Dos marineros del 'Juan Sebastián Elcano' trataron de culpar a otro del tráfico de drogas

 
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Dos marineros del 'Juan Sebastián Elcano' trataron de culpar a otro del tráfico de drogas

El buque escuela 'Juan Sebastián Elcano'
EUROPA PRESS/BASE NAVAL DE ROTA
Publicado 23/10/2016 12:03:36CET

A uno de ellos se le intervinieron en la cárcel tres teléfonos móviles desde los que se comunicaba para trazar la estrategia y ser absuelto

MADRID, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -

Dos de los marineros presuntamente implicados en el caso del tráfico de drogas a bordo del buque-escuela de la Armada 'Juan Sebastián Elcano', ocurrido en mayo de 2014, conspiraron para tratar de culpar a un tercero y poder así librarse de todos los cargos.

Fueron los marineros Manuel R.F. y José Ramón D.C. los que, a través de mensajes de WhatsApp, hablaron de "ir a por" su compañero Francisco M.S. y de ayudarse mutuamente en las declaraciones que ambos tenían que prestar ante el Juzgado Togado Militar Territorial número 12 de Madrid. También comentaron la mejor manera para borrar todo rastro de estas conversaciones y no ser inculpados.

Así se desprende de los mensajes que intercambiaron ambos marineros, a los que ha tenido acceso Europa Press, y que fueron extraídos de los teléfonos móviles que les fueron intervenidos por la Guardia Civil en el curso de la investigación, en la que en total resultaron detenidos siete miembros de la tripulación --seis militares y un civil-- por el tráfico de cocaína durante las escalas que hizo el barco español en Cartagena de Indias (Colombia), primero, y en Nueva York, después.

Estas conversaciones tuvieron lugar en noviembre de 2015, es decir, cuando Manuel R.F. ya se encontraba en la prisión de Alcalá-Meco y José Ramón D.C. aún no había sido detenido, aunque lo sería días después en el Aeropuerto de Barajas. Por tanto, a Manuel R.F. se le llegaron a incautar dentro de prisión hasta tres teléfonos móviles, que eran los que utilizaba para comunicarse con su compañero.

"VAMOS A SALIR DE ESTA"

En los mensajes, Manuel R.F. se dedicaba a asesorar a José Ramón D.C., entonces en libertad, de lo que tenía que hacer y decir ante el juez para evitar ir a prisión y a la vez desacreditar a Francisco M.S., ayudando de esta forma al primero a librarse de cualquier cargo.

Manuel R.F. insistía mucho en que tenían que "ir a por" Francisco M.S., que era la única forma de salir los dos absueltos. "Vamos a cargarnos a ese hijo de puta", "lo que te dije, ve a cargártelo"; "vamos a salir de esta los dos por mis huevos"; "di que todo te lo propuso Fran y que te negaste"; "le van a dar por culo", eran algunos de los mensajes que envió Manuel R.F. a su compañero, a quien insistía en todo momento para que confiara en él.

Por su parte, José Ramón D.C. mantenía su inocencia en muchos de los mensajes: "Yo sólo sé que si esto tiene consecuencias negativas hacia mi persona por algo que no hice... haré lo que mejor se me da"; "¿qué pruebas tienen si estoy limpio?", "estoy súper tranquilo". Pero en un momento dado, Manuel R.F. le dijo que si hubiese declarado habría ido directamente a prisión.

Además, Manuel R.F. aconsejaba a su compañero que eliminara todo el contenido del teléfono móvil para no dejar rastro de las conversaciones y que borrara también el chat que ambos habían mantenido por la red social Facebook: "Voy a preparar un audio y lo mando y luego apuntas todo en un papel antes de llegar a Madrid. Resetea el móvil entero"; "¿el Facebook has borrado la conversación tuya y mía?".

REUNIÓN EN LA EMBAJADA DE ESTADOS UNIDOS EN MADRID

La investigación del caso del tráfico de drogas en el 'Juan Sebastián Elcano' corre a cargo del Grupo de Blanqueo de Capitales de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, en colaboración permanente con agentes de la Homeland Security de Estados Unidos.

Fueron éstos los que dieron el primer aviso al detener en Nueva York a dos traficantes a los que ya venían siguiendo y que fueron a los que los marineros españoles entregaron los fardos de cocaína que habían transportado desde Colombia a bordo del buque-escuela de la Armada.

Así lo corroboró el agente especial Timothy Hatton en la reunión que mantuvo con los investigadores de la UCO en la Embajada de Estados Unidos en Madrid para compartir la información de la que ambos cuerpos policiales disponían. La información fue remitida al Juzgado Togado por las autoridades judiciales de Estados Unidos, que contestaron el pasado mes de julio a la Comisión Rogatoria librada por órgano judicial militar.

Hatton, que se mostró dispuesto a testificar en el proceso judicial que se sigue en España, contó que las cámaras de seguridad de un hotel de Nueva York grabaron el día 10 de mayo, cuando el 'Juan Sebastián Elcano' estaba atracado allí, cómo dos hombres, que luego fueron identificados como los marineros españoles Rafael V. y Francisco V., entraron acompañados de uno de los traficantes investigados.

El agente norteamericano destacó en su declaración, recogida por Europa Press, que Francisco V. llegó al hotel, que no está muy lejos del puerto, portando una mochila y que al salir ya no la llevaba. Y en uno de los teléfonos intervenidos a los 'narcos' había fotografías en las que aparecen los fardos de cocaína intervenidos. Los marineros cobraron 10.000 dólares, supuestamente.

UNA SEGUNDA ENTREGA CERCA DEL PUERTO

Pero Hatton también implicó en su declaración a otro marinero: Jimmy Enrique V.C., quien se citó, cargado con "lo que parecía ser una mochila pesada", con los mismos traficantes del hotel en otro lugar de la ciudad, también cerca del puerto. Jimmy Enrique V.C. cobró 36.000 dólares. Los 'narcos' fueron detenidos el 13 de mayo, tres días después de estos dos encuentros.

Pero el caso del tráfico de cocaína en el 'Juan Sebastián Elcano' comenzó antes, en la escala en Cartagena de Indias. Esta goleta española realiza cada año un crucero de instrucción de suboficiales en el que recorre multitud de países. En muchos de los puertos en los que atraca, el barco permanece allí varios días e incluso puede ser visitado.

Durante la escala que hizo en 2014 en la ciudad colombiana fue cuando se produjo la carga de la droga en el barco para ser trasladada a Nueva York. En las conversaciones telefónicas que las autoridades colombianas intervinieron a los 'narcos' Jorge Luis Hoayeck, alias 'Piter', y Jorge Alberto Siado-Álvarez hablando sobre esas entregas, la Guardia Civil pudo confirmar la implicación de otros dos marineros en esta fase de la operación, distintos a los de la fase neoyorkina.

Uno de ellos es Manuel R.F. y el otro al que éste quería desacreditar, Francisco M.S. Asimismo, al cocinero del barco, Manuel S., le atribuyen "conocimiento y participación".

PRESIONADOS CON MENSAJES Y LLAMADAS

En estas conversaciones intervenidas a los colombianos y que ha analizado la UCO, y que recoge Europa Press, los investigadores aprecian cómo a los marineros españoles "se les hizo presión mediante envío de mensajes para realizar la entrega" de la droga.

En concreto, uno de los narcotraficantes le comenta al otro que les había escrito varios correos electrónicos a los españoles en los que "se les estaba metiendo una presión buena", llamándoles e insistiéndoles en que tenían la droga preparada y la querían entregar rápido. Sin embargo, se quejaba de que los marineros aún no los habían leído, pero que estuviera pendiente porque en cualquier momento se produciría la entrega.

Y claro que se produjo: los marineros aprovecharon supuestamente la estancia en Cartagena de Indias para introducir en el barco más de 150 kilos de cocaína que les entregaron los 'narcos'. Para ello, tuvieron que esconder los fardos bajo los uniformes y no se hizo todo de una vez, sino que aprovecharon los cinco días en que el buque estuvo atracado para introducirla en dos partes.

Después, durante la escala en Nueva York, los militares entregaron unos 26 kilos a otros traficantes, mientras que los 127 kilos restantes se quedaron a bordo, escondidos en un habitáculo entre las velas de repuesto. Tras el aviso que llegó de Estados Unidos, tres militares fueron detenidos y el resto a lo largo de los siguientes meses, además de un civil, el cocinero del barco.

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