Se cumplen 25 años de la muerte del primer militar español en una misión internacional

Primeros militares españoles desplegados en Bosnia hace 25 años
EJÉRCITO DE TIERRA
Actualizado 13/05/2018 10:36:41 CET

Murió tras un atentado en Bosnia y fue el primero de los 159 miembros de las Fuerzas Armadas que han perdido la vida en el exterior

MADRID, 13 May. (EUROPA PRESS) -

Las Fuerzas Armadas españolas celebraron en noviembre del pasado año el 25 aniversario de su despliegue en Bosnia, su primera misión internacional. Pero con ello llegó también otro trágico hito: el teniente de infantería Arturo Muñoz Castellanos se convirtió en mayo de 1993 en el primer militar español fallecido en el exterior tras sufrir el ataque de un mortero en plena guerra.

Muñoz Castellanos, burgalés de 28 años, murió el 13 de mayo de 1993 en el hospital militar Gómez Ulla de Madrid. Dos días antes había resultado herido por la explosión de una granada de mortero cuando se encontraba realizando una misión de ayuda humanitaria para entregar plasma y medicamentos en un hospital de la ciudad de Mostar.

Fue trasladado rápidamente a España para su tratamiento. Y aunque inicialmente parecía que sus heridas no revestían gravedad, su estado empeoró notablemente durante la evacuación y los médicos españoles no pudieron hacer nada para salvar su vida.

El teniente, perteneciente a la 5ª Bandera del Tercio 'Duque de Alba' II de la Legión, había llegado seis meses antes a Bosnia a bordo del buque de la Armada 'Castilla' junto a otros 700 compañeros para integrarse en una misión humanitaria que contaba con el visto bueno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Desde entonces, han pasado por Bosnia más de 42.000 militares del Ejército de Tierra que cada seis meses se relevaban para cumplir su misión, escolta de convoyes, atención sanitaria a personal civil, realización de obras de infraestructuras e incluso promoción y mediación en las negociaciones para lograr la liberación de prisioneros de guerra.

Bajo el mando de la ONU, las tropas españolas instalaron su base logística en Divuldje (Croacia), desde donde desplegaban para controlar el eje marcado por el curso del río Neretva, y posteriormente se abrieron destacamentos en las poblaciones bosnias de Dracevo y Jablanica.

En diciembre de 1995, Naciones Unidas cedió el testigo de la misión a la OTAN y en 1996, cuando la guerra hubo finalizado, se redujo la presencia de tropas a cambio de un incremento de personal de cooperación cívico-militar.

La Unión Europea asumió la responsabilidad en el año 2004 y, actualmente, el contingente español está compuesto por un equipo de sólo tres militares que hace labores de apoyo al ejército bosnio en la elaboración de publicaciones doctrinales, manuales de instrucción, creación de planes de estudio, reorganización de su estructura y la mejora del nivel de inglés del personal bosnio.

UN TOTAL DE 22 FALLECIDOS EN BOSNIA

Menos de un mes después de la muerte del teniente Muñoz Castellanos, el sargento Tornel Yáñez perdió la vida en un accidente de tráfico en la ciudad bosnia de Medjugorje. Y una semana después, fue un teniente el que sufrió un nuevo atentado que acabó su vida.

En total, durante estos 25 años han perdido la vida en Bosnia 22 militares del Ejército de Tierra, además de un guardia civil y un intérprete.

Estas bajas se suman a la cifra total de españoles fallecidos en misiones internacionales, un total de 168. De ellos, 159 eran militares, ocho guardias civiles y tres intérpretes nacionalizados españoles.

AFGANISTÁN, LA MISIÓN CON MÁS BAJAS

La misión que más víctimas mortales se ha cobrado, 100, ha sido la de Afganistán, en la que las tropas españolas participan desde 2002. Procedentes de este país eran los 62 militares que fallecieron en el accidente del Yak 42 que se estrelló en Turquía en mayo de 2003, siendo hasta el momento la mayor tragedia que han sufrido las Fuerzas Armadas en tiempos de paz.

De la misión de Afganistán también son las 17 bajas que sufrió el contingente español en el accidente de un helicóptero Cougar durante una operación de reconocimiento en agosto de 2005. Este siniestro ocurrió a unos 20 kilómetros al sur de Heart, en el oeste del país asiático, donde las tropas españolas han desarrollado la mayor parte de su misión.

Y en agosto de 2010, un talibán infiltrado como chófer mató a dos guardias civiles y un intérprete de español en la entonces base española en Qala-e-Now, situada en la provincia de Badghis y cuya responsabilidad se entregó a las autoridades afganas hace año y medio.

La segunda misión en número de bajas ha sido la de Bosnia, mientras que en Irak han fallecido once españoles, siete de ellos espías del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en una emboscada de la insurgencia al sur de Bagdad en noviembre de 2003.

En la misión de Kosovo, por otra parte, otros once militares perdieron la vida, la mayoría por accidente de tráfico o infarto. Ninguno de ellos murió por acciones hostiles o ataques.

Por otro lado, cuatro militares que participaban en la Misión de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) murieron en abril de 2010 al estrellarse el helicóptero en el que regresaban a su base en Petit Goave, en República Dominicana.

Además de todos estos efectivos, las Fuerzas Armadas españolas han sufrido también bajas en otras misiones en las que han participado en los últimos 25 años, como Guinea Ecuatorial, El Salvador, Guatemala, Timor Oriental e Indonesia.

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