Aguirre admite que hubo diferencias de criterios en la destitución de Granados

Granados Y Aguirre
EUROPA PRESS
Actualizado 25/11/2011 0:37:35 CET

MADRID, 24 Nov. (OTR/PRESS) -

Con semblante serio y muy pendiente de su móvil, Francisco Granados participó este jueves en su primer Pleno de la Asamblea de Madrid desde que fuera destituido de la Secretaría General del PP de la Autonomía, una decisión que se había dado a conocer menos de 24 horas antes del inicio de la sesión. Esperanza Aguirre, presidenta regional, reconoció que hubo disidencias a la hora de adoptar la medida, el aludido sostuvo que hacía tiempo que no estaba cómodo en el partido ["no lo reconozco"] e Ignacio González, su sustituto, afirmó que nunca le había dado "la sensación" de que su predecesor no estuviese a gusto.

"A la búlgara no hay votación ninguna. Una persona tan próxima a mí como Isabel Martínez Cubells se abstuvo. Aquí cada uno tiene su criterio. El PP no es un partido leninista, es un partido liberal". Así, Aguirre reconoció que no todos los presentes en el Comité Ejecutivo Regional del PP apoyaron la sustitución de Granados por González.

De hecho, hubo cuatro votos en contra, los de Mario Utrilla, alcalde de Sevilla La Nueva, su hermana, la ex diputada Elena Utrilla, José Carlos Boza, alcalde de Valdemoro, y José Luis Moreno, director general en la Comunidad. A la abstención de Cubells, concejala y ex jefa de prensa de la mandataria, se unieron las de los alcaldes Ignacio García de Vinuesa, de Alcobendas, Jesús Gómez, de Leganés, Pedro Rollán, de Torrejón, y el diputado Jesús Fermosel.

La destitución obtuvo 78 apoyos en el Comité. Todos los miembros habían recibiendo un correo electrónico en el que se les informaba del cambio del orden del día. Según la dirigente del PP, ella misma propuso dos veces a su antigua 'mano derecha', en 2004 y en 2007. No obstante, cree que, "en este momento tan delicado", el cambio es "oportuno". A su juicio, entre sus "obligaciones" está la de dar nuevos impulsos al partido y no permitir que se duerma "en los laureles".

En realidad, Aguirre ha ido paso a paso con ese cambio, que comenzó en mayo, poco después de las elecciones autonómicas, cuando decidió apartar a Granados del Gobierno, del que formaba parte como cabeza de la Vicepresidencia Segunda y de la Consejería de Presidencia, Justicia e Interior. Entonces, la madrileña le ofreció que fuese portavoz del Grupo en la Asamblea, pero él lo rechazó.

EL CENTRO DE LAS MIRADAS EN LA ASAMBLEA

Granados se convirtió este jueves en el centro de todas las miradas en el Pleno de la Asamblea de Madrid, permaneció toda la sesión con rostro serio y pendiente de su teléfono móvil y no respondió a las preguntas de los periodistas ni a la entrada ni a la salida del hemiciclo. Sí habló el socialista José Manuel Franco, que, con sorna, dijo a Antonio Beteta, consejero de Transportes, que lleve "cuidado".

Según sus palabras, parece que en esa cartera "hay meigas": "Un ex consejero no es cesado por su nefasta gestión y días más tarde es fulminado por la presidenta por el hecho de hacerse amigo de [Mariano]Rajoy. Yo en esa Consejería me andaría con cuidado". El aludido contestó: "Tenga seguro que en este grupo nos preciamos en ser amigos del señor Rajoy. Por eso hemos trabajado para su candidatura y hemos tenido el resultado que hemos tenido".

Después le tocó el turno a Eusebio González, también del PSM, que aludió a la destitución en una pregunta dirigida a Lucía Figar, consejera de Educación: "No se preocupe. Puede agredir a la escuela pública, seguir persiguiendo a los profesores y protagonizar escándalos. No va a perder la confianza de su presidenta (...) Su compañero Granados ha estado jugando a este juego durante años y no ha pasado nada".

La oposición madrileña está convencida de que la mandataria impulsó la destitución para blindarse, porque temía perder poder con la llegada de Rajoy al Gobierno central, dada la amistad que le une con el damnificado. "No se le vaya a ocurrir llevarse mal con Aguirre o llevarse bien con Rajoy porque con la Iglesia se habrá topado", agregó González. Gregorio Gordo, coordinador general de IU-CM, también está convencido de que la decisión ha sido unidireccional: "No se vota a la búlgara ni de ninguna otra manera. No se vota y punto".

RECONOCE QUE ESTABA INCÓMODO

"No lo reconozco, no me reconozco en el partido al que me afilié. Hace tiempo que no estoy cómodo en la organización de Madrid de este partido y quiero que vuelva a ser como la que me atrajo en un momento determinado y me animó a afiliarme", afirmó el destituido este jueves, en ABC Punto Radio. El 'popular' dijo que Aguirre casi le hizo "un favor" al tomar la decisión por él.

"Me lo han puesto muy fácil y eso una vez más se lo tengo que agradecer a la presidenta por haber podido salir tan fácilmente de un equipo con el que ya no estaba cómodo", afirmó. También describió la sucesión de los hechos. Media hora antes de la reunión... "Me comunicó que iba a prescindir de mis servicios después de siete años de trabajo y nada más".

Además, explicó que en la cita hubo "un silencio clamoroso" y que, a veces, esto "implica muchas más cosas que las intervenciones". A su juicio, el hecho de obligar a los 'populares' madrileños a votar algo "que no les hacía mucha gracia" es "bochornoso" y "una pena". De todas formas, el ex secretario general se ha propuesto no decir "ni una sola palabra negativa en referencia a la presidenta".

Su sucesor afirmó que nunca le había dado la "sensación" de que Granados se sintiese incómodo. Además, González sostuvo que él siempre ha defendido al ex secretario: "Si hay alguien en el PP de Madrid y en el Gobierno de la Comunidad de Madrid que haya tenido que ver y haya hecho lo indecible para que Paco Granados fuese secretario general del partido en Madrid y consejero de este Gobierno y se mantuviera en el mismo durante todo este tiempo, le aseguro que he sido yo".

Según dijo, hace años ya tuvo la posibilidad de asumir la Secretaría General. Sin embargo, era "un momento en el que había una cierta conflictividad", por lo que propuso a Granados: "Siempre he intentado hace lo que consideraba que era mejor para el partido y para mis compañeros". Según añadió, hay varios testigos de aquello, entre ellos, Ángel Acebes, que entonces lideraba a los madrileños.