La Policía sitúa al acusado de matar a una prostituta en un cajero cerca del domicilio en Murcia

El acusado en la tercera sesión del juicio
EUROPA PRESS
Actualizado 16/03/2011 18:24:44 CET

El ADN de una colilla del acusado coincide con el hallado en un cable que utilizó para atar a la víctima de manos y pies

MURCIA, 16 Mar. (EUROPA PRESS) -

Jesús Enrique Campuzano, el acusado de maniatar y asesinar a una prostituta en junio de 2008, estuvo el día del crimen en un cajero de la Plaza de Santa Isabel de la capital murciana sacando dinero, tal y como lo prueba el hecho de que se produjeron dos movimientos en una determinada hora, poco después de que las cámaras de seguridad captaran la imagen de la víctima de camino a su casa.

En concreto, en dicho cajero se realizaron dos operaciones de reintegro, de 300 y 100 euros, siendo la primera de ellas denegada y aunque la cámara de seguridad está colocada de forma que no se pueda ver quién sacó ese dinero, la Policía no tiene duda de que se trata de Campuzano, puesto que no había denunciado el robo de su tarjeta.

Así lo ha puesto de manifiesto el entonces segundo jefe de Homicidios de la Policía en la tercera sesión de la vista oral que se celebra desde este lunes en la Audiencia Provincial con Jurado Popular, donde ha quedado claro, según los testimonios de diversos agentes, que el ADN del acusado, que se intervino de una colilla en virtud del seguimiento que se le realizó, coincide con el hallado en un trozo de cable de antena con el que presuntamente se ató a la víctima de pies y manos.

Precisamente, fue la coincidencia del ADN lo que motivó la detención de Campuzano en su lugar de trabajo, así como los antecedentes policiales que pesan sobre su persona, el más cercano la sentencia del 5 de septiembre de 2001 que le llevó a una pena de siete años de prisión por un delito de agresión sexual, y otro en el que participó "en la muerte de una persona por hechos de similar naturaleza".

Aunque al comienzo de las investigaciones el foco de atención se situó en el hijo de la víctima, que compareció este martes, el segundo jefe de Homicidios ha puesto de manifiesto que "se descartó tanto a éste como a las personas con las que mantenía relación porque no había datos objetivos que pudieran incriminarlo", averiguando que esa noche había estado con un cliente.

EL ACUSADO NO SE SORPRENDIÓ CUANDO FUE DETENIDO

Algunos de los agentes, además del de Homicidios, han coincidido en describir la actitud de Campuzano cuando fue detenido como "nada sorprendido", limitándose a decir que no había estado con la víctima en su casa, sino que tras permanecer aquella noche en el club de alterne de Puente Tocinos (Murcia) se fue a casa, se duchó y acudió a trabajar.

Sin embargo, los movimientos en el cajero realizados con su tarjeta lo sitúan cerca del domicilio de la víctima, en la calle Vinader, momentos previos al asesinato, donde supuestamente acudió.

El hecho de que la víctima y el acusado se conocían se pone de relieve en la versión que facilitó a la policía la prostituta con la que estuvo Campuzano y la víctima en el club esa noche, y que actualmente se encuentra en paradero desconocido.

Según manifestó en su momento, "estuvo con Kike (el acusado) y la víctima pero luego él bajó de la habitación a pagar 150 euros, después subió la prostituta con otra amiga (la víctima) y cuando terminaron, se quedaron solos en la habitación Campuzano y la víctima".

Tal y como manifestó este martes el hijo de la víctima, como lo han hecho hoy los agentes, se extrañaron todos de ver colgado del pomo de la puerta del domicilio la chaqueta de la víctima.

El segundo jefe de la Brigada de Homicidios ha relatado que una vecina que salió de una vivienda próxima a la de la víctima no vio ninguna chaqueta, mientras que una segunda mujer ya observó esta prenda de vestir en la puerta, en un intervalo de tiempo comprendido entre las 9.15 y las 10.20 horas, lo que dio que pensar a la policía de que "al autor se le cayó la chaqueta".

La Policía tampoco encontró signos de lucha y enfrentamiento en el dormitorio de la víctima, ni "charcos de sangre que nos hagan establecer una primera hipótesis de que el cadáver se hubiera movido".

En la tercera sesión del juicio ha comparecido también el tío del acusado, que en aquello momentos era su jefe, quien ha asegurado que su sobrino "aunque tenía la mala costumbre de no picar, no faltaba nunca al trabajo y desde que había salido de prisión, era educado y perfecto".

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