El acusado de amenazar a una edil tránsfuga de Abres, en Asturias, mantiene su inocencia aunque reconoce rencillas

Actualizado 22/10/2007 16:18:00 CET

El imputado admitió que telefoneó a la denunciante para preguntarle "por qué le estaba haciendo eso a su hermana"

OVIEDO, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

El acusado de amenazar a una concejala del grupo mixto del Ayuntamiento de San Tirso de Abres con incendiar su casa en una nota pegada a una garrafa de gasolina y colocada en la terraza de la víctima, negó ser el autor de los hechos aunque si reconoció haber llamado a la denunciante, I. R. N. para pedirle explicaciones sobre su comportamiento en la alcaldía al pasar del PP al grupo mixto.

El juicio comenzó hoy tras la composición del jurado popular encargado de dictar un veredicto en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo. Durante la sesión de hoy declaró el acusado y las partes explicaron a los miembros del jurado su posición.

El acusado, José M. Q. R., hermano de la alcaldesa de la localidad, defendió su inocencia y manifestó que "no se encuentra metido en ningún asunto de política en la localidad" aunque si reconoció haber llamado a la denunciante al ver que "su hermana se encontraba mal tras los actos de ésta al dejar el PP para irse al grupo mixto".

José M. Q. R. aseguró que tan sólo la telefoneó a I. R. N. en "una ocasión" para que le explicase los motivos por los cuales abandonaba el PP y dijo que ella le contestó que "su hermana no servía para ser alcaldesa". En ese instante el acusado señaló que le daba un voto de confianza: "demuéstrame que mi hermana no vale, y en caso contrario tendré que dejar de hablarte", confesó el acusado que además es pareja de una sobrina de la víctima.

A pregunta de la acusación particular el imputado confesó que escribió un pintada en un local que regentaba: "Todos sois iguales. Sembráis la semilla del rencor". Y argumentó que la escribió porque "ama al pueblo" y a raíz de los problemas en el consistorio "hay un ambiente en los bares que se cortaba con un cuchillo". "Hay muchas familias enfrentadas", dijo.

RADICALES DE DERECHAS

El acusado negó su autoría en el resto de pintadas que aparecieron durante esos días en el pueblo y manifestó que cuando ocurrió el suceso de la garrafa e gasolina muchas personas del pueblo apuntaron a "los radicales de derechas del pueblo" en referencia a los afiliados al PP "más antiguos".

Por su parte, el Ministerio Fiscal pidió la libre absolución del acusado al entender que no "está probada" su autoría en los hechos porque "nadie le vio ni escribir la nota ni colocar la garrafa en el domicilio de la denunciante". Además señaló que el informe caligráfico realizado por la Guardia Civil y otro realizado por un perito privado rechazaron la posibilidad de que la letra del cartel amenazante sea la del acusado.

Este mismo alegato fue el utilizado por el abogado de la defensa que además calificó de "contaminada" la prueba ya que manifestó que la garrafa y la nota pudieron haber sido manipulados al no haber estado custodiados durante un largo periodo de tiempo. Y añadió que los hechos son constitutivos de una falta de amenazas y no de un delito como pide el letrado de la acusación.

Por el contrario, la acusación particular mantiene que el acusado es el responsable de un delito de amenazas y además sostuvo que los hechos son "graves" no sólo desde el punto de vista personal sino también desde el punto de vista de la libertad política. La acusación señaló que los hechos afectaron al "estado de ánimo de la víctima que sintió un gran temor tras las amenazas".

Los hechos ocurrieron en octubre de 2003 cuando el marido de la víctima encontró en la terraza de su domicilio, en San Tirso de Abres, una garrafa que contenía gasolina en su interior y una inscripción que rezaba: "O dimites en el próximo Pleno o tu casa arderá". La inscripción estaba acompañada de reloj dibujado, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La mujer denunció los hechos en el mismo mes de octubre pero la causa fue archivada al no encontrarse las pruebas necesarias para encontrar al culpable de las amenazas. Tiempo después, la víctima, I. R. N., vio, cuando entraba en un bar de la localidad, un cartel que anunciaba un campeonato de tenis que "contenía la misma letra que estaba escrita en la garrafa de gasolina".

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