El jefe de la investigación ratificará hoy el informe en el que atribuía el soplo a un "móvil político"

Actualizado 28/04/2011 9:10:26 CET

MADRID, 28 Abr. (EUROPA PRESS) -

El jefe del equipo que investigó el chivatazo a la banda terrorista ETA que se produjo en el bar 'Faisán' de Irún (Guipúzcoa) el 4 de mayo de 2006 ratificará este jueves su Informe Definitivo de Conclusiones, en el que aseguraba que el soplo había tenido "un móvil político", informaron fuentes jurídicas.

El comisario Carlos G., que era inspector cuando se produjeron los hechos, acudirá al Juzgado Central de Instrucción número 5 en compañía de los cuatro agentes que estaban a sus órdenes en la operación contra el aparato de extorsión de ETA y posteriormente se encargaron de analizar la delación policial al dueño del establecimiento, Joseba Elosua.

Su informe apunta que el soplo fue cometido por el jefe superior de Policía del País Vasco por orden del ex director general de la Policía Víctor García Hidalgo y que para llevarlo a cabo se valió del inspector de Vitoria José María Ballesteros, que habría entrado en el 'Faisán' para entregarle un móvil a Elosua a través del cual le advirtieron de la existencia de la operación.

Los tres están imputados en la causa por un delito de colaboración con organización terrorista, que conlleva penas de hasta diez años de cárcel, y otro de revelación de secretos, por el que pueden ser condenados a otros tres.

BALLESTEROS EN EL 'FAISÁN'

El informe policial, que contextualiza el chivatazo "en el marco del proceso de negociación" con ETA, recoge que Ballesteros fue grabado a las puertas del 'Faisán' en tres momentos diferentes de la mañana en la que se produjeron los hechos, tal y como él mismo reconoció en una declaración judicial que se llevó a cabo el pasado 10 de marzo.

En concreto, el inspector aparecía a las puertas del establecimiento entre las 11.14.05 y las 11.14.10 horas, entre las 11.30.03 y las 11.30.08; y entre las 11.46.15 y las 11.46.25, tiempos a los que habría que sumar un desfase aproximado de tres minutos existente en el contador del videograbador.

Elosua, sin embargo, declaró el pasado martes que Ballesteros "no es el hombre" que le dio el chivatazo, aunque al mismo tiempo situó el soplo en el lapso temporal en el que el agente estuvo en el establecimiento. "Se lo juro, yo soy católico, éste no es el hombre que me entregó el teléfono", aseguró.

El testigo realizó esta afirmación a partir de una fotografía de Ballesteros que fue incluida en el Informe de Conclusiones Definitivas del equipo investigador y en la que éste aparecía con perilla, vistiendo unos vaqueros claros y portando una mochila, lo que no se ajustaría a la fisonomía de la persona que hizo el soplo, que llevaba un traje oscuro, según el dueño del 'Faisán'.

Fuentes jurídicas explicaron que el juez no quiso exhibir al compareciente ninguna imagen de Ballesteros, al entender que la publicación de esa fotografía en un medio de comunicación había contaminado esta diligencia.