(Amp)Condenado a 18 años de cárcel "Txapote" y a 31, Aguirrebarrena y Arzalluz por atentar contra la discoteca Txitxarro

Actualizado 31/07/2006 20:41:12 CET

El tribunal deduce testimonio contra el etarra Guridi Lasa, quien se negó a declarar y se tiró de rodillas, dando la espalda al tribunal

MADRID, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a 18 años de prisión al ex dirigente etarra Francisco Javier García Gaztelu, "Txapote", y a 31 años a los miembros del "comando Ttotto" Aitor Aguirrebarrena y Asier Arzalluz por el atentado perpetrado por la organización terrorista, el 10 de septiembre de 2000, contra la discoteca Txitxarro, ubicada en Deba (Guipúzcoa).

El tribunal condena a "Txapote" por un delito de estragos y a Aguirrebarena y Arzalluz por el mismo delito y uno de detención ilegal con la agravante de disfraz, ya que ambos, encapuchados, retuvieron a las personas que limpiaban el local. El tribunal absuelve a García Gaztelu de dos delitos de detención ilegal por los que también estaba acusado y a Arzalluz y Aguirreberrena, de uno de ellos. La explosión provocó daños valorados en 961.462,69 euros, cifra que tendrán que indemnizar los procesados al propietario de la discoteca.

En la sentencia, el tribunal deduce testimonio contra el etarra José Ignacio Guridi Lasa por denegación de auxilio a la administración de justicia, al negarse a declarar ante el tribunal, al qué trató de dar la espalda después de tirarse de rodillas al suelo. Sobre este comportamiento, el tribunal asegura que Guridi Lasa "adoptó una postura irrespetuosa y de absoluto desprecio hacia la administración de justicia, incumpliendo con su obligación a declarar".

La discoteca Txitxarro era propiedad de Narciso Korta Uranga, hermano del presidente de la patronal guipuzcoana, José María Korta, asesinado por ETA un mes y dos días antes de volar el establecimiento. En el juicio, que quedó visto para sentencia el pasado día 25, Narciso Korta aseguró que el atentado respondió a "una venganza tras el asesinato" de su hermano, ya que días después tanto él como otros familiares acudieron al Ayuntamiento de Deba para plantar cara a los concejales de Batasuna.

ORDENES DE "TXAPOTE".

La sentencia considera probado que el etarra José Ignacio Guridi Lasa, siguiendo órdenes de "Txapote", decidió junto con Aguirrebarrena y Arzalluz atentar contra la discoteca Txitxarro, situada en el Alto de Itziar, en Deba. Así, "Txapote" facilitó a Aguirrebarrena no sólo información sobre el objetivo, sino también el material explosivo con el que fabricaron los artefactos utilizados.

Con los materiales e información entregados, "Txapote", Lasa y Arzalluz se dirigieron en varias ocasiones a dicha discoteca para observar sobre el terreno la rutina de los empleados y la forma de cometer el atentado sin perjuicio para los miembros del comando.

Los procesados acordaron cometer el atentado el día 10 de septiembre de 2000. Para ello, Lasa confeccionó las bombas. Seguidamente, Lasa, Arzalluz y Aguirrebarrena se dirigieron hasta un caserío cercano a la discoteca. Este último se quedó esperando en el interior del coche, mientras que Lasa y Arzalluz se dirigieron hasta el citado local.

Entraron por una puerta de una terraza exterior y se dirigieron hacia donde estaban los empleados, a quienes amenazaron, tras identificarse como miembros de ETA. Luego les pidieron las llaves del vehículo en el que éstos se trasladaban a trabajar. Salieron entonces del lugar, a donde llegó Aguirrebarrena. Entregaron las llaves y trasladó el coche al garaje. Allí, introdujeron a un empleado en el maletero y al otro lo sentaron en el asiento del copiloto. Después, Lasa y Arzalluz colocaron dos artefactos en la discoteca.

CAUSAR EL MAYOR DAÑO.

Uno de ellos lo colocaron en el escenario de una de las plantas y el otro en el interior del hueco de la escalera central del edificio, con el fin de causar el mayor daño a la estructura de éste. El artefacto estaba constituido por un sistema de iniciación y temporizada con una carga explosiva de unos 20 kilogramos de explosivo industrial tipo gelatina o dinamita goma, a base de nitrato de armonio sensibilizado con titadyne, que, según la sentencia, son componentes que se caracterizan por causar efectos rompedores.

Los etarras activaron los respectivos temporizadores para que estallaran al unísono transcurrida una hora, con pleno conocimiento del riesgo potencial para la vida e integridad de los hijos de los empleados retenidos, quienes acudían con normalidad a prestar ayuda a sus padres. Colocados los artefactos, los acusados se fueron con el coche, donde estaban los empleados, a quienes ataron con cinta americana a un árbol en un pequeño pinar.

La sentencia señala que el silencio de los tres acusados, que se negaron a responder a las preguntas del fiscal, frente a las pruebas incriminatorias consistentes en las declaraciones de Guridi Lasa "puede y debe valorarse como inexistencia de otra explicación y constituye un indicio que corrobora y atribuye plena fuerza probatoria de cargo" a las manifestaciones testificales y periciales practicadas en el juicio.