Sarkozy cederá un asiento a Zapatero como representante de la octava potencia económica

Actualizado 07/11/2008 21:14:28 CET

Zapatero agradece el anuncio de Sarkozy pero pide "prudencia" y "paciencia" hasta la decisión formal de Bush

BRUSELAS, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, anunció hoy que cederá al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, el asiento que a Francia le sobra en la cumbre financiera internacional del 15 de noviembre en Washington como miembro del G-8, ya que Sarkozy tiene otra plaza reservada como presidente de turno de la UE. Un gesto que Zapatero ha agradecido, aunque pidió "prudencia" hasta que el mandatario estadounidense, George W. Bush, comunique su decisión formal.

En rueda de prensa conjunta con el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, Sarkozy afirmó que le resulta "difícil" justificar que la octava economía del mundo, España, "no pueda participar en la reunión de las 20 primeras economías del mundo". "No es ningún problema ideológico, es un problema de sentido común", subrayó.

"Como Francia tiene dos sillas, una como presidencia de la UE y otra como Estado miembro del G-8, no hay ningún problema en que España ocupe uno de estos dos puestos en tanto que España, sin quitarle este sitio a Francia", resaltó el presidente francés tras la cumbre extraordinaria de líderes europeos para preparar la reunión de Washington.

"Creo que este argumento ha sido bastante defendible ante el presidente (estadounidense, George W.) Bush, la potencia que invita", prosiguió Sarkozy, quien indicó que este jueves habló con el mandatario norteamericano sobre la cumbre. Respecto a la participación de España, Sarkozy dijo que él mismo había anunciado a los Veintisiete que Zapatero irá a Washington. "Me parece normal y yo lo he indicado con el presidente Barroso a los Veintisiete", dijo.

No obstante, tras la comparecencia de Sarkozy en la que realizó estas afirmaciones, fuentes del Elíseo confirmaron a Europa Press que el presidente estadounidense, George W. Bush, "no tiene problemas con que España esté en la cumbre" del G-20 en Washington.

PRUDENCIA Y PACIENCIA

Preguntado por la confirmación del Elíseo sobre la disposición de Estados Unidos a que España asista a la cita de Washington, Zapatero pidió "tiempo al tiempo", esperar "a que se produzcan las cosas" e insistió en que ha "de ser prudente" hasta conocer la decisión formal.

Zapatero destacó que la de Washington es una reunión convocada por Bush y que es a él "a quien corresponde, en diálogo con la UE, adoptar las decisiones oportunas". Así, reconoció que la "opinión de la Administración norteamericana es importantísima", como la de la UE y la del resto de países que van a acudir a la cita es "importante".

La presencia de España en una reunión de este nivel --que reúne a los países más industrializados y a las economías emergentes-- "no es fácil" porque "estamos intentando acudir a una reunión en donde por los mecanismos tradicionales no estaríamos". Un objetivo que "se ha intentado en muchas ocasiones" y que "exige una tarea política de gran envergadura".

Por ello, el Gobierno va a actuar "con mucha sensatez, sabiendo que en otras ocasiones no se ha podido consumar ese gran objetivo". No obstante, Zapatero recalcó que España "merece estar por su peso político y económico" y que tiene "razones objetivas para formar parte (en la cumbre de Washington) y participar de sus decisiones".

En este sentido, el presidente español afirmó que España ha sido históricamente un "buen actor regional" y que no es fácil dar el "salto cualitativo" para ser reconocido como actor global ya que "no sólo es que lo merezcas, es que te lo tienen que reconocer". Y "para que te lo reconozcan, hay que hacer bien las cosas". "Es difícil, pero vamos a tener calma y paciencia", insistió.

Desde que se anunciara la celebración de la cumbre de Washington a mediados de octubre, Zapatero dijo que España tenía que estar presente por tratarse de la octava economía del mundo y por tener la regulación y la supervisión bancaria que "mejor resultados" ha dado porque hasta ahora ninguna entidad española ha requerido inyecciones de capital público.

El presidente del Gobierno contó desde el primer momento con el respaldo del primer ministro británico, Gordon Brown, no así de Sarkozy, quien aseguró ante el Parlamento Europeo que el mejor formato en Washington era el del G-8 más los países emergentes. Sarkozy no era partidario de invitar a España porque podía crear problemas con Polonia.

Sin embargo, Sarkozy rectificó un día más tarde tras hablar por teléfono con Zapatero y anunció que pediría a los "anfitriones estadounidenses" que España participara teniendo en cuenta su "peso en la economía mundial". Pese a recibir también el respaldo del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, el presidente estadounidense excluyó a Zapatero de la lista inicial de invitados anunciada el pasado 22 de octubre.

El presidente del Gobierno inició entonces una intensa campaña diplomática y aprovechó su presencia en la cumbre UE-Asia en Pekín y en la cumbre Iberoamericana en El Salvador para recabar apoyos para estar en Washington. Una campaña que ha dado sus frutos este viernes.

PROBLEMAS POR RESOLVER

El presidente francés también se refirió, durante su comparecencia de hoy ante los medios, a la posible presencia de otros países en la cumbre del G-20. Así, indicó que "todavía quedan algunos problemas por resolver" respecto a la representación de países europeos en la reunión del 15 de noviembre.

Se refirió en concreto al caso de Países Bajos que, según recordó, es la decimosexta economía del mundo y que a su juicio "tiene vocación de participar" también en la cumbre de Washington. "El problema no está resuelto", agregó, "pero pediré que puedan participar".

El presidente francés sí descartó que el Eurogrupo vaya a participar en la cumbre financiera internacional porque este foro "es sólo la reunión de ministros de Finanzas" y la reunión de Washington es de jefes de Estado y de Gobierno. Las cosas podrían cambiar, según dijo, si se acepta su propuesta de reunir más a menudo a los países de la eurozona a nivel de jefes de Estado y de Gobierno.

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