Condena de 17 años de cárcel para un vidente y un pescador por asesinar a su novio en un local esotérico de Barcelona

 

Condena de 17 años de cárcel para un vidente y un pescador por asesinar a su novio en un local esotérico de Barcelona

Actualizado 20/07/2009 17:30:04 CET

BARCELONA, 20 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Barcelona ha condenado a 17 años de prisión a un vidente y un pescador por asesinar a otro hombre con quien mantenían relaciones sexuales en un local esotérico de Pineda de Mar en 2006, donde escondieron el cadáver. Los acusados, un vidente y un pescador, golpearon en la cabeza a Francisco Javier G.M. con un loro de piedra maciza de más de 15 kilos cuando le estaban realizando un ritual esotérico.

Aunque la Fiscalía pedía inicialmente 12 años de prisión por homicidio, finalmente aumentó la petición a 17 años por asesinato con alevosía, pena que la Audiencia ha confirmado. No obstante, ha absuelto de tentativa de homicidio a uno de los dos acusados, que supuestamente había intentado matar al otro.

Según la Sección Décima de la Audiencia, ambos acusados, que vivían junto a la víctima en el local Changó, mataron a Javier y más tarde Carlos Oswaldo B.N., vidente de origen cubano, usó el mismo loro para intentar matar a Marcos Antonio C.L.

Las declaraciones de ambos fueron muy confusas, contradictorias e incoherentes en muchos momentos, lo que los magistrados de la Audiencia han tenido en cuenta para no creer su versión y condenarles.

Durante el juicio, Marcos dijo que él no mató a la víctima pero no vio si lo hizo el otro individuo. Después, cuando Carlos le hacía un ritual espiritual, éste le pudo haber golpeado también a él.

Marcos explicó que Carlos le tenía "esclavizado" y "envuelto en espíritus", además de amenazarle de muerte a él y a su familia, y abusar sexualmente de él a menudo, algo que el otro acusado negó asegurando que la relación era consentida.

En cambio, Carlos se exculpó y explicó que Marcos le había confesado que había matado a la víctima, con quien se había peleado, y después le obligó a ahorcarse cerca de una ermita en Bigues i Riells (Barcelona), aunque al final no murió.

Cuando la víctima se fue a vivir al local, Carlos inició una relación con él, algo que Marcos, según el otro acusado, no aceptó por sus "terribles celos". En cambio, Marcos dijo desconocer esta relación entre los otros dos hombres. El domingo 14 de mayo de 2006 los tres cenaron en un restaurante y volvieron a dormir al local.

Los magistrados consideran que entre aquella madrugada y el martes se produjo la agresión mortal, pero no consideran probado cómo y dónde se hizo las heridas que presentaba Marcos el martes.

De hecho, ambos acusados se fueron a la ermita de Riells, donde Carlos se habría intentado suicidar sin conseguirlo, más tarde se dirigieron a Barcelona, de donde Marcos C.L. regresó el miércoles 17 por la tarde junto a su madre. El padre de Javier denunció su desaparición, por lo que los Mossos interrogaron a Marcos e inspeccionaron el local el jueves 18, sin encontrar nada.

El cadáver fue hallado en el mismo local el 20 de mayo, aunque los forenses determinaron que la víctima había muerto entre el 14 y el 16 allí y el cuerpo no había sido movido, por lo que se sospecha que alguien escondió el cadáver entre unas cajas de la trastienda.

El fallo de la sentencia fue leído en público esta mañana en la Audiencia, tras lo que el acusado Marcos C.L. reiteró que él es inocente y "víctima" de los hechos. Su madre gritó a los magistrados que su hijo es inocente.

La Fiscalía pidió el ingreso inmediato en prisión de Marcos C.L., lo que la Audiencia ordenó, mientras que el otro acusado sigue en prisión desde que fue detenido.

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