Una tesis concluye la utilidad de monitorizar el gradiente térmico de los neonatos para alertar de infecciones

 José Luís Leante (C)
ÁREA DE SALUD II CARTAGENA
Publicado 30/06/2016 12:18:39CET

El gradiente térmico compara la variación de las temperaturas central, que se toma en la axila, y periférica, del pie

CARTAGENA (MURCIA), 30 Jun. (EUROPA PRESS) -

El pediatra y responsable de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General Universitario Santa Lucía de Cartagena, José Luis Leante, ha elaborado una tesis que concluye la utilidad de monitorizar el gradiente térmico de los neonatos para alertar de infecciones

Según el pediatra, "la monitorización del gradiente térmico es una herramienta útil en el diagnóstico de la sepsis neonatal tardía". La medición continua del gradiente térmico, comenta, "actúa como un fisiomarcador que alerta del riesgo de aparición inminente de posibles respuestas adversas del organismo a las infecciones graves".

En aquellos pacientes que finalmente desarrollan la infección, la monitorización ofrece información respecto a la evolución del episodio, según Leante, quien ha explicado que "la sepsis neonatal tardía es una patología de gran relevancia en la atención neonatal y de su diagnóstico precoz depende, en buena parte, el pronóstico de los recién nacidos que la padecen".

Leante ha defendido esta mañana su tesis en la que ha evaluado la utilidad de monitorizar de forma continua las temperaturas central, que se toma en la axila, y periférica, que se toma en el pie, mediante sondas térmicas para detectar de forma precoz el desarrollo de una infección sistémica por parte del recién nacido.

Basándose en un estudio piloto llevado a cabo en la Sección Neonatal del hospital Santa Lucía en 2012, la hipótesis que defiende Leante es que un aumento mantenido de la diferencia entre ambas temperaturas, el gradiente térmico, puede alertar con antelación de la aparición inminente de una sepsis neonatal tardía.

Este hallazgo supone proporcionar una herramienta de gran utilidad, ya que permitiría anticipar las pruebas diagnósticas y los tratamientos necesarios. Para ello, su trabajo ha llevado a cabo un estudio prospectivo, observacional, descriptivo y sin intervención en la unidad de cuidados intensivos neonatales de nivel IIIB del recinto hospitalario de Cartagena.

El análisis se centró en la población de recién nacidos con edad gestacional menor de 32 semanas o peso al nacimiento menor de 1.500 gramos. La alteración del gradiente térmico se definió como un aumento de éste mayor a 2 ºC durante 4 horas, de forma mantenida, y se determinó su asociación con la variable sepsis neonatal tardía.

Se analizaron otras variables relacionadas con el rendimiento diagnostico, precocidad en la detección, valor pronóstico e impacto de la monitorización del gradiente sobre la evolución de los episodios de sepsis tardía. La muestra final incluyó a 129 pacientes en los que la monitorización del gradiente fue un procedimiento factible.

En estos pacientes, las alteraciones del gradiente térmico mostraron una fuerte asociación con la presencia o desarrollo inminente de un episodio de sepsis tardía, con un valor predictivo positivo del 57,1 por ciento y un valor predictivo del 94,3 por ciento.

En un 71 por ciento de los casos la alteración del gradiente fue el primer signo clínico sospechoso de sepsis, siendo los datos de laboratorio normales en ese momento en un 11 por ciento de los episodios.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies