Condenan a 17 años y seis meses de prisión al anciano acusado de matar a una prostituta en Córdoba en 2009

Audiencia Provincial De Córdoba
EUROPA PRESS
Actualizado 29/02/2012 19:39:38 CET

La defensa recurrirá la sentencia para pedir que el fallo sea por delito de homicidio y no de asesinato

CÓRDOBA, 29 Feb. (EUROPA PRESS) -

El anciano de 70 años acusado de matar con 91 puñaladas a una prostituta de 33 años del Cerro en Córdoba capital en 2009 ha sido condenado a 17 años y seis meses de prisión por un delito de asesinato con la agravante de abuso de superioridad, según han informado a Europa Press fuentes judiciales.

En concreto, la sentencia de la Audiencia Provincial consta de 20 folios y considera probado que en los hechos ocurridos entre el 7 y 9 de abril de 2010 el varón supuestamente asesinó valiéndose de su superioridad con un cuchillo y un hocino a su víctima, que conoció en septiembre del año 2009 y que convivían juntos en la casa del presunto asesino en la calle Rey Don Pelayo de Córdoba.

Mientras, el abogado de la defensa ha anunciado a Europa Press que recurrirá la sentencia ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TJSA), para pedir una condena por delito de homicidio con agravante de abuso de superioridad, con lo que espera que le reduzcan la pena unos cinco años.

Asimismo, confía en que le admitan una atenuante o eximente por trastorno mental de su cliente en el momento de los hechos, en los que, a su juicio, "no hubo ensañamiento", puesto que "ninguna de las 91 puñaladas fue mortal", sino que la víctima se desangró por la cantidad de los golpes con el cuchillo y el hocino, tal y como indica el letrado.

Cabe destacar que el tribunal popular declaró el pasado viernes culpable de asesinato con ensañamiento al anciano. Según el veredicto, los hechos tuvieron lugar como consecuencia de una de tantas peleas y discusiones entre el presunto asesino y su víctima con "ánimo de acabar con la vida" de la mujer, que "le había proferido insultos" al acusado; éste le propinó un número de golpes elevado con "la añadida intención de aumentar inhumanamente su dolor y hacerla sufrir innecesariamente" antes de morir.

Para ello, según el jurado, "se valió de la superioridad física" sobre su víctima portando un cuchillo y un hocino; en el momento de los hechos, el presunto asesino "sufría un cuadro depresivo y de abuso de bebidas alcohólicas, con intoxicaciones etílicas esporádicas, que le provoca un trastorno cognitivo leve que no le impide conocer plenamente el alcance y sentido de sus actos". Asimismo, "sufre desde la infancia cierto trastorno que no le altera la conciencia y percepción de la realidad", y en el momento de los hechos no se encontraba "bajo los efectos de bebidas alcohólicas".

Por otra parte, el tribunal popular puntualiza que el acusado tras volver a los pocos días al escenario de los hechos fue detenido en la Plaza de Santa Teresa de Córdoba capital por agentes de la Policía Nacional, "a quienes contó los hechos una vez que se cercioró que lo buscaban precisamente por los mismos".

LOS HECHOS

Según recoge la calificación fiscal, en septiembre del año 2009, la víctima, que era adicta al consumo de drogas tóxicas, estupefacientes y sustancia psicotrópicas, conoció al acusado mientras ejercía la prostitución en la calle Rey Don Pelayo de Córdoba.

Desde dicha fecha, el presunto asesino había mantenido en diversas ocasiones relaciones sexuales con dicha mujer, que con frecuencia dormía en su domicilio, donde supuestamente tuvieron lugar numerosas discusiones entre ellos motivadas por desacuerdos en el pago de los servicios sexuales.

En la madrugada de un día no determinado, pero comprendido entre el 7 y 9 de abril de 2010 iniciaron una discusión en la que el acusado cogió un cuchillo y un hocino y se aproximó a la mujer a la que supuestamente comenzó a asestar puñaladas, hasta un total de 91, en distintas partes del cuerpo.

La multitud de heridas sufridas por la víctima causaron una cuantiosa hemorragia externa lo que le originó una insuficiencia cardiocirculatoria que le provocó la muerte por shock hemorrágico.

La mujer fallecida era natural de Huelva y tenía cinco hijos. Según agrega el Ministerio Público, a la mujer no se le conocían otros ingresos que los derivados del ejercicio de la prostitución, los cuales destinaba principalmente a su subsistencia y a adquirir las drogas tóxicas, estupefacientes y sustancias psicotrópicas a las que era adicta.