Aznar aboga por la derrota del terrorismo con "determinación política y moral" frente a la "tentación pactista"

Actualizado 10/05/2006 16:47:54 CET

Sharansky critica la Alianza de Civilizaciones y dice que para acabar con el terror y la dictadura derecha e izquierda deben luchar unidas

MADRID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) y ex jefe del Ejecutivo, José María Aznar, abogó hoy por la derrota del terrorismo por medio de "la seriedad y la determinación política y moral", "desde la firmeza moral y la determinación de las instituciones", frente a "la solución más cómoda": "la tentación pactista".

En su intervención para presentar la obra de Natan Sharansky 'Alegato por la democracia', editada por 'Gota a Gota', Aznar afirmó que durante sus ocho años al frente del Gobierno basó su gestión en tres ideas "claras y sencillas": "la confianza en el poder de la libertad de los españoles, la creencia en que el Estado de Derecho es la mejor forma de respetarla y la seguridad de que la nación española era la mejor garantía para ello".

Con estos tres fundamentos, dijo el ex presidente, España se convirtió "en un país serio, solvente y respetado" y consiguió "arrinconar al terrorismo etarra desde la reivindicación de la democracia y la libertad". "Permítanme recordar hoy que, desde la seriedad y la determinación política y moral, sí puede vencerse el terrorismo, desde la firmeza moral y la determinación de las instituciones. No cediendo al chantaje terrorista, aplicando la Ley. Defendiendo la libertad y las instituciones democráticas. Esto era verdadero hace diez años y lo es más en un siglo que ha nacido a la sombra de los grandes atentados terroristas", enfatizó.

LA DEFENSA DE LA LIBERTAD DA RESULTADOS

Aznar hizo hincapié en que el terrorismo persigue "sacrificar para siempre el deseo de la libertad" y advirtió de que para alcanzar ese objetivo "asesinará, dividirá y hará lo que haga falta" para vencer. "La tentación pactista es la solución más cómoda. En este sentido, el ex presidente abogó por la necesidad de defender la libertad porque, aunque exige "claridad moral e intelectual", "da resultados", en contraposición con la "tentación pactista".

"La tentación pactista es la solución más cómoda. Frente a ello, la defensa de la libertad es difícil, exige claridad moral e intelectual, pero es posible y da resultados", subrayó.

Aznar inició su presentación del libro de Sharansky advirtiendo al auditorio congregado en el edificio de la Mutua Madrileña que hoy hablaría de libertad pero sin demagogia "ni palabras huecas y grandilocuentes". "Eso lo dejamos para quienes ustedes ya saben", aseveró el ex jefe del Ejecutivo, que continuó su discurso equiparando a quienes llamaron "exagerado y belicista" al presidente estadounidense Ronald Reagan cuando denominó a la Unión Soviética "el Imperio del Mal" con aquellos que hoy ante el terrorismo "no llaman a las cosas por su nombre". "Imagínense quiénes (fueron); hoy hacen lo mismo ante la amenaza terrorista. No llaman a las cosas por su nombre y condenan a las víctimas del terror y de la tiranía a seguir siéndolo", señaló.

Por su parte, el escritor Natan Sharansky, que pasó casi una década en cárceles soviéticas, resaltó que no se puede contribuir con regímenes totalitarios en modo alguno y criticó duramente los fundamentos de la 'Alianza de Civilizaciones', apoyada por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Aseguró que no se puede colaborar con aquellos países cuyos Gobiernos restringen la libertad de su pueblo y no respetan sus libertades y derechos y recalcó que la derrota del terror y el totalitarismo será posible si la derecha y la izquierda política luchan unidas, la primera por sus "esperanzas de seguridad" y la segunda por activismo por los derechos humanos".

SEGUIMIENTO DEL WAHABISMO

En su lectura de la situación actual, el escritor ucraniano aseguró que la mayoría de los terroristas que perpetraron los atentados del 11-S en Estados Unidos procedían de un mismo país, Arabia Saudí, y de una misma corriente religiosa, el 'wahabismo', por lo que abogó por promover "un seguimiento más estricto" de esta corriente religiosa.

Sharansky relató cómo desde el seno de la propia Unión Soviética, él y uno de sus compañeros disidentes encarcelados en Siberia, pudieron pronosticar el final del régimen de Stalin y también cómo percibieron que para alcanzar ese objetivo ningún país debía contribuir con el Gobierno imperante sino ayudar al pueblo oprimido exigiendo respeto a sus derechos humanos y fomentando su libertad.

Concluyó su intervención poniendo como ejemplo de la forma de derrotar un régimen totalitario el Acuerdo de Helsinki, por el que la Unión Soviética se comprometía, aceptando las reclamaciones de los países occidentales, a respetar los derechos humanos y la libertad de pensamiento. La adhesión a dicho acuerdo, finalizó Sharansky, marcó el final del régimen comunista.

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