Abuelto el ex director de un banco en Laredo acusado de estafar 2,7 millones de euros a dos clientes

Actualizado 02/02/2006 16:19:31 CET

La Audiencia no considera "creíbles" al italiano que quería blanquear dinero ni a la otra presunta víctima

SANTANDER, 2 Feb. (EUROPA PRESS) -

La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha absuelto a José María S.B., ex director de la sucursal del Banco Central (actual Banco Santander) de Laredo en 1992, eximiéndole de toda responsabilidad en la acusación de un delito continuado de apropiación indebida por haberse apropiado de 2,7 millones de euros (unos 460 millones de las antiguas pesetas) de depósitos a plazo fijo de dos clientes.

Precisamente, la Sala no ha considerado "creíbles" a los dos supuestos clientes estafados, uno de ellos, Bruno B., un marino italiano quien afirmó en el juicio que decidió hacer depósitos por "375 millones de pesetas" en distintas divisas para "limpiar" dinero negro sin declarar, mientras que Celedonio C. aseguró haber ingresado 510.000 euros (85 millones de las antiguas pesetas), si bien era también un cliente "moroso" al que le embargaron hasta su vivienda.

Los magistrados exponen que el hecho de que José María S.B. fuera condenado en sentencia de 1998 a seis años de cárcel por haber estafado "importantes cantidades de dinero" aprovechándose "de la confianza de los clientes" no supone prueba suficiente para condenarle por este nuevo caso, absolviendo también al Banco Santander de la responsabilidad civil que se le pedía.

Para la Sala, Bruno B. no consiguió probar en su declaración "ni siquiera mínimamente, su capacidad económica y no es creíble ni verosímil que tuviera 2.258.000 euros invertidos en un banco, extranjero para él, y al que conocía únicamente por referencias, y que durante cinco años no se preocupara del dinero".

Por lo que respecta a Celedonio C. "nunca reclamó la liquidación de los intereses y durante más de ocho años no se ha interesado por su dinero", resaltando la Sala que él mismo aseguró que "no le interesaba recuperar su vivienda, que estaba embargada, por una deuda muy inferior ni mover el dinero, lo que es increíble".

Además, la Sala añade que en una lista escrita a puño y letra por el acusado en la que incluía los nombres y apellidos de los clientes estafados, no estaban ninguno de los dos acusadores, quienes reclamaron, además, las cantidades millonarias cuando se desveló la estafa, y no antes.