Un testigo dice que el 'Karateka' intentó deshacerse de todos esa noche y no le mató porque se abrazó a su madre

Pedro S.G. Junto A Sus Abogados
EUROPA PRESS
Actualizado 28/04/2011 17:57:36 CET

MURCIA, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

Uno de los testigos presenciales del asesinato de un hombre en el garaje de un chalet de El Palmar en el año 2000, asegura que el acusado, Pedro S.G., también conocido como 'El karateka' o 'El Palomo' intentó deshacerse esa noche de él, del fallecido y del otro testigo, 'El bombero', y que no le mató porque en un determinado momento se abrazó a la madre de éste, que también se encontraba ese día en la vivienda.

Antonio R.S., que así se llama el testigo, aunque lo reconocen como 'El abogado', y que en el principio de la causa fue testigo protegido bajo el pseudónimo de Alien, ha reconocido este jueves en su declaración ante un jurado popular que en agosto de ese año Pedro S.G. amenazó a los tres y a punta de su pistola les "forzó" a bajar al sótano, "su matadero particular y cuya puerta cerró con llave", donde tras golpearles, insultarles y asegurarles que los iba a matar, obligó a Alfonso a montarse en una bicicleta estática y le dijo que si dejaba de pedalear le pegaba un tiro.

Tras lo que ha aclarado que él no fue avisado por Pedro y que no tenía "nada que ver" con un asunto de drogas, que fue a cobrar esa noche porque así se lo había indicado horas antes el acusado, a quien vio en un centro comercial de Murcia, con el fin de cobrar sus honorarios como abogado en una causa pendiente.

Según éste, Pedro tenía "demasiados" motivos acumulados para intentar matarlos, por un lado que Alfonso le había robado, tenía muy mala reputación y "sabía demasiado" sobre los 'trapicheos' del acusado porque vivía en su casa.

En cuanto a su caso, apuntó no tener ninguna enemistad con Pedro, pero "me lo gané como enemigo cuando intentó asesinar a un agente de la policía y le dije que eso no podía ser".

Lo de esa noche "fue una emboscada, una agonía", y al cabo de una hora, recordó, "tras suplicarle por nuestras vidas, conseguimos calmarlo, pero cuando me di la vuelta pensando que todo había acabado, escuché el disparo. Nos engañó".

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