(Ampl.) Condenan al doctor Senderowicz a 3 años de cárcel por la muerte de una paciente que se sometió a una liposucción

 

(Ampl.) Condenan al doctor Senderowicz a 3 años de cárcel por la muerte de una paciente que se sometió a una liposucción

Actualizado 22/06/2006 16:34:51 CET

El tribunal considera que el procesado no sabía qué cantidad de anestesia aplicaba a la víctima

MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

El Juzgado de lo Penal número 21 de Madrid ha condenado a tres años de prisión y a cuatro años y seis meses de inhabilitación al doctor Gerardo Raúl Senderowicz por la muerte de la paciente Débora Catalán, ocurrida en la clínica Icema en enero de 2002 mientras se sometía a una operación de liposucción. El fallo absuelve de un delito de homicidio imprudente a la ayudante del médico, María Victoria Bonne.

Así lo acuerda la Sala en una sentencia que condena al encausado como autor de un delito por imprudencia grave por el que deberá indemnizar al padre de la fallecida en 70.000 euros y a cada uno de los cinco hermanos en 10.000 euros, siendo responsable civil directa la aseguradora Houston Casualty Company Europe Seguros y Reaseguros.

La resolución jurídica declara probado que Senderowicz, licenciado en medicina y cirugía, regentaba la clínica Icema (Clínica Internacional de Cirugía Estética de Madrid) ubicada en la calle de Maldonado de Madrid, centro en el que pasaba consulta dos veces a la semana María Victoria Bonne.

Bonne, además de trabajar en Icema, ejercía su labor de médico en otro centro de estética en el que conoció a Débora Catalán, quien decidió someterse a una liposucción, motivo por el que la acusada derivó a la paciente a la clínica de Senderowicz.

LA CLÍNICA CARECÍA DE MEDIOS NECESARIOS

De este modo, Catalán fijó el día 25 de enero de 2002 como fecha para operarse. Sobre las 17.00 horas la mujer se presentó en la clínica Icema donde fue atendida por Senderowicz, quien la condujo a una sala que "carecía de las necesarias condiciones de asepsia y de los medios materiales y humanos para controlar las constantes de la paciente y atender, si fuera necesario, cualquier complicación".

En este contexto, el doctor tras marcar con un rotulador las zonas a tratar en el cuerpo de la paciente, le infiltró una anestesia local que previamente se había elaborado "sin que se haya acreditado que el preparado lo realizó unos días antes la auxiliar de clínica que trabajaba en la consulta o bien si lo hizo el mismo día otra auxiliar que nunca había realizado este preparado, siendo ayudada en un momento dado por Bonne".

Después de realizar varias infiltraciones, Débora "comenzó a convulsionar violentamente" en presencia de Senderowicz y de Bonne, por lo que el doctor interrumpió la intervención y ambos intentaron reanimar a la paciente pero "sin inyectarle ninguna sustancia reanimante".

Al no lograr su objetivo, los procesados llamaron al servicio de emergencias 061, cuyos facultativos encontraron a Catalán en parada respiratoria. No obstante, le practicaron maniobras de reanimación durante media hora.

La resolución jurídica explica que la autopsia de Débora reveló que se le había inyectado "una dosis tóxica de anestesia, ya que contenía mepivacaína en un nivel netamente tóxico cuyo efecto se vio potenciado al venir mezclada con lidocaína en un nivel terapéutico moderado y tóxico elevado, por lo que la acción asociada de ambos anestésicos aumentó o potenció el efecto tóxico, causando la muerte".

NO HAY PRUEBAS PARA CONDENAR A BONNE

A lo largo de la vista oral, María Victoria Bonne negó rotundamente su intervención en los hechos. La sentencia destaca que ese día, "casualmente", la acusada se encontraba en el despacho. Sin embargo, no acredita que estuviera ayudando a Senderowicz en la intervención. Asimismo, subraya que la imputada se encontraba vestida de calle "sin ningún traje sanitario".

En tribunal entiende que las pruebas practicadas en el acto del juicio oral permiten determinar que "no se aprecia prueba con cargo suficiente para entender acreditada la participación de María Victoria Bonne en los hechos".

SENDEROWICZ NO SABÍA LA ANESTESIA QUE APLICABA

La sentencia, contra la que cabe interponer recuso de apelación ante la Audiencia Provincial de Madrid, indica que la causa de la muerte de Débora fue "el efecto tóxico de la mepivacaína que pudo haber sido potenciado por la acción de la lidocaína que se encontraba en niveles terapéuticos altos-tóxico moderados".

Asimismo, subraya que Senderowicz "desconocía el contenido del preparado que le administró a la paciente" y destaca que el doctor pretendía practicar a la fallecida una liposucción --no una mesoterapia, como afirmó en la vista oral--, "en un lugar inadecuado, con las condiciones inadecuadas y sin los medios precisos para hacer frente a una posible emergencia".

Por todo ello, el tribunal concluye que el inculpado "trataba de realizar en una consulta carente de condiciones un acto quirúrgico para el que le administró a la paciente una anestesia en niveles tóxicos que le produjo la muerte, por lo que actuó obviando las más elementales deberes de cuidado y prudencia exigidos, ocasionando un fatal resultado".

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