, a partir de las 9.30 horas, en la sección segunda de la Audiencia Provincial, y se desarrollará hasta el jueves.

El procesado, Pedro G.S., que explotaba dos negocios de cafetería-bar en Murcia, publicitaba su oferta de trabajo en distintos portales de Internet, viendo así asegurado un amplio elenco de candidatas.

Aprovechando la situación de necesidad de las solicitantes de empleo, en el momento de la entrevista les informaba que el trabajo que debían realizar iba enfocado a alternar con los clientes y a tener una actitud provocativa y favorecer las pretensiones sexuales de los clientes, bajo su intermediación y habilitando espacios para ello, además de participar en espectáculos de striptease en una sala de acceso restringido.

En distintas ocasiones, el procesado advirtió a las camareras que su contratación y permanencia en su puesto dependía de que mantuvieran relaciones sexuales con él mismo, como sucedió con, al menos, cinco mujeres.

Las camareras tenían dos turnos de trabajo, el de las 15.00 a las 21.00 horas y el de las 21.00 a las 3.00 horas, aunque los contratos que se formalizaban no contemplaban más de dos o tres horas de jornada diaria.

La permanencia de estas camareras no superaba los dos meses en la mayor parte de los casos, ya que el 'modus operandi' del acusado era tener una amplia cartera de demandantes de empleo y no pagar los salarios prometidos, expulsando a aquellas que expresaban quejas o reclamaciones por tal motivo. Incluso, en el turno de noche llegó a mantener a dos chicas menores, a las que coaccionó en multitud de ocasiones.

Para el fiscal, los hechos son constitutivos de un delito continuado contra los derechos de los trabajadores, por el que procede imponer cuatro años de cárcel; un delito continuado relativo a la prostitución y corrupción de menores, por el que reclama cuatro años de cárcel; y un delito continuado contra la integridad moral, por el que pide dos años de prisión.

Además de dos multas de 12 y 24 meses con cuotas diarias de 12 y libertad vigilada durante cuatro años. También deberá indemnizar a cuatro chicas en 6.000 euros por los daños morales causados.