El embajador de la Libia pos Gadafi presenta cartas credenciales al Rey

Actualizado 29/02/2012 15:24:43 CET

MADRID, 29 Feb. (EUROPA PRESS) -

El embajador de la Libia pos Gadafi, Mohamed Alfaqueeh Saleh, ha presentado este miércoles cartas credenciales al Rey de España en un acto solemne en el Palacio Real por el que nuestro país le reconoce formalmente como representante diplomático del país magrebí.

Alfaqueeh Saleh ocupó un alto cargo en el Ministerio de Exteriores libio en tiempos de Gadafi, época en la que se ocupaba de los asuntos europeos, pero tras la guerra el Consejo Nacional de Transición le propuso como embajador en España.

El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero le concedió el plácet (visto bueno diplomático) en noviembre pasado y hoy es cuando formalmente se le reconoce como embajador en Madrid.

Alfaqueeh Saleh ha acudido a su cita en el Palacio Real ataviado con una túnica negra de gala típica de su país. Aunque suele ser habitual que los nuevos embajadores luzcan en esta ceremonia ropa de gala característica de su país, el resto de representantes diplomáticos que presentó hoy cartas credenciales al Rey optó por el frac.

Junto al representante libio, hoy presentaban cartas credenciales al Rey, por este orden, los nuevos embajadores de Japón, Satoru Satoh; Eslovenia, Aljaz Gosnar; Moldavia, Valeriu Gheorghiu; Perú, Francisco José Eguiguren y Botswana, Roy Warren.

Uno a uno, el Rey, acompañado por el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, les ha ido recibiendo desde las 11.30 horas de esta mañana en la Cámara Oficial, donde cada diplomático le ha entregado el documento oficial en forma de carta que le acredita como representante de su país y ha presentado a Su Majestad a los altos cargos de su legación.

A continuación, Don Juan Carlos se ha reunido con cada embajador en el Salón del Nuncio.

Los seis embajadores han ido llegando de forma escalonada al Palacio Real en carrozas de gala del siglo XIX pertenecientes a Patrimonio Nacional y tiradas por seis caballos de raza holandesa, como marca el protocolo de esta ceremonia propia de los países con monarquía y que, en el caso español, data del siglo XVI.