Los indignados increpan y persiguen a las autoridades zamoranas a la salida del pleno de investidura en la capital

Actualizado 11/06/2011 16:39:00 CET

ZAMORA, 11 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los indignados del movimiento 15-M en Zamora fueron protagonistas del pleno de toma de posesión del Ayuntamiento capitalino al increpar y perseguir a los concejales a su salida del Consistorio que tuvieron que ser escoltados por las fuerzas y cuerpos de seguridad de Estado.

Desde las 11.00 horas, alrededor de doscientos jóvenes se congregaron en la Plaza Mayor de Zamora con caretas de políticos y otras máscaras blancas, aunque los nervios empezaron a aflorar un poco más tarde cuando agentes de la policía municipal les impidieron el paso al Ayuntamiento.

Al no poder acceder al Consistorio, los manifestantes se hicieron oír desde el Salón de Plenos ya que desde la calle gritaban lemas como 'Le llaman democracia y no lo es', o 'No nos representan'.

Sin embargo, la polémica llegó cuando los concejales y resto de autoridades políticas empezaron a abandonar las instalaciones y varios grupos les persiguieron e increparon durante varios minutos.

Algunos de los que recibieron mayores gritos fueron el ex alcalde de Zamora, Antonio Vázquez, y el concejal y presidente de la Diputación de Zamora, Fernando Martínez Maíllo, que tuvieron que ser escoltados por la policía para evitar mayores incidencias, y hubo momentos de tensión.

NO HUBO CARGA

Los agentes de la policía nacional y municipal se unieron para frenar la entrada al Ayuntamiento de los congregados, aunque no hubo carga policial en ningún momento.

La última en abandonar el pleno fue la alcaldesa, Rosa Valdeón, escoltada por la policía hasta el coche que le esperaba a escasos metros del Consistorio, aunque los presentes rodearon el vehículo y se vieron impactos cajas de cartón contra el turismo.

Asimismo, también impidieron la salida a otros ediles como el teniente de alcalde, Feliciano Fernández, al que le pusieron un coche delante para impedirle el paso.

Finalmente no hubo que lamentar daños personales, y los indignados fueron abandonando poco a poco la zona.