El arzobispo de Granada será juzgado hoy por calumnias, coacciones y acoso moral a un sacerdote

Actualizado 14/11/2007 9:05:56 CET

GRANADA, 14 Nov. (EUROPA PRESS) -

El arzobispo de Granada, monseñor Francisco Javier Martínez, será juzgado hoy en Penal número 5 por la posible comisión de un delito de calumnias o de forma alternativa uno de injurias, tres delitos de coacciones, un delito de lesiones psicológicas y un delito contra la integridad moral a un sacerdote.

Será la primera vez que un arzobispo se siente en el banquillo de los acusados en la jurisdicción ordinaria por estos motivos, después de que haya prosperado la denuncia que presentó un sacerdote que considera que el arzobispo actuó "en represalia" con él por la relación que tenía con la entidad Cajasur, con la que el arzobispo había mantenido un "duro enfrentamiento" en Córdoba, según el denunciante.

La Fiscalía ha solicitado la libre absolución del prelado ya que entiende que no tuvo "ánimo de atentar contra el honor del querellante", al que fue encargado un libro sobre la Catedral, que dio origen a esta causa, que será juzgada por el titular de lo Penal número 5 de Granada, Miguel Ángel Torres, que fue instructor de la operación 'Malaya'.

El sacerdote, J.M.M., pide para el arzobispo una multa de 45.000 euros y no cárcel. El ahora ex canónigo solicitó al arzobispo que se retractara de sus acusaciones realizadas en una carta sobre una supuesta apropiación indebida de los derechos de propiedad intelectual del libro sobre la Catedral, que le fue encargado por el anterior arzobispo, Antonio Cañizares.

Francisco Javier Martínez, que decidió "romper", según el denunciante, con todos los acuerdos suscritos por Cañizares con Cajasur, negó en su declaración en la fase de instrucción, en junio de 2006, "haber querido dañar" al querellante y dijo que "sólo gobernó la Diócesis para bien de la misma y administrar los bienes de acuerdo con la responsabilidad que tiene confiada".

Sus acciones se corresponden con "actos de gobierno interno de la Iglesia" y fueron realizados según su normativa propia y competencia de la jurisdicción de un Obispo Diocesano en el "libre ejercicio de su ministerio", según explicó entonces ante al juez, en una declaración a la que acudieron numerosos fieles que para acompañarlo rezaron varios rosarios en la sede judicial.

El querellante, que había sido nombrado además de coordinador de la obra, archivero capitular de la Catedral y Conservador del Patrimonio Histórico-Artístico de la misma, fue cesado de todas sus responsabilidades. Por todo ello sufrió un cuadro ansioso depresivo que provocó la necesidad de tratamiento médico, sostiene.

El pasado domingo el arzobispo se refirió en la homilía al "doloroso suceso" que lo sentará mañana en el banquillo de los acusados y hoy lo publicita el Arzobispado en la prensa local: "Después del miércoles, el tribunal hará su trabajo, y hemos de confiar en que lo hará bien. Sea cual sea el veredicto, no temáis (...) será para bien vuestro. Y ese bien vuestro es mi único bien", manifestó.

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