Los profesionales de Enfermería sufren en torno a 55 agresiones físicas y verbales cada día

Los profesionales de Enfermería sufren 55 agresiones físicas y verbal diarias
SATSE
Publicado 09/03/2018 19:53:38CET

MURCIA, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

Cada día, se producen en España en torno a 55 agresiones físicas y verbales a los profesionales de Enfermería mientras cuidan de sus pacientes o, lo que es lo mismo, más de 20.000 agresiones al año, según el Sindicato de Enfermería SATSE, que ha presentado su campaña '#Stop agresiones. Nada justifica una agresión'.

SATSE ha lanzado esta nueva campaña de información y sensibilización para acabar con este "grave problema que afecta, especialmente, a los profesionales de Enfermería". Y es que ocho de cada diez enfermeras y enfermeros "han sufrido a lo largo de su trayectoria profesional una agresión física y/o verbal", como golpes, empujones, amenazas, insultos de todo tipo y vejaciones, entre otras cosas.

En la presentación de la campaña, se ha recordado que la organización sindical lleva desde hace años realizando sucesivas actuaciones informativas y de concienciación social y profesional para reducir todo lo posible el número de agresiones físicas y/o verbales a las enfermeras y enfermeros.

Se trata de una grave lacra de la que, en ocasiones, se hacen eco los medios de comunicación pero que en la mayoría de los casos permanece "invisible" y "no acarrea consecuencias para el agresor", según se señala desde SATSE, apuntando que sigue siendo una "gran asignatura pendiente" para el Sistema Nacional de Salud.

MATERIAL INFORMATIVO

La nueva campaña de SATSE contempla la distribución de distinto material informativo en todos los centros sanitarios del país, como carteles, trípticos y pegatinas. También se difundirá a través de vídeos, redes sociales, medios on line y cuñas en radio.

Todas las acciones previstas buscan sensibilizar a los ciudadanos sobre la necesidad de que se mantenga, en todo momento, una relación de respeto y confianza entre profesionales, pacientes y familiares. Asimismo, se recordará que los problemas y carencias que pueden llegar a sufrir pacientes y familiares no son responsabilidad del profesional, el cual también los sufre y hace todo lo posible para que no se vea afectada la calidad de la atención sanitaria.

De manera paralela, se reclamará a las distintas administraciones públicas y empresas sanitarias privadas que se pongan en marcha todas las medidas preventivas necesarias para evitar en todo lo posible las agresiones a las enfermeras y enfermeros, y que se asegure también que, si se produce una agresión, son atendidos y apoyados a nivel profesional y personal en todo momento.

Al respecto, SATSE subraya la necesidad de que haya una normativa que regule a nivel estatal las actuaciones necesarias, (prevención, sensibilización, información o apoyo), para proteger a todos los profesionales y acabar con las agresiones, unificando las actuaciones del conjunto del Sistema Nacional de Salud ante un problema que no solo aumenta diariamente en número de agresiones sino en la gravedad de las mismas.

MEDIDAS

Entre otras medidas preventivas, se destaca la importancia de aumentar la formación de los profesionales para afrontar situaciones conflictivas; desarrollar protocolos de actuación ante agresiones que "no se queden en el papel", o implantar actuaciones disuasorias, como la instalación de timbres en las plantas, así como investigar en cada agresión qué ha podido generar que un ciudadano agreda a un profesional de enfermería mientras le atiende y le cuida.

Por último, la campaña de SATSE animará a los profesionales de Enfermería a que hagan visible este grave problema y denuncien cualquier agresión física o verbal sufrida. Se insistirá en el mensaje de "tolerancia cero siempre y ante cualquier agresión" para que los profesionales no asuman las agresiones como inherentes a su trabajo y, mucho menos, se resignen y las dejen pasar.

Para SATSE, los profesionales, administraciones, ciudadanos, etcétera, deben poner de su parte para cambiar la actual realidad y no permitir que sucedan desafortunadas situaciones que acaban de forma abrupta con el ambiente de cordialidad y respeto mutuo que debe caracterizar siempre la relación entre el profesional y su paciente.