Valentin Ion asegura que no se le encargó matar a nadie, sino que la agresión "surgió"

 
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Valentin Ion asegura que no se le encargó matar a nadie, sino que la agresión "surgió"

El acusado Valentin Ion, durante su comparecencia
EUROPA PRESS
Publicado 03/10/2016 17:11:56CET

Afirma que Cuenca no le contrató para "matar" a nadie, sino que solo le preguntó si podía contar con él si "algo pasaba"

MURCIA, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

Valentin Ion, acusado de asesinar a Ingrid Visser y Ludewijk, pareja de holandeses cuyos cuerpos fueron encontrados enterrados en un huerto de Murcia y descuartizados en 2013, ha asegurado que el presunto "cerebro" del crimen, Juan Cuenca, no le contrató ni le encargó matar a nadie, sino que la agresión "surgió".

Durante la tercera sesión del juicio y a preguntas de la fiscal, Ion ha confirmado en español --con la ayuda ocasional de una intérprete-- que Cuenca no le contrató para matar a nadie, sino que solo le preguntó: "si pasa algo, ¿puedo contar contigo?", a lo que el rumano le contestó que sí, que podía contar con él.

En este sentido, ha confirmado que Cuenca le dio unos 1.200 euros antes de viajar con él a Murcia, pero que ese dinero no iba destinado en absoluto a pagar "ese trabajo", sino para cubrir las pérdidas ocasionadas porque había tenido que salir de Valencia y tenia que dejar su empleo. Además, destinó ese dinero a costear el alojamiento.

"El dinero no era como adelanto para matar a 'equis' persona", ha asegurado Ion, quien ha llegado a decir que, si hubiera sabido que él tenía que matar a alguien "me procuraría una pistola o algo". Así, ha insistido en que las palabras de Cuenca no fueron: "mátalo", sino "si algo pasa, ¿puedo contar contigo?".

Ion no contó nada de este requerimiento a su compañero Constantin Stan, a quien solo le dijo el destino una vez estaban ya en el coche con Cuenca. "No pensaba que venía a matar a nadie", sino a que Cuenca "arreglara sus asuntos", ha destacado Ion, quien pensaba que él solo tenía que estar presente en la negociación por si Severin se presentaba "con otro, o algo".

Ion, quien ha confirmado que él no conocía de nada ni a Ingrid Visser ni a Ludewijk Severin antes de que sucedieran los hechos, ha explicado que él pensaba que iba a estar en Murcia "dos o tres días", hasta que Cuenca "arreglara los problemas con su socio".

El lunes, 13 de mayo, Cuenca recogió a Stan y a Ion en su coche en Valencia y los llevó hasta Murcia, donde la testigo Rosa Vázquez se encargó de transportar a los dos rumanos en su turismo hasta la Casa Colorá en la que tuvieron lugar los hechos. Por el camino, Ion ha reconocido que pararon en una tienda coloquialmente conocida como 'chino' y allí compraron bolsas grandes y pequeñas, así como unos guantes y lejía.

Sin embargo, ha aclarado que el hacha que presuntamente se utilizo para descuartizar los cuerpos y los dos cubos de transporte que se usaron para el transporte de los miembros.

Ion ha confirmado que todos los utensilios comprados eran para desempeñar su trabajo con los mosaicos. En concreto, ha confirmado que el salfumán, el agua fuerte y la lejía suelen usarse para limpiar y tratar la piedra. Incluso, ha afirmado que la radial "estaba bien" para su trabajo, para los cantos de piedra, pero "no tenían".

Sin embargo, ha confirmado que el uso que le dieron a esos objetos fue bien distinto, ya que se emplearon en la limpieza de la casa rural y en descuartizar los cuerpos.

RELATO DE LOS HECHOS

Según su versión, al llegar a la Casa Colorá descargaron las compras del coche y tanto él como Stan bebieron whisky. Sin embargo, a Constantin no le "sentó bien" el alcohol porque "no había comido desde su salida en Valencia", motivo por el que subió al piso de arriba a descansar y le dijeron que le avisarían si ocurría algo.

Entre 30 y 45 minutos después llegaron Severin y Visser y comenzó la negociación con Cuenca en el interior de la casa. Ion, que estaba presente, ha reconocido que Severin y Cuenca "no estaban bien el uno con el otro" y comenzaron a discutir y pelearse.

Ion intentó mediar y tranquilizar un poco a los dos. Sin embargo, según su versión, el holandés le "pegó" en ese momento y él también respondió con dos golpes, primero con el puño. Severin "cayó al suelo" y, mientras todo eso sucedía, ha señalado que Visser estaba siendo sujetada por Cuenca.

"Ingrid estaba un poco descontrolada y Severin estaba de rodillas", según Ion, quien según su testimonio observó que la holandesa tenía intención de atacarle, pero él la esquivó y la golpeó también a ella con el puño.

Como Severin quería levantarse, Ion cuenta que cogió la jarra de la estantería y le golpeó en la cabeza. Además, ha señalado que le golpeó con la pierna, momento en el que le pudo romper los huesos de la cara y la mandíbula, tal y como ha reconocido. "No puedes golpear a uno y tranquilizarlo de primeras", ha aseverado Ion para justificar todos los golpes.

En el ataque, Ion ha reconocido que solo usó el jarrón y el cenicero que había sobre una estantería, pero no contabilizó los golpes. "Estaba golpeando a Ingrid y pegué de nuevo a Severin; creo que entonces se acabó", ha señalado Ion. "Estaba muerto, no me lo esperaba", ha concluido.

Ion, que no ha citado en ningún momento de su testimonio a 'Danko', ha querido exculpar a su compatriota Constantin Stan, que no tuvo "nada que ver" con la agresión que, de hecho, ha justificado que "surgió" de forma fortuita. "No pagas 1.200 euros para matar a nadie", ha justificado.

Al parecer, Cuenca se fue a su casa tras la agresión y dijo que volvería al día siguiente, pero antes de marcharse pidió a Ion y a Stan que se quedaran en la casa para ayudarle a limpiar y a deshacerse de los cuerpos.

Los dos rumanos pasaron la noche en la Casa Colorá con los cadáveres en el suelo. "Hemos estado despiertos, no podía dormir, no sé por qué", ha afirmado Ion, quien explica que la idea de descuartizar los cuerpos fue "casi de todos" porque era la única forma de hacer desaparecer unos cuerpos tan grandes sin atraer la atención de todos.

Cuenca llevó dos sierras eléctricas, pero Ion ha puntualizado que no se usó ninguna de ellas porque no sabían emplearla. De hecho, fue él mismo el que procedió a descuartizar los cuerpos tras tomar algo de alcohol porque, de otra manera "no sé si se puede hacer", ha corroborado.

Stan solo le ayudó a meter los miembros en las bolsas y los cubos, mientras que emplearon manteles y mantas para envolver los torsos. En la limpieza emplearon tres pares de guantes, e Ion ha reconocido que Cuenca les ayudó en esa tarea.

La tarea de cargar el coche correspondió tanto a Stan como a Cuenca y a Ion, según el testimonio de este último, quien ha confirmado que no vio en ningun momento a Serafín de Alba, propietario del huerto en el que se enterraron los cuerpos y acusado de encubrimiento. de hecho, dijo que lo conocería tiempo después, en la cárcel de Sangonera la Verde.

Cuenca tenía las llaves de la finca y proveyó una carretilla con palas y picos, indicando el lugar del huerto de limoneros en el que tenían que cavar, según Ion. Además, Cuenca le ayudó a descargar los cuerpos del coche. Más tarde, Cuenca limpió las herramientas y los cubos de basura con el agua de una manguera existente en el lugar.

Finalmente, Ion ha justificado que las constantes y repetidas llamadas que efectuó a Cuenca desde el 24 al 26 de mayo eran para pedirle "algo de dinero", porque Stan estaba en la calle y el se sentía responsable de su situación.

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