Condenan en Valladolid al marido de la dueña de un geriátrico por insinuarse y masturbarse ante cuatro trabajadoras

Actualizado 10/05/2006 15:50:20 CET

VALLADOLID, 10 May. (EUROPA PRESS) -

El Juzgado de lo Penal número 3 de Valladolid ha impuesto una multa de 40 euros a un hombre de 60 años e iniciales D.G.G, marido de la dueña de la Residencia de Ancianos 'La Amistad', ubicada en la calle Angustias de Valladolid, como autor de cuatro faltas de vejaciones cometidas sobre otras tantas trabajadoras, ante las que se insinuó, efectuó roces e incluso se llegó a masturbar ante sus ojos.

En su fallo, el juez acordó condenar al citado individuo a que indemnice con 300 euros a cada una de las empleadas afectadas, según informaron a Europa Press fuentes de CC.OO, cuyos servicios jurídicos se hicieron cargo de representar a las víctimas.

En la sentencia se considera como hemos probados que estas trabajadoras sufrieron por parte de D.G.G. una serie de conductas degradantes de tipo sexual, intimidatorias y que atentaban a la dignidad de las propias mujeres, tales como rozamientos, incitaciones a mantener relaciones sexuales, masturbaciones delante de las propias trabajadoras, insinuaciones de carácter sexual y otras conductas que se manifestaron reiteradamente con cada una de las víctimas.

Como consecuencia de las vejaciones, las empleadas han sufrido daño psicológico que las ha obligado en algunas ocasiones a solicitar la ausencia del puesto de trabajo, mediante baja y posteriormente solicitando el despido, hechos que también han sido probados y acreditados judicialmente.

Tras conocer la sentencia, CC.OO ha expresado su satisfacción por el comportamiento de las víctimas, que fueron las que denunciaron públicamente los hechos, y por "haber conseguido recuperar la autoestima que les había sido arrebatada. Se puede decir que han pasado de ser víctimas a ser personas con toda su dignidad".

La denuncia fue presentada el día 4 de diciembre de 2004 y en ella las trabajadoras de la residencia 'La Amistad' aseguraron haber sido objeto de repetidos episodios de acoso sexual por parte del marido de la responsable de este centro.

La situación se venía repitiendo desde principios del año 2004 cuando, al parecer, este hombre comenzó a perseguir de forma aislada e individualizada a estas mujeres, cuyas edades rondan entre los 23 y los 40 años. Una de estas empleadas, cansada de la situación, decidió contárselo al resto de sus compañeras durante una reunión en la que se puso de manifiesto que este acoso no era sobre una sola persona sino que afectaba de forma generalizada a otras trabajadoras.

La situación obligó a las afectadas a pedir una baja laboral por depresión e incluso una de ellas causó baja de forma voluntaria en la empresa. Estas empleadas desarrollaron hasta entonces sus tareas profesionales de cuidado y atención a las personas mayores de una forma "ejemplar" y "con el cariño y respeto que todos quisiéramos para nuestros mayores, anteponiendo su deber profesional a su situación anímica", según explicó en su día la secretaria de la Mujer de CC.OO, Bernarda García.

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