Sergio Álvarez asegura que la persona a quien entregó una bolsa por encargo de Trashorras era "El Chino"

Actualizado 01/03/2007 15:35:14 CET

MADRID, 1 Mar. (EUROPA PRESS) -

El acusado Sergio Álvarez admitió hoy que entregó a Jamal Ahmidan, alias "El Chino" una bolsa de deporte por encargo del ex minero José Emilio Suárez Trashorras, con la que viajó desde Oviedo hasta Madrid. Indicó que cuando llegó a la estación de autobuses se colocó al lado de la parada de taxis, como había acordado con el asturiano. Entonces se acercó una persona que conducía un BMW y le preguntó "¿eres el amigo de Emilio?". Cuando contestó afirmativamente le pidió la bolsa que él entregó y volvió a la estación para coger el autobús de regreso a Oviedo.

Álvarez, que precisó que siempre pensó que lo que transportaba era una bolsa con "cds piratas", indicó que no había visto a "El Chino" antes del momento de la entrega y no volvió a verle después. Le reconoció posteriormente, al serle mostradas fotografías una vez fue detenido. "Nunca de hablado con árabes", indicó el acusado que explicó que es "cristiano" y dijo que rechazó la oferta de "El Chino" de ir a tomar un café con él.

Está acusado del delito de asociación ilícita y suministro de sustancias explosivas por los que la Fiscalía solicita en su caso una pena de 8 años de prisión. Según la fiscal Olga Sánches realizó el 5 de enero de 2004 un viaje a Madrid a petición del ex minero asturiano José Emilio Suárez Trashorras para transportar dinamita por el que percibió dos placas de polen y 150.000 pesetas.

Explicó que viajó a Madrid el 5 de febrero de 2004 con lo que suponía era un cargamento de cds porque "estaba sin trabajo y necesitaba dinero". Suárez Trashorras, al que conocía de vista, le convenció diciéndole que el viaje no era peligroso y que "como mucho" le pondrían una multa de la que se haría el cargo el minero. "Me pagaba 600 euros", dijo, y precisó que, aunque tras el trayecto Suárez Trashorras le entregó también "dos cachos de porros" él sólo consumía hachís esporádicamente y nunca se lo había proporcionado el ex minero.

Álvarez, que condenó los atentados que calificó como "una barbaridad" y algo "inhumano" y dijo que se siente "engañado y utilizado" por Emilio.

En cuanto al trayecto Álvarez precisó que en primer lugar se acercaron a Avilés y pararon en casa de Suárez Trashorras. Éste bajó una bolsa de deporte de gimnasio, azul marino con rayas blancas. Desde Avilés fueron en el coche del ex minero a la estación de autobús de Oviedo. La primera vez que cogió la bolsa fue para introducirla en el maletero del vehículo y notó que pesaba aproximadamente 30 kilos.

El joven de Avilés, que destacó que ningún momento Suárez Trashorras le recomendó que tuviera un cuidado especial con la bolsa, dijo que cuando llegó a Madrid tuvo que esperar un poco y para descansar, se sentó encima de la bolsa. Notó entonces que dentro había una caja que al palpar pensó que era "una caja portadiscos, de esas de los negros, dura". La bolsa de deporte estaba cerrada con un candado que Álvarez nunca abrió.

"Me dijo que tuviera cuidado con la bolsa para que no me la robaran pero no me dijo que tuviera ningún cuidado especial, si hubiera sido así no me hubiera sentado encima", indicó el acusado que dijo que durante el viaje pasó "miedo por si le paraba "la policía" ya que sabía que estaba haciendo algo "ilegal"."Si hubiera sabido que eran explosivos de primera mano hubiera ido a la policía", añadió.

El acusado puso de manifiesto que "nunca" llegó a enterarse del contenido de la bolsa, aunque otros de los jóvenes avilesinos procesados le contó posteriormente que en un viaje efectuado por él por encargo de Suárez Trashorras llevó a Madrid hachís. Hasta que se produjo la detención de Suárez Trashorras, en el mes de marzo, Álvarez no sospechó que lo transportado pudieran ser explosivos. A pesar de tener esta sospecha, no lo comunicó "por miedo a perder el trabajo" o a "represalias".

Al regreso a Oviedo Suárez Trashorras le llevó en coche de vuelta a Avilés en compañía del menor Gabriel Montoya. Le dió, entonces dos placas de polen pero nunca llegó a entregarle cantidad económica alguna y se limitó a saldar una deuda que tenía con un amigo que le prestó dinero una noche para salir "de marcha" a la discoteca ovetense La Real.

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