Aznar ve sumida a España en una "gran crisis nacional" por la "amenaza secesionista" y el ataque a Monarquía y símbolos

Actualizado 05/10/2007 0:18:31 CET

Asegura, sobre las 'actas de Crawford', que se "revuelve en los cajones de la Historia" para "justificar injurias y calumnias" "Les dejamos una buena despensa y ellos, en algunos ministerios, no es que dejaran la despensa vacía, es que se la llevaron"

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MADRID, 4 Oct. (EUROPA PRESS) -

El ex presidente del Gobierno José María Aznar expresó hoy su "máxima preocupación" por la "amenaza secesionista, la quiebra del Estado y la fragmentación del sentido nacional", hechos que, a su juicio, evidencian que se está viviendo "una gran crisis nacional". En este contexto, enmarcó los últimos "ataques" a la Monarquía y a los símbolos, y culpó al Ejecutivo socialista de no defenderlos.

Así lo aseguró durante la presentación en un hotel de Madrid del libro 'España en primer plano. Ocho años de política exterior (1996-2004)', del senador Alejandro Muñoz Alonso y que ha publicado la editorial 'Gota a Gota' de la Fundación FAES.

Al acto asistieron, entre otros, su esposa Ana Botella, el secretario general del PP, Ángel Acebes; el portavoz del Grupo Parlamentario, Eduardo Zaplana; el secretario de Comunicación del partido, Gabriel Elorriaga; la secretaria de Política Social, Ana Pastor; y ex ministros como Abel Matutes o Pilar del Castillo.

DEFENSA DE LA MONARQUIA.

En su extensa alocución, el ex jefe del Ejecutivo salió en defensa de la Monarquía y denunció los incidentes de las últimas semanas, como la quema de las fotografías de los Reyes. "Hoy vemos cómo se ataca interesadamente a la Monarquía de todos y como en otro alarde de frivolidad, se inhiben quienes tienen el deber constitucional de defenderla", enfatizó.

Es más, afirmó que hoy se puede ver cómo "los que quieren acabar con España han decidido acabar primero con todos sus símbolos". "Y vemos cómo quienes debían defenderlos, porque es su primera obligación, ofrecen diálogo y comprensión a secesionistas de toda índole y condición", insistió.

Según Aznar, "sobran los motivos para agradecer" a Don Juan Carlos la tarea que ha realizado estos años en pro de la convivencia en libertad de los españoles y de la proyección de España en el mundo. "Estos años de éxito compartido demuestran, sin atisbo de duda, que a España le conviene la Monarquía Constitucional", aseveró.

"ACTAS DE CRAWFORD".

Centrándose ya en la política exterior, el presidente de FAES quiso aprovechar este foro para responder a las informaciones publicadas sobre las denominadas 'actas de Crawford' --que recogen las conversaciones con el presidente de Estados Unidos, George Bush, en febrero de 2003 antes de la invasión de Irak-- y que achacó a un "intento de justificar injurias y calumnias".

"Es lo que ocurre cuando en vez de pensar en los intereses de España se ocupa el tiempo en revolver en los cajones de la Historia -o más bien, en los cajones de algún despacho- en un intento de justificar injurias y calumnias", sentenció.

A su juicio, "la política acomodaticia actual, para sonrojo general, es una política exterior cuyos éxitos pueden medirse cronometrando el tiempo de los saludos protocolarios", en referencia al breve saludo que mantuvieron hace una semana en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York, George Bush y José Luis Rodríguez Zapatero.

Recordó que Zapatero, cuando era candidato a presidente del Gobierno, dijo solemnemente que si no se aprobaba antes del verano una resolución de la ONU amparando la presencia de tropas en Irak, él retiraría esas tropas. "Se puede, justo al ser elegido, olvidar esa condición auto impuesta para la retirada y, al comprobar que esa resolución estaba a punto de ser aprobada, ordenar salir a nuestros soldados a toda velocidad, casi en huida, antes incluso de que los nuevos ministros juren sus cargos", resaltó.

CAMBIO DE POLITICA EN EL SAHARA.

Siguiendo con la política exterior, que ocupó el grueso de su intervención, Aznar lamentó "el cambio en la tradicional posición española sobre el Sahara" que, según dijo, "está alimentando la inestabilidad en la región". Recalcó que el propio Zapatero se "jactó de que iba a resolver en seis meses el problema del Sahara" y "no sólo asiste a su fracaso sino que incumple con la responsabilidad histórica de España contraída con el pueblo saharaui".

"Debo reconocer que ni yo, ni los Gobiernos que tuve el honor de presidir, ni el partido político del que soy un disciplinado militante, tuvimos nunca esa curiosa habilidad malabar que permite defender a la vez una cosa y la contraria", ironizó, para resaltar a continuación que el PP, por el contrario, no es un partido "manipulador de la política" sino "gente previsible, con principios sólidos y convicciones".

En su opinión, "el colofón de juegos malabares tan sofisticados es que, después, las únicas referencias internacionales que pueden mostrarse son caducas dictaduras o dirigentes populistas con tics totalitarios". "Al final, son España y su prestigio quienes pagan los platos rotos", apostilló.

CUBA Y LOS DISIDENTES.

Se detuvo en Cuba y, tras expresar su deseo de que los cubanos vivan en libertad, calificó de "muy triste ver cómo hoy el Gobierno de España simpatiza con los dictadores e ignora a los disidentes". "Cuando Cuba recupere muy pronto su libertad ---continuó--, que la recuperará, habrá algunos a los que los cubanos no les deberán nada".

Además, afirmó que "la proclamada vuelta al corazón de Europa" del gabinete socialista se ha traducido, entre otras cosas, "en la pérdida de fondos estructurales para España", un dinero que, según dijo, "no ha ido a parar a los países pobres de la Unión" sino que "se lo han ahorrado los más ricos".

Aznar hizo un pormenorizado repaso de datos económicos para demostrar la mala situación económica que heredó en 1996. Según dijo, los socialistas "dejaron facturas sin pagar en los cajones de los ministerios por importe de casi un 1 por ciento del PIB" y "pusieron en gravísima amenaza las pensiones de nuestros mayores".

"La catadura moral de los mismos que nos dejaron esa dramática situación económica es la que les permite hoy hablar de "despensas", resaltó, en referencia a unas recientes declaraciones del ministro de Economía, Pedro Solbes.

El ex presidente del Gobierno afirmó que el PP les dejó "una buena despensa" y el PSOE, "en algunos ministerios, no es que dejaran la despensa vacía, es que se llevaron hasta la despensa". "Esto los españoles lo saben", sentenció.

RAJOY DEBERA "RECOMPONER PLATOS ROTOS".

Tras este duro ataque al Gobierno socialista en todos los frentes, Aznar apeló a la necesidad de que el presidente del PP, Mariano Rajoy, gane las próximas elecciones y vuelva a poner a España en "primer plano". En su opinión, "queda recomponer los platos rotos, recuperar la confianza de nuestros aliados y volver a ser ante el mundo un país del que uno se puede fiar".

Asimismo, el presidente de FAES estima necesario que el Partido Socialista "vuelva a creer en España y vuelva a defender sus intereses como la gran nación que es". "Defender esta gran nación que es España era, y es, nuestra ambición. Si nos quieren criticar, que nos critiquen. Aunque mejor sería que lo hagan por otras cosas, y no por intentar convertir a España en una de las mejores democracias del mundo", concluyó.

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