Un testigo dice que el 'Karateka' intentó deshacerse de todos esa noche

Actualizado 28/04/2011 19:43:02 CET

Asegura no haber participado en las tareas de limpieza ni en el enterramiento del cuerpo

MURCIA, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

Uno de los testigos presenciales del asesinato de un hombre en el garaje de un chalet de El Palmar en el año 2000, asegura que el acusado, Pedro S.G., también conocido como 'El karateka' o 'El Palomo' intentó deshacerse esa noche de él, del fallecido y del otro testigo, 'El bombero', y que no le mató porque en un determinado momento se abrazó a la madre del acusado, "como baza psicológica", quien también se encontraba ese día en la vivienda.

El testigo, cuyas iniciales son A.R.S., aunque lo reconocen como 'El abogado', y que en el principio de la causa fue testigo protegido bajo el pseudónimo de Alien, ha reconocido este jueves en su declaración ante un jurado popular que en agosto de ese año Pedro S.G. amenazó a los tres y a punta de pistola les "forzó" a bajar al sótano, "su matadero particular y cuya puerta cerró con llave", donde, tras golpearles, insultarles y asegurarles que los iba a matar, obligó a Alfonso a montarse en una bicicleta estática y le dijo que si dejaba de pedalear le pegaba un tiro.

Ha aclarado que él no fue avisado por Pedro y que no tenía "nada que ver" con un asunto de drogas, que fue a cobrar esa noche porque así se lo había indicado horas antes el acusado, a quien vio en un centro comercial de Murcia, con el fin de cobrar sus honorarios como abogado en una causa pendiente.

Según éste, Pedro tenía "demasiados" motivos acumulados para intentar matarlos, por un lado que Alfonso le había robado, tenía muy mala reputación y "sabía demasiado" sobre los 'trapicheos' del acusado porque vivía en su casa, "que era un desfile de drogas, coches, quizás armas, y prostitutas. A esa casa daba miedo ir" por lo que, afirmó, "le aconsejé que le diera una paliza, pero que no lo matara porque no merecía la pena".

En cuanto a su caso, apuntó no tener ninguna enemistad con Pedro, pero "me lo gané como enemigo cuando intentó asesinar a un agente de la policía y le dije que eso no podía ser y que no lo consentiría".

Lo de esa noche "fue una emboscada, una agonía", y al cabo de una hora, recordó, "tras suplicarle por nuestras vidas, conseguimos calmarlo, pero cuando me di la vuelta pensando que todo había acabado, escuché el disparo. Nos engañó.

Posteriormente, ha manifestado que el acusado llamó al 'ruso' "con el que nos quedamos bajo custodia y amenaza"; así como que no participó en las tareas de limpieza ni en el enterramiento del cuerpo de Alfonso, y que si hubiera sabido que pasó con el cadáver y dónde estaba habría ido a denunciarlo a la policía.

Finalmente, "dejaron que nos fuéramos", aseguró, "nosotros sólo queríamos salir vivos", exclamó exaltado 'el abogado', que se quejó al principio de su declaración de las miradas que le lanzaba el acusado, que no paró de jactarse y hacer gestos durante toda la vista.

Al tiempo que apuntó que los sicarios o secuaces de Pedro, "quien siempre ha sido muy listo", han intentado asesinarlo "varias veces".

AMENAZAS TELEFÓNICAS

En este sentido, el encargado de las escuchas telefónicas al móvil del acusado y las transcripciones, quien también ha declarado a lo largo de esta mañana, ha asegurado que Pedro dijo al 'ruso', "pese a que sabía que lo grababan", cosas como "tienes que callarle la boca al hijo de puta de 'el abogado'" o "regala una muñeca a la hija de 'el bombero' y dile que yo sé donde están su mujer e hija".

Cabe recordar que las investigaciones comienzan en el año 2000 en Alicante cuando el apodado 'ruso' dijo a la policía que tenía conocimiento de dos asesinatos y se estuvo buscando uno de esos supuestos cuerpos en Murcia, que apareció finalmente próximo al mismo lugar en el año 2007 y que aunque se consideró en un principio que era Alfonso A. C., quien murió de un infarto en la Nochevieja del año 2000, se trataba del cuerpo de Alfonso S.H.

El instructor que llevó el caso ha declarado hoy que se siguió la primera línea de investigación con el fin de obtener pruebas y que el 'ruso', el apuntado como autor material del crimen por el enjuiciado, no estaba ese año en España, según datos de la Interpol. A su parecer, el acusado, "que es un narcisista", "crea la duda de la mano en la que estaba la pistola" y el suceso "responde a ajuste de cuentas, se trató de una ejecución humillante".

Mañana la vista está prevista que comience a las 10.00 horas con la declaración de otros testigos.