La Semana Santa de la Región está llena de tradiciones y procesiones curiosas

Imagen tamborada Moratalla
MURCIA TURÍSTICA
Publicado 29/03/2018 12:21:48CET

MURCIA, 29 Mar. (EUROPA PRESS) -

La Semana Santa de la Región está llena de procesiones y tradiciones curiosas como la tamborada de Moratalla o la de Mula, así como la procesión del Cristo de La Unión, donde los penitentes portan los antiguos faros mineros, o una muy peculiar como es la de Cabo de Palos del Jueves Santo en la que en lugar de túnica, los nazarenos-pescadores llevan un chubasquero amarillo.

'La Noche de Los Tambores' de Mula, fiesta declarada de Interés Turístico Nacional, es el momento más singular que tiene lugar en la localidad a lo largo de todo el calendario. El Martes Santo a las 12 de la noche, una corneta señala el momento en el que a los miles de tamboristas, reunidos en la Plaza del Ayuntamiento y vestidos con túnicas negras, les es "permitido" hacer sonar las pieles de sus tambores, según reza la página web de Murcia Turística, consultada por Europa Press.

Ininterrumpidamente y hasta las 4 de la tarde del Miércoles Santo, la ensordecedora música acallará cualquier otro atisbo de sonido. El Viernes Santo desde la mañana y el Domingo de Resurrección desde el mediodía vuelve a repetirse el episodio dentro de los horarios que el Bando de la Alcaldía establece y difunde antes del comienzo de la Semana Santa.

Los Tambores de Mula, además de estar declaradas de Interés Turístico Nacional lo está también como Bien de Interés Cultural Inmaterial. Y es que el origen de esta tradición es reflejo de la historia de España, "en la que poderes públicos y religiosos promulgaban recomendaciones para un comportamiento decoroso que el pueblo a veces no compartía, y reaccionaba protestando, esta vez, zurriendo las pieles de los tambores".

La Semana Santa de Moratalla es también sinónimo de tambor. Uno de sus aspectos más llamativos es que el tamborista toca con la cara tapada con capirote; redobla de forma personal e individual y viste túnicas con todo tipo de colores y combinaciones. Los días de toque de tambor son Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Resurrección, desde las primeras horas de la mañana hasta el anochecer.

Entre las curiosidades, que el tambor es completamente artesanal. Cada uno tiene un sonido único, siendo el resultado de un esfuerzo de varios meses hasta conseguir una asonancia perfecta entre las pieles de oveja y de cabra.

Así como que Moratalla es el único pueblo donde el tamborista toca con la cara tapada con capirote, redobla de forma personal e individual y viste túnicas que adoptan los más variados colores y combinaciones.

Además, es frecuente que muchos de los tamboristas y nazarenos que se pasean por las calles del pueblo, ofrezcan al visitante caramelos típicos de Semana Santa, algunos de ellos elaborados artesanalmente en Moratalla.

La iluminación, la decoración de pasos y los nazarenos, que portan herramientas mineras que rememoran el pasado de la localidad, son lo más especial de la Semana Santa en La Unión, donde destaca el Vía Crucis del Cristo de los Mineros en la tarde del Sábado de Pasión, en la que la imagen del Cristo desciende portada en andas por la Sierra Minera desde la Mina Agrupa Vicenta hasta la Iglesia del Rosario.

Aunque la procesión más conocida y de mayor fervor es la del Jueves Santo, declarada de Interés Turístico Regional y que clausura la imagen del Cristo de los Mineros. Cierra la Semana Santa el Santo Entierro de Cristo, al atardecer del Viernes Santo. Este cortejo se inicia con el bello paso de la Convocatoria y se cierra con la Soledad, llamada por el poeta "lirio de luto"; una imagen que luce un típico "trono de piña" iluminado por 300 tulipas, añaden desde murciaturistica.es.

A esto se suma la Procesión del Cristo de los Pescadores de Cabo de Palos, la Semana Santa más marinera de la Región, que sale el Jueves Santo desde la iglesia parroquial de la localidad costera desde hace casi medio siglo y en la que resaltan las caracolas que hacen sonar los pescadores, los chubasqueros amarillos de los penitentes y otros elementos singulares que lucen en el desfile, como los faroles, y en el que participan muchos niños.