Un acusado de matar a un hombre en un pub de Sant Pere de Riudebitlles (Barcelona) dice que fue su sobrino

Audiencia de Barcelona
JUSTICIA
Actualizado 27/11/2012 15:42:20 CET

BARCELONA, 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

El acusado de matar a un hombre en un pub de Sant Pere de Riudebitlles (Barcelona) la madrugada del 28 de febrero de 2010 ha negado haber disparado contra la víctima y acusa a su sobrino menor de edad de ser el autor de los hechos.

En la vista con juzgado popular que se ha celebrado este martes en la Audiencia de Barcelona, el acusado, José María F.H., ha asegurado que él ya estaba en el coche cuando escuchó el disparo que acabó con la vida de la víctima y acusó a su sobrino de haber cometido el crimen.

José María F.H. sí que ha reconocido durante el juicio haber entrado en el bar --a gritos y borracho tras beber diez o doce whiskys-- con la intención de amedrentar a un chico que había "vacilado a su sobrino".

Ha dicho también que "puede ser" que dentro del local forcejease con el dueño mientras que su sobrino, tras localizar al chico al que buscaba, lo persiguió hasta la cocina.

Asustado tras escuchar un primer disparo dentro del establecimiento, José María F.H., ha asegurado que escapó y se metió en el coche, desde donde vio que la víctima salía corriendo del local.

Fue entonces cuando dice que escuchó el segundo disparo que acabó con la vida de la víctima y, momentos más tarde, su sobrino entró en el coche y le confesó haber cometido el crimen: "Yo monté en el coche y mientras lo encendía escuché el sonido de un tiro, que fue mi sobrino", ha relatado.

PISTOLA EN LA GUANTERA

El acusado ha reconocido su arma y ha explicado que es una pistola que "la guardaba en la guantera del coche" para divertirse con los amigos y hacer puntería y, según su versión, su sobrino tenía otra pistola --que no consta-- y dice que no sabe cómo se deshizo de ella.

José María F.H. ha dado una visión opuesta de los hechos que relató su sobrino en el juzgado de menores y ha insistido que no fue él quien mató a la víctima: "Ya le dije a mi sobrino que estaba loco, que me estaba buscando la ruina", ha manifestado.

En su calificación previa al juicio, el fiscal pide para el acusado una pena de veinte años de cárcel y una indemnización de más de 225.000 euros para la familia.

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