(Ampl) Condenan a 28 años de cárcel al acusado de violar, estrangular y tirar a un contenedor a una mujer en Reus

Actualizado 05/05/2008 17:43:33 CET

TARRAGONA, 5 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Tarragona ha condenado a 28 años y medio de prisión a Miguel Ángel M.A., acusado de violar y estrangular a Mercedes P.V. la noche del 10 al 11 de junio de 2005 en Reus (Tarragona) y después tirar el cadáver a un contenedor.

La magistrada de la Sección Segunda le ha impuesto 15 años de prisión por el delito de asesinato. Se trata de una pena menor a la solicitada por la Fiscalía y la acusación particular, que pedían 17 y 18 años de condena, respectivamente, por este delito. En su escrito, la juez aprecia que existen las atenuantes de embriaguez y confesión.

Por el otro delito, el de agresión sexual, la juez impone una pena superior a la solicitada por las acusaciones, que era de 12 años de prisión. Según la sentencia, existen en este caso los agravantes de intimidación con objeto cortante y la vulnerabilidad de la víctima por su estado de embriaguez. Ante esto, condena al acusado a 13 años y medio de prisión por la violación.

El acusado deberá indemnizar a la madre de la víctima con 83.000 euros y al padre con 40.000, una cantidad menor porque, como se comprobó durante el juicio, la relación entre ambos era "escasa". Además, deberá pagar 50.000 euros a cada uno de los dos hermanos y no podrá ir a Reus durante 20 años.

El abogado de la defensa, Aitor Macías, ya ha anunciado que recurrirá la sentencia al considerar que "no es ajustada a derecho" por el incremento de la pena respecto a la solicitada por las acusaciones en el caso de la agresión sexual y también al entender que "se vulneraron varios derechos fundamentales" de su cliente. El recurso se presentará en los próximos días ante el Tribunal Supremo, según dijo.

NO SE ADMITE EL JUEGO SEXUAL.

La magistrada de la Audiencia considera que no es creíble la versión del acusado de que el estrangulamiento se produjo por accidente durante un juego sexual. Rechaza esta versión porque, de acuerdo con los forenses, la víctima "presentaba, cuando menos, un estado de semiinconsciencia que eliminaba totalmente sus posibilidades de defensa, circunstancia que aprovechó deliberadamente el acusado para cometer los hechos delictivos".

El contenido de alcohol en sangre de la víctima era de 2,95 miligramos por litro. Añade que esta indefensión se ve corroborada "por la ausencia en el cuerpo de la víctima de heridas defensivas y la ausencia en el procesado de cualquier tipo de lesión". Así, concluye que tal juego sexual "no existió", sino que "la violencia y la intimidación fueron ejercidas unilateralmente por el procesado con el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales sin el consentimiento de la víctima".

LOS HECHOS.

Según la sentencia, la víctima y el acusado se conocieron esa misma noche y fueron a tomar copas en dos bares cercanos con un amigo que les dejó solos "al observar cierta complicidad entre Mercedes y Miguel Ángel". Ambos continuaron en el bar bebiendo hasta el punto de que la joven llegó a desvanecerse.

El propietario del establecimiento se ofreció a llamar a los servicios médicos, pero fue rechazado por el acusado, que se la llevó "ayudándola a caminar, pues ella no podía hacerlo sin ayuda". Se dirigieron al domicilio de él, muy cerca del bar, dónde vivía con un pariente y su hija, que estaban en la casa cuando ocurrieron los hechos.

Durante el trayecto, la víctima, "debido a su estado de intoxicación alcohólica", se cayó en varias ocasiones siendo levantada por el acusado, que llegó a arrastrarla para llegar al edificio porque ella no podía caminar.

La sentencia afirma que ya en la habitación, el acusado "aprovechando el estado de embriaguez y semiinconsciencia" de la víctima, "sin el consentimiento de la misma", y "con el ánimo de satisfacer sus deseos sexuales", la penetró vaginalmente. Al mismo tiempo, "y para satisfacer el placer sexual que obtenía del sufrimiento de la víctima", le dio golpes y mordiscos intensos y le puso un instrumento de filo cortante en el cuello, causando varias lesiones a la mujer, que aún estaba viva.

Finalmente, "en ese mismo momento o bien posteriormente a la penetración", le apretó con la mano fuertemente el cuello, "con el ánimo de acabar con su vida", hasta causarle la muerte por asfixia.

Después, cogió su cuerpo semidesnudo, lo arrojó en un contenedor cercano y se dirigió a casa donde, al día siguiente, lavó la ropa que había en la habitación y "se deshizo" de los objetos de la víctima.

Tres días después, el 14 de junio, fue llamado a declarar por la Policía y se confesó autor del crimen, aunque en ese momento manifestó que los hechos ocurrieron en el portal del edificio y negó haber mantenido relaciones sexuales con Mercedes.

AGRESIÓN DE UN SÁDICO

La magistrada entiende que se trata de un asesinato porque existe alevosía "por desvalimiento", ya que el procesado aprovechó el estado de ebriedad de la víctima, que debilitaba sus posibilidades de defensa. Además, aprovechando esta circunstancia, también la violó, con la agravante de que además la intimidó con un objeto punzante, de acuerdo con las declaraciones de los forenses. Los médicos descartaron que las heridas en el cuello pudieran ser producidas por la cadena que llevaba la víctima o un anillo del acusado, las dos hipótesis que se contemplaban por parte de la defensa.

Según la sentencia, en este caso la agresión sexual está agravada porque el uso del arma blanca, a la vista del estado semiinconsciente de la víctima y de la violencia empleada previamente, "no resultaba necesaria" para doblegar su voluntad y, entiende que sólo se "responde a satisfacer el placer sexual que el agresor obtiene del sufrimiento de la víctima, enmarcado en el perfil sádico que determinaron los médicos forenses y el odontólogo forense".

ATENUANTES

La juez aprecia, de todas formas, que el consumo de alcohol modificó la conducta del acusado esa noche y "si bien por sí sólo no afectaría a las facultades del agresor, unido al trastorno antisocial que le ha sido diagnosticado, sí alteró levemente sus facultades volitivas".

También admite la atenuante de confesión después de que el día 14 de junio, cuando la Policía lo citó a declarar tras averiguar que había estado con la víctima la noche del crimen, "él mismo, de forma espontánea, manifestó no poder soportar más la angustia y confesó haber sido el autor de la muerte de Mercedes, por lo que se paralizó la declaración y se procedió a la detención del mismo", según la sentencia. No obstante, la atenuante se aplica sólo para el delito de asesinato, porque en un inicio no admitió ni la agresión sexual ni haber mantenido relaciones con la víctima.

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