García de Cortázar ve en la partida de cartas la capacidad "destructora" del terrorismo, que "turba el juicio"

Actualizado 04/12/2008 19:40:56 CET

MADRID, 4 Dic. (EUROPA PRESS) -

El historiador Fernando García de Cortázar considera que la imagen de los compañeros de Ignacio Uría continuando con su habitual partida de cartas el mismo día del atentado es un "reflejo trágico" de la capacidad "destructora y encanalladora" del terrorismo, que, a su juicio, "no sólo amordaza sino que turba el juicio y hace que algunos se pongan más del lado de los verdugos que del de las víctimas".

En declaraciones a Europa Press, García de Cortázar explicó que la actitud del pueblo de Azpeitia demuestra que "la ideología nacional" que, según subrayó, se encuentra detrás de los asesinatos de ETA, "ha hecho estragos en la conciencia moral y en la cultura cívica del País Vasco y ha embotado los sentimientos más elementales de piedad hacia las víctimas".

A su juicio, la actitud de los miembros de la 'cuadrilla' a la que pertenecía Usía es "una muestra dramática de la normalización de la muerte ajena". "Es el testimonio trágico de que la violencia se ha convertido en parte del paisaje del País Vasco, en una forma vesánica, demente, de cultura alumbrada por la esquizofrenia moral generada por el terrorismo", argumentó.

"Es la comprobación terrible de que en el mundo moderno se mata por interposición, por omisiones, por silencios --continuó--. Es el reflejo trágico de la capacidad destructora y encanalladora del terrorismo, que no sólo amordaza sino que turba el juicio y hace que algunos se pongan más del lado de los verdugos que del de las víctimas".

ELORRIETA: "UN PUEBLO COBARDE"

Por su parte, el vicepresidente de la Fundación para la Libertad, Javier Elorrieta, explicó a Europa Press que la actitud del pueblo de Azpeitia se debe a que "el pueblo vasco es cobarde" y "se adapta a la generalidad".

A su juicio, se trata también de un "efecto colateral" de la negociación con la organización terrorista emprendida la pasada legislatura, en la que, según enfatizó, "se terminó con el movimiento cívico". Además, reclamó la expulsión de ANV de las instituciones y "un gran pacto" entre PSOE y PP.

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