Los acusados de vender dinamita idéntica a la usada por los suicidas de Leganés aceptan tres años de cárcel

Actualizado 01/03/2007 15:58:12 CET

BARCELONA, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

Los dos acusados de vender a una tercera persona dos cartuchos de dinamita de idénticas características a la que usaron los siete terroristas islámicos que se inmolaron en Leganés y dos detonadores iguales a los utilizados en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid reconocieron hoy los hechos y se conformaron con tres años de prisión.

Hoy estaba previsto que se celebrase en la Sección Novena de la Audiencia de Barcelona el juicio contra Miguel Ángel P.M. y Carlos C.C., para quienes la Fiscalía solicitaba provisionalmente cinco años de cárcel por un delito de tenencia y tráfico de explosivos, aunque la vista no llegó a celebrarse porque los dos procesados admitieron como ciertos los hechos relatados por el Ministerio Fiscal en su escrito de acusación.

Después de que los acusados admitieran haber vendido los cartuchos de dinamita y los detonadores, la Fiscalía decidió rebajar su petición inicial de condena a tres años de cárcel para cada uno de los procesados. Ambos se conformaron con la pena solicitada, por lo que no fue necesario continuar el juicio, en el que estaba previsto que declararan a través de videoconferencia algunos de los peritos policiales que comparecerán en el juicio que se celebra en la Audiencia Nacional por los atentados del 11-M.

Miguel Ángel P.M. --condenado en sentencia firme por un delito de lesiones a medio año de prisión-- y Carlos C.C. --sin antecedentes penales-- se encuentran en prisión preventiva por estos hechos desde hace un año, por lo que, según informaron a Europa Press fuentes judiciales, podrán beneficiarse en unos meses de un régimen de semilibertad, ya que han cumplido un tercio de la condena de tres años que han aceptado.

Los hechos se remontan a noviembre de 2005, un año y medio después de los atentados del 11-M en Madrid, cuando los acusados acordaron con una tercera persona conocida como "la fuente", actualmente testigo protegido, la venta de una pequeña cantidad de material explosivo "como muestra para efectuar posteriores transacciones", según explica la Fiscalía en su escrito de acusación.

Así, sobre las 23.30 horas del 21 de noviembre de 2005, Carlos C.C. quedó en un bar de Cornellà de Llobregat (Barcelona) con "la fuente" quien, según informaron a Europa Press fuentes judiciales, es un confidente de la Guardia Civil que conocía a los acusados. Una vez allí, el procesado le entregó un paquete que contenía dos cartuchos de dinamita Goma 2 ECO y dos detonadores eléctricos, siguiendo de esta manera las indicaciones de Miguel Ángel P.M.

COMPRA DE OTROS 200 CARTUCHOS DE DINAMITA.

La Fiscalía especifica en su escrito de acusación que los cartuchos de dinamita, que se destruyeron el pasado mes de abril, fueron fabricados por la empresa Unión Española de Explosivos (UEE) y correspondían a un lote distribuido hacia Asturias en el primer semestre de 2003.

Con un peso aproximado de 150 gramos y envueltos en papel parafinado, los explosivos tenían "idénticas características técnicas que los restos hallados y utilizados por los siete terroristas islámicos que se inmolaron" en Leganés el 3 de abril de 2004.

En lo que respecta a los detonadores eléctricos, ambos se fabricaron en 2002 y el hecho de que sean de cobre indica que "son de los utilizados en canteras de seguridad o minas". Según la Fiscalía, llevaban un indicador de sensibilidad y otro de retardo inicial y tenían las mismas características que algunos de los robados en la mina Conchita, en Belmonte de Miranda (Asturias), y utilizados en los atentados terroristas del 11-M.

Tanto los cartuchos de explosivos, que habían sido trasladados días antes de la entrega por el acusado Miguel Ángel P.M. desde Zaragoza a Barcelona, como los detonadores "estaban en perfecto estado de uso y conservación", pudiendo ser utilizados en cualquier momento, según el escrito de acusación.

A cambio de la entrega de los explosivos y los detonadores, "la fuente" debía pagar 600 euros que no hizo efectivos en ese momento, ya que inició conversaciones para la compra de otros 200 cartuchos de dinamita. Esta entrega, sin embargo, nunca llegó a concretarse porque los acusados fueron detenidos en febrero de 2006, tres meses después del citado encuentro. En el momento del arresto, Miguel Ángel P.M. llevaba encima 3.800 euros en metálico.

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