Cuñado de Pujol dice que el empresario es miedoso y obedece a quien manda pero se adaptaría a la independencia

Actualizado 05/07/2015 7:44:14 CET

Dice que el "secretismo absurdo" de muchas empresas familiares les impide crecer y perjudica el desarrollo de Cataluña

MADRID, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

El historiador de la economía catalana Francesc Cabana --cuñado del expresident Jordi Pujol-- cree que la actitud de los empresarios catalanes hacia el proceso soberanista se debe a que "el empresario, por principio, es miedoso y obedece a quien mande", que hoy por hoy es el Gobierno central, pero está convencido de que "si hubiera un cambio seguro que se adaptaría".

"Qué remedio", ironiza Cabana en una entrevista al portal digital 'Via Empresa' recogida por Europa Press. A su juicio, el gran empresario, el que "tiene que ir a Madrid cada semana para hablar con el director general de cualquier ministerio, es el más miedoso de todos", mientras que el empresario pequeño y mediano, a quien Madrid no "le soluciona nada" y sólo le supone "burocracia negativa", no tiene ese "miedo".

"La posición política del empresario, y esto ocurre en Cataluña y Escocia, está condicionada por la incidencia de la administración central sobre su negocio. Y al que respeta, en definitiva, es el poder", afirma.

En la entrevista, que se centra en analizar los activos y los pasivos del empresariado catalán, su carácter emprendedor e industrial "arraigado", Cabana afirma además que Cataluña necesita "el comercio para vivir", porque "la autosuficiencia catalana es cero" y la dependencia de su entorno "enorme".

"NI NÍSCALOS TENEMOS PARA TODOS"

"Ni níscalos tenemos para todos, también tenemos que importar. Esto nos define como éramos y como seguimos siendo hoy. Los catalanes necesitamos el comercio para vivir, sin importar materias primas y conocimiento no podríamos vivir, ni mucho menos innovar", afirma.

En cuanto a los rasgos del empresariado catalán, lamenta especialmente el "secretismo absurdo" de muchas empresas familiares, que es precisamente el modelo dominante. Las empresas, dicen, "no quieren que se sepa nada" y muchas "descartan ir a bolsa para crecer porque para ello necesitarían presentar cuentas auditadas y un balance a los accionistas. "Esto nos empobrece como país, es negativo para nuestro desarrollo", añade.

Según su análisis, la "contabilidad abierta y transparente" es clave para buscar socios que ayuden a crecer, y a los catalanes con a veces les "falta ambición" y les basta con ganar para vivir ellos y sus familias.

¿Y SI EL FUNDADOR DE MANGO FUESE CATALÁN?

De hecho, pone como ejemplo el caso de Mango, con gestores catalanes pero con un fundador, Isak Andik, de origen turco. Si Mango la hubiese fundado un catalán, ha dicho, tal vez no sería la multinacional que es hoy.

En ese punto, Cabana detalla que mientras en países como Estados Unidos las empresas enseguida buscan financiación externa y salir a Bolsa, en Cataluña se opta por la autofinanciación y se vincula "la expansión de la empresa exclusivamente a la capacidad financiera propia y al crédito de los bancos". "En este sentido, el empresario catalán peca de egocéntrico", admite.

Así, según su análisis, el "centralismo es un factor importante, pero no el único", en el hecho de que la mayor parte de grandes empresas tengan su sede en Madrid y no en Barcelona.