Investigadores del IEO no prevén la aparición de mayor número de carabelas portuguesas en el litoral murciano este año

Un ejemplar de carabela portuguesa o agua mala
CRUZ ROJA ESPAÑOLA EN ÁGUILAS
Publicado 18/05/2018 11:41:28CET

El pronóstico de los expertos es que la carabela portuguesa no aparecerá en verano

MURCIA, 18 May. (EUROPA PRESS) -

El investigador del Centro Oceanográfico de Murcia y del Instituto Español de Oceanografía (IEO), Ignacio Franco, ha señalado que el número de medusas de la especie carabela portuguesa que han accedido este año al Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar procedentes del Atlántico no es "muy elevado" y, aunque se han distribuido más rápido y de forma diferente debido a la climatología, no prevé que aparezcan de forma excesiva.

En declaraciones a Europa Press, Franco ha recordado que esta especie procede del Atlántico y, casi todos los años, a finales de enero o principios de febrero, algunos ejemplares acceden al Mediterráneo por el Estrecho de Gibraltar debido a los vientos que soplan del oeste a este. Este año, la entrada se produjo días antes de Semana Santa, debido a los fuertes temporales que se registraron en la zona de Cádiz.

Debido a este temporal entró un número indeterminado de medusas de carabela portuguesa, tal y como admite Franco, quien señala que quizá se trate de uno de los años en los que más ejemplares han entrado, pero en cualquier caso aclara que "nunca son demasiadas". Normalmente, los investigadores hacen un buen seguimiento de esta especie, ya que se trata de una medusa que "crea bastante alarma" en el momento en el que aparece en una playa, y se detecta a través de voluntarios que les avisan o a través de la prensa.

Normalmente, la carabela portuguesa aparece siempre en estas fechas, primero en las playas de Cádiz para, posteriormente, seguir hacia el este e irrumpir en las de Málaga, en las de Granada y en las de Murcia. Lo normal es que, posteriormente, continúen su camino hacia el este y aparezcan más tarde en el sur de Italia o Sicilia.

Este año, como a nivel climático han habido temporales y episodios de vientos en distintas fechas, las carabelas portuguesas "se han distribuido más rápido y de forma diferente", según Franco. De hecho, ha indicado que dos días después de entrar ya aparecieron en la Región de Murcia, y también han aparecido en Formentera y en la costa de Alicante, donde otros años no llegan a aparecer.

SU PRONÓSTICO: "NO APARECERÁN EN VERANO"

"Este año hay un distribución algo diferente", según Franco, quien insiste en que calcula que no hay "demasiados ejemplares" y, puesto que la cantidad que entró por el Estrecho de Gibraltar es fija, las que vayan apareciendo hasta el verano "se van restando". Su pronóstico es que la carabela portuguesa no aparecerá en verano porque ya están siendo arrastradas a las playas, lo que es "positivo" porque las que saca el viento "ya están fuera".

En este sentido, las carabelas portuguesas "llevan apareciendo casi un mes" en el litoral murciano, según este investigador del IEO, quien señala que otros años suelen llegar a las costas de la Región en mayo a pesar de acceder antes por el Estrecho del Gibraltar.

Franco espera que no haya "problemas en absoluto" con este tipo de medusas y que no aparezcan muchos ejemplares por las playas. De hecho, prevé que "si sale alguna, serán pocas". Además, se trata de un pronóstico que depende de la previsión climatológica, porque la medusa es como un "globito o flotador" que es movido por el viento, ya que se asemejan a un barco a vela.

La aparición de la carabela portuguesa depende de que sople viento procedente desde el mar. Debido a la orientación del litoral regional, el Levante podría arrastrarlas al litoral de La Manga, pero el resto de la costa murciana (Mazarrón o Cartagena) está orientada hacia el sur, por lo que el viento que las haga aparecer debe ser de componente sur.

UNA PICADURA "DOLOROSA E INTENSA"

Ha señalado que la picadura de la carabela portuguesa es más "dolorosa e intensa" que las del resto de medusas que suelen aparecer en el Mediterráneo. Provoca una herida o llaga, al igual que otras especies, pero conllevan síntomas que "alarman mucho" porque "desestabilizan y llevan emparejadas bajadas de tensión, taquicardias o vómitos".

Este hecho genera "más alarma", según Franco, quien puntualiza no obstante que todo depende del lugar del cuerpo en el que se produce la picadura y la superficie afectada. "Al final, es como una quemadura de primero o segundo grado", según este investigador, quien señala que "se dan algunos casos de hospitalización" pero no grave.

"Es una medusa más peligrosa o delicada que otras, pero tiene la ventaja de que no aparece en la misma cantidad que otras especies y es más fácil verla porque navega en superficie", tal y como destaca Franco, quien indica que otras especies que están sumergidas a lo mejor pasan más desapercibidas en los días de aguas revueltas y turbias, que suelen ser los más proclives a apariciones.

En cuanto a la peligrosidad, ha señalado que una publicación científica de Medicina que estudió la carabela portuguesa durante 110 años, desde 1890 aproximadamente, y calculaba que picaba al año a unas 50.000 personas en todo el mundo. Sin embargo, estos 110 años "sólo ha habido cuatro fallecimientos" por este motivo.

"A lo mejor eran cuatro personas que se hubieran muerto igual si no les hubiera picado", según Franco, quien compara la peligrosidad, por ejemplo, con las abejas, que pueden provocar a lo mejor al año "10 o 20 muertes" en España por alergias. "Hay más muertes por ataques de perro que de medusas portuguesas, pero cuando ves a un perro por la calle no te cambias de acera porque la probabilidad de que te ataque es muy baja", ha manifestado.

Hace unos años, recuerda que la costa de Cantabria y Asturias registró una llegada más masiva de esta medusa, incluso con un centenar de ejemplares al día. A pesar de que no hay tantos bañistas como en el Mediterráneo, admite que las autoridades "gestionaron muy bien el problema".

Y es que los servicios de limpieza y Cruz Roja recorrían las playas a primera hora para retirar las pocas medusas que habían aparecido. Posteriormente, patrullaban el perímetro de la playa con las lanchas de socorrismo para retirar los ejemplares que aparecían.

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