Entrevista de Europa Press con Anxo Quintana, vicepresidente de la Xunta y portavoz nacional del BNG

Actualizado 06/02/2006 15:51:04 CET

"No reconocer que Galicia es una nación es una traición porque se la condena a quedar por debajo de otras comunidades" "El gallego tiene que ser la primera lengua de Galicia en el Estatuto. Es un deber de todos los ciudadanos conocerlo y utilizarlo" "El nuevo modelo de financiación tiene que tener en cuenta a los emigrantes, como en otros sitios se hace con los inmigrantes" "En la Xunta hay una sana competencia por ver quién lo hace mejor, no sólo entre el PSdeG y BNG, sino también entre el propio BNG"

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -

El vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, subrayó que, en estos momentos, Galicia "no puede renunciar" al término nación porque sería una "suerte de traición" que "condenaría" a la comunidad a quedar "por debajo" de otras autonomías y reclamó a los tres principales grupos parlamentarios que "planteen" una propuesta al respecto.

En una entrevista concedida a Europa Press, Quintana destacó que el reconocimiento nacional de Galicia es una "evidencia que no debería llevar a discusión" y señaló que el Estatuto tiene que servir para hacer un "refrendo de su identidad". En este sentido, consideró "muy importante" que el futuro texto recoja que el gallego sea "la primera lengua de Galicia" porque es un "derecho y un deber" de sus ciudadanos conocerla y utilizarla.

A pesar de sus posiciones, descartó que existan "tensiones" en el bipartito en relación a la redacción del nuevo Estatuto y aclaró que lo que hay es una "sana competencia" entre las consellerías. Asimismo, resaltó que la comunidad está "madura" para mantener una relación bilateral "necesaria y urgente" con el Estado para negociar un nuevo modelo de financiación en el que Galicia gestione sus propios impuestos.

Para ello, consideró "prioritario" que, en la balanza fiscal, "se tenga en cuenta" a la población emigrante al igual que en otras autonomías, como Cataluña, se reclamó que compute la población inmigrante para la adjudicación de recursos.

El también portavoz nacional del BNG destacó que es un "hecho histórico y cultural" el que Galicia es una nación y avanzó que defenderá que este término esté presente tanto en el preámbulo como en el articulado del futuro texto. No obstante, aclaró que esto se puede negociar porque el Estatuto "final" no será el que quiera el BNG, "ni tampoco el del PSdeG o el del PPdeG", aclaró.

Asimismo, recomendó a estos partidos que "recapaciten" porque Euskadi o Cataluña van a tener el reconocimiento como nación. Por ello, subrayó que, a día de hoy, Galicia, "en términos constitucionales", está equiparada a estas dos nacionalidades históricas. "Si éstas pasan a ser reconocidas como nación y Galicia se queda en el mismo sitio, inevitablemente perderemos estatus y quedaremos atrás", alertó.

Por ello, se mostró convencido de que se puede proceder al "reconocimiento nacional" de Galicia y hacerlo "dentro del marco constitucional" vigente, aunque entendido como un "marco dinámico, abierto e interpretativo". Así, aseveró que no proceder, en estos momentos, a este reconocimiento es una "suerte de traición" porque "se la condenará" a quedar "por debajo" de otras comunidades.

PRIMERO, EL GALLEGO

Sobre el informe del Consello Consultivo, interpretó que "ni niega ni afirma" la posibilidad de que el nuevo Estatuto obligue a aprender el gallego y dijo que "sería ilógico" que el debate político se hiciera en base a este estudio, porque es un "órgano consultivo" y aporta "una reflexión interesante" que se debe tomar en consideración.

Sin embargo, apostó por que el futuro texto recoja que el gallego sea "la primera lengua" de Galicia, así como el derecho a utilizarlo porque "ahora no está garantizado". "Estoy plenamente convencido de que declarar el gallego como la primera lengua de Galicia, que los gallegos tengan el deber de conocerlo y, sobre todo, el deber de utilizarlo en cualquier caso, está plenamente en el marco constitucional", arguyó.

Además, puntualizó que las leyes las hacen los parlamentos y no los consellos consultivos y aclaró que el proceso de reforma estatutaria "conllevará reformas constitucionales, de manera directa o indirecta". Por eso, quiso dejar claro que son las fuerzas políticas, en sede parlamentaria, las encargadas de determinar "lo que es o no es necesario".

En este sentido, negó la existencia de "suspicacias" con el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, por no haberle remitido el informe del Consello Consultivo una vez que lo recibió. Así, descartó "tensiones o problemas" en el bipartito y confirmó que hay una "sana competencia" entre los distintos departamentos de la Xunta para ver "quién lo hace mejor". "Todas las consellerías quieren hacerlo bien, no sólo entre las del PSdeG y BNG, sino también entre las del BNG. Es bueno para un gobierno", apuntó.

Quintana destacó la necesidad de que Galicia "no debe dejar pasar este momento" para situarse "al mismo nivel" de Euskadi y Cataluña. "Eso no debe quedar en una cuestión declarativa y tiene que tener consecuencias jurídicas y políticas prácticas", dijo. Así, apostó por una relación bilateral con el Estado, "que Euskadi ya tiene y Cataluña ya ha conseguido", y advirtió que "sólo así" la comunidad podrá poner "encima de la mesa" lo que le hace falta.

En este sentido, quiso dejar claro que Galicia "está madura" para esta relación bilateral que es "necesaria y urgente" y cuya oportunidad histórica "no se puede perder". Además, defendió que Galicia ingresa al Estado "no menos" de lo que éste aporta a la comunidad y desechó la idea de que "sólo" Cataluña y Euskadi pueden plantear esa relación bilateral por su aportación a las arcas estatales.

FINANCIACIÓN

Por ello, defendió un modelo de financiación en el que Galicia territorialice sus tributos, los gestione, constituya una Agencia Tributaria gallega con capacidad normativa y tenga mecanismos de compensación territorial en los que participe la comunidad pero "no por un problema de solidaridad, sino de justicia", dijo al recordar la deuda histórica que España tiene con Galicia.

Además, apostó por que "se tengan en cuenta" los criterios de dispersión, el envejecimiento poblacional y la población emigrante, "como en otros sitios se hace con los inmigrantes", para determinar el modelo de financiación.

En este sentido, puntualizó que autonomías como Murcia o Extremadura pueden "aspirar a lo que quieran" dentro del Estado, aunque matizó que la balanza fiscal y las "especificidades" de Galicia "no son las mismas" que estas dos regiones. Así, reclamó que en el debate sobre la financiación autonómica se hable del impuesto sobre sociedades porque hay empresas "importantes" que trabajan en Galicia, que utilizan sus materias primas, pero que están radicadas fiscalmente en Madrid.

En este sentido, dijo estar de acuerdo con el modelo de financiación "igual para todos", aunque puntualizó que "hay que ver dónde hay que igualarse". Así, apostó por la suficiencia financiera y destacó las diferencias económicas entre Galicia y Cataluña, por lo que propuso que se utilicen "instrumentos diferentes" para llegar a un punto en el que todos "sean iguales" y reciban el 100% de suficiencia financiera.

Además, sostuvo que "no es el momento de las rebajas", sino de "ser ambiciosos" e instó a que "todos" digan lo que "consideran ideal" para Galicia. Por ello, destacó la importancia de que la comisión parlamentaria comience "cuanto antes" los trabajos de la reforma estatutaria para que los grupos planteen sus posturas.

"Serán tres posturas diferentes, pero si redactamos el Estatuto pensando en los gallegos y no en las llamadas que hagan de Madrid, los tres llegaremos a un acuerdo", concluyó. Al respecto, propuso un pacto de los diputados gallegos en el Congreso para consensuar una propuesta que beneficie a Galicia e incluso llegue a "condicionar la gobernabilidad del Estado" como ha conseguido CiU.

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