Perfiles. Esperanza Aguirre aspira a mantener la Presidencia de Madrid en el mejor momento de su carrera política

Actualizado 10/05/2007 19:47:27 CET

Calificada por sus colaboradores de trabajadora incansable, afable y sin 'pelos en la lengua', recibe críticas por "elitista y frívola"

MADRID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

La candidata del PP a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que se presenta a las elecciones del próximo 27 de mayo aspirando a ser reelegida en el mejor momento de su carrera política y con más popularidad que nunca, es, según sus colaboradores más cercanos, una trabajadora incansable, muy exigente, sin 'pelos en la lengua' y una persona que disfruta del contacto con la gente.

Los críticos le reprochan cierto concepto elitista de la vida y grandes dosis de frivolidad; una imagen de la que ella misma es consciente y de la que ha intentado huir durante los últimos cuatro años, pero que no ha borrado totalmente a pesar de sus múltiples apariciones desenfadadas y de que, en la intimidad, es conocida por usar frecuentes tacos sin perder la sonrisa.

Uno de los principales miembros de su equipo, tanto en el Gobierno regional, donde es consejero de Presidencia, como en el PP de Madrid, como secretario general, es Francisco Granados, quien destaca de ella su espíritu de sacrificio y su vocación trabajadora.

En declaraciones a Europa Press, Granados, que ocupa el puesto número 3 en la lista electoral que Aguirre lidera para las elecciones del 27-M, la define como una persona muy minuciosa al tomar cualquier decisión, a la que le gusta ver y supervisar todo. "Se mete mucho en la gestión", asegura el dirigente popular, para matizar a continuación que ello no significa que no confíe en la gente que tiene alrededor.

Ese rasgo de su carácter se aprecia especialmente en sus visitas a obras e inauguraciones, donde Aguirre no se resiste a dar su opinión sobre cada uno de los detalles del proyecto y si algo no es de su gusto, lo dice abiertamente e incluso critica al arquitecto de turno. Tres aspectos en los que se fija de forma insistente son, por ejemplo, la luminosidad del edificio, la comodidad de los acompañantes en las habitaciones de los hospitales y si hay zonas ajardinadas en el entorno.

Esa cercanía es precisamente uno de sus puntos fuertes a la hora de cosechar popularidad. Según el consejero de Presidencia, se le nota que 'hace calle' con gusto. "Se mete en una tienda, saluda a un corro de gente... y le sale de una forma natural, no por ganar votos o resultar simpática. Busca la distancias cortas y se siente cómoda, y eso al final genera simpatía", opina Granados, para el que el único punto débil que podría tener Aguirre es que "dice siempre lo que piensa".

"MANDA MUCHO" Y ES SUPERSTICIOSA

Sus colaboradores más próximos subrayan de la candidata del PP que ejerce de presidenta, "manda mucho", pero, sin embargo, no tiene ningún complejo a la hora de preguntar, pedir consejo u opinión. Otro rasgo que subrayan de su personalidad es que da mucho campo libre al trabajar, pero está muy pendiente de las cosas, no en vano, siempre repite a los que la rodean que "se puede delegar todo menos la supervisión".

También advierten que es una mujer supersticiosa, especialmente con el número 13, "muy espontánea" y de firmes principios. "Puedes estar de acuerdo o no, pero son sus principios, y ello le hace ser muy clara en sus declaraciones públicas y en la relación con sus colaboradores", añaden.

Los que trabajan más cerca de ella la definen como una persona muy trabajadora, que cree de verdad en el lema de 'pico y pala', y que es muy liberal, no sólo en política, sino en su vida cotidiana. Si algo negativo le encuentran es su "enorme" capacidad de trabajo, algo que sufre todo su equipo, que la sigue "con la lengua fuera".

"Le gusta mucho su trabajo, no es una persona de despacho. Lo que más le puede gustar es una campaña electoral", sostienen. A este respecto, explican que Aguirre es insistente al hacer seguimiento de los asuntos de gobierno y también de las sugerencias y quejas que le hace llegar la gente de la calle y de las que toma buena nota.

Ponen de relieve asimismo su carácter práctico, nada rencoroso. "Cuando te tiene que regañar o reprochar algo, evidentemente lo hace, pero pasa a otra cosa inmediatamente", asegura una íntima colaboradora suya, al tiempo que incide en el sentido del humor de Aguirre y en que es una persona que no se lamenta, que hace suyo el dicho británico de 'no vale llorar sobre la leche derramada'.

Un episodio que puso de manifiesto su carácter decidido fue el accidente de helicóptero que sufrió en diciembre de 2005 junto al presidente del PP, Mariano Rajoy, y otros ocupantes. Tras el terrible impacto de la aeronave y mientras los escoltas se afanaban por sacar a los viajeros, uno de ellos rompió a llorar, a lo que Aguirre reaccionó diciéndole en tono contundente que, si no había sufrido ningún daño, se callara.

"ELITISTA, AMBICIOSA Y SUPERFICIAL"

Mientras, desde el ámbito social reconocen como "principal valor" de la candidata del PP que, "siendo mujer, ha sabido mantenerse en los primeros puestos de su partido, lo que denota su ambición legítima, que la sitúa a la altura de Condolezza Rice o Margaret Tatcher". Igualmente, subrayan que es una persona de personalidad fuerte, fiel a sus principios, los cuales aplica también a sus relaciones. "O estas con ella o contra ella, no hay término medio", advierten.

Sus detractores coinciden en que tiene la "concepción elitista del que tiene dinero". "Es ambiciosa y superficial, y cuando te sientas con ella nunca sabes de qué has hablado", afirma un responsable sindical.

"Lista, ambiciosísima y trabajadora" son otros calificativos que recibe Aguirre, en este caso, por parte de la oposición política. Aunque la ven "mucho más directa, transparente y espontánea" que su compañero de partido y alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y le censuran que sea "una persona dura, poco flexible y que tiende más al conflicto que a las soluciones".

TRAYECTORIA POLÍTICA DE PESO

Apasionada del deporte y de la capital, donde reside, concretamente en el barrio de Malasaña, hace gimnasia a diario y para descansar elige el campo. Abogada, casada y con dos hijos, a sus 55 años Aguirre arrastra una trayectoria política de peso.

Desde el comienzo de su carrera ha estado ligada a Madrid. Así, fue concejal del Ayuntamiento de la capital y, siendo alcalde José María Álvarez del Manzano, estuvo al frente de las concejalías de Medio Ambiente y de Cultura, y también de la primera tenencia de Alcaldía.

Años más tarde dio su salto a la política nacional y llegó a ser ministra de Educación y Cultura en el gobierno de José María Aznar. Fue poco después cuando alcanzó sus dos logros más destacados: ser la primera mujer en presidir el Senado y también en obtener la presidencia de una comunidad autónoma.

Aguirre ha ido ganando carisma y confianza en el campo político en los últimos años, tanto fuera como dentro de su partido, especialmente desde que logró la presidencia del PP de Madrid frente a Manuel Cobo, vicealcalde de la capital y 'mano derecha' de su compañero de partido Alberto Ruiz-Gallardón.

A pesar de la polémica generada este año por la publicación de su biografía autorizada, titulada precisamente 'La presidenta', la dirigente popular zanja, por el momento, el interés sobre una hipotética aspiración a llegar a La Moncloa argumentando que está volcada en la política autonómica y que ser presidenta regional una legislatura más "colma totalmente" sus deseos.

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