Las estructuras de mallas aumentan eficiencia uso del agua

En la imagen, la autora de la tesis, en los invernaderos con malla
UPCT
Actualizado 22/01/2015 10:30:32 CET

MURCIA, 22 Ene. (EUROPA PRESS) -

Las estructuras de protección con mallas de sombreo incrementan la productividad de los cultivos de pimiento en periodo estival, según se desprende de una tesis doctoral leída recientemente en la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), que por primera vez estudia el efecto de estas estructuras en el microclima y la productividad.

En concreto, determina que un sombreo moderado, que reduce la transmisión de luz del orden de 20 por ciento, es el óptimo para este tipo de cultivos en periodo estival, consiguiendo un incremento de la productividad del 70 por ciento respecto al mismo cultivo al aire libre.

"Nuestros resultados indican que la naturaleza más difusa de la radiación bajo estructuras de malla, asociada con cambios en la distribución espectral de la luz, y la disminución del estrés debido al exceso de luz (foto-inhibición) son probablemente las causas del rendimiento superior de las plantas cultivadas bajo estructuras de malla", argumenta el director de la tesis, el profesor de la Escuela de Agrónomos de la UPCT Alain Baille.

Así, destaca que se han obtenido resultados similares con el pepino. "Es probable que para especies cuyo comportamiento fisiológico es similar al pimiento, como el tomate, el porcentaje óptimo de sombreo sea del mismo orden de magnitud".

Antes de iniciar el estudio, recuerda, "no había información sobre el porcentaje de sombreo óptimo para los cultivos hortícolas, y en particular para el pimiento, de gran tradición en Murcia".

La investigación se ha desarrollado en el marco de un proyecto europeo (Sirrimed) sobre la productividad de los cultivos de regadío en países mediterráneos y es el fruto de la estrecha cooperación entre la Politécnica de Cartagena y la Universidad de Tesalia (Grecia), de donde procede la autora de la tesis, Evangelini Kitta, que escogió la UPCT para llevar a cabo su doctorado.

El estudio ha demostrado también que la eficiencia de uso del agua, el cociente entre la producción y la cantidad de agua utilizada por el cultivo, es también superior en cultivos bajo estructuras de malla, que igualmente mejoran la eficiencia del uso de la luz. "Las severas condiciones de estrés encontradas en el exterior o en invernadero sin sombreo fueron sustancialmente reducidas bajo las estructuras de malla", resume Baille.

El estudio ha aportado argumentos científicos y técnicos para concluir que las estructuras de malla con un diseño optimizado y con transmisión y porosidad adecuada "constituyen uno de los medios más económicos y sostenibles para incrementar la productividad de los cultivos hortícolas en regiones mediterráneas", dice el investigador de la Politécnica.

El empleo de estructuras de mallas para proteger cultivos hortícolas y frutales "se ha desarrollado bastante en la última década en el Sureste de España, debido a las ventajas que aporta este tipo de estructura, como el sombreo en periodo estival, la protección contra plagas y también la protección contra granizo", explica el investigador.

En la actualidad, de las 13.000 hectáreas de cultivos protegidos censados en la Región de Murcia, la mitad son invernaderos de plástico y la otra mitad estructuras de mallas. Las superficies más importantes de mallas se concentran en el Valle del Guadalentín (incluidos Mazarrón y Águilas) con 3.600 ha, Vegas Alta y Media del Segura con 1700 ha y Vega Baja- Campo de Cartagena, con 1.000 ha.

Las mallas son mayoritariamente de plástico. Las anti insectos son menos porosas para evitar la entrada de vectores de virus. Dependiendo de la especie cultivada, el sombreo puede ser fuerte (>50%, para plantas ornamentales), medio (entre 50% y 25%) y moderado (< 25%) para cultivos hortícolas o frutales.

Desde el punto de vista estructural, son menos costosas en inversión que los invernaderos de plástico tipo parral, puesto que no necesitan ventanas para la ventilación. Ofrecen la ventaja añadida de que las mallas tienen una duración mínima de vida útil de cinco años, superior a las tres campañas de los filmes plásticos habitualmente utilizados como cubierta de invernaderos.

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