Carod advierte contra el "derrotismo" político e insta a no confundir "aspiraciones personales y colectivas"

Actualizado 10/05/2007 14:12:07 CET

Apuesta por que el Govern apoye el texto del Estatut por encima de la sentencia del Constitucional

BARCELONA, 10 May. (EUROPA PRESS) -

El vicepresidente de la Generalitat, Josep Lluís Carod-Rovira, lamentó hoy el "clima político falso" de "derrotismo" que, en su opinión, se ha instalado en Catalunya, y advirtió de que "no es lícita ni legítima la confusión entre las aspiraciones personales y las colectivas".

Aunque no aludió directamente a nadie, las advertencias de Carod iban en la línea de las recientes declaraciones del presidente de la Generalitat, José Montilla, sobre ciertas "frustraciones personales", que se interpretaron como un claro reproche al ex presidente Pasqual Maragall por sus reflexiones en torno a que la reforma del Estatut "no ha valido la pena".

Carod denunció el "microclima mediático y político" que estos días "se va construyendo con los ladrillos del pesimismo, que querría ser desesperanzado, derrotista e incluso autodestructivo" y que "contrasta con la situación real del país", que, por el contrario, "funciona bien".

Por ello, consideró que "los políticos tenemos el deber y la obligación de mirar más allá de la política" porque "un país no se reduce a una persona o a un partido", igual que "Catalunya y el catalanismo no se reducen a una persona y a un partido".

En este sentido, Carod aludió también al ex presidente Jordi Pujol para reprocharle su "estrategia autodestructiva del 'finish Catalonia', como si se tratara de una extinción que provoca la solidaridad internacional".

Carod remarcó que "el final de la hegemonía gubernamental de CiU no significa el final de la hegemonía ni de Catalunya ni del catalanismo, que continúan gozando de buena salud", puesto que sigue habiendo "catalanismo en el Gobierno y catalanismo en la oposición" pese a que "los protagonistas sean hoy distintos".

"GOBERNAR PARA TODOS".

El vicepresidente catalán consideró que los políticos, y especialmente el Govern, tienen "el deber del optimismo" y apostó por "un Gobierno responsable", entendido como el que, además de gestionar la cotidianidad, "hace también política de valores" y "conecta con las ilusiones, aspiraciones y sentimientos de la gente".

"Hemos de gobernar para todo el mundo, no sólo para los nuestros, es decir, no sólo para los catalanistas de izquierdas porque son sólo una parte del todo. En Catalunya no todo el mundo es catalanista ni todo el mundo es de izquierdas, pero todos son catalanes y un Gobierno responsable tiene el deber de gobernar para todos", afirmó.

En esta línea, apostó por un Govern que "escuche más a la gente y no rechace por sistema las propuestas de la oposición", a la vez que reclamó "una oposición que no esté basada en el resentimiento por haber perdido el poder y en la crítica destructiva".

Carod se refirió también a la amenaza jurídica que pesa sobre el nuevo Estatut, en los procesos abiertos contra él en el Tribunal Constitucional (TC), y abogó por que el Govern defienda el texto aprobado en referéndum más allá de eventuales sentencias negativas.

"JUNTO A LOS CATALANES", ANTES QUE JUNTO AL TC.

"No tengo ninguna duda personalmente de que si toca escoger entre lo que dice el pueblo de Catalunya o lo que dice un grupo de magistrados, un Gobierno responsable debe estar en primer lugar al lado de su pueblo", afirmó.

Por su parte, el vicepresidente hizo un "llamamiento" a la ciudadanía para forjar una "autoestima colectiva nacional" basada, entre otras cosas, en "la ambición de ser buenos en el mundo, no sólo ser los mejores de España, cosa que no puede costar excesivamente", apostilló.

En este camino de autoestima, Carod llamó a "devolver la dignidad de uso a la lengua catalana" y, para ello, llamó a los catalanes "a un cambio de actitud, apelando a su buena educación, para que no discriminen más a la gente que no habla catalán" y "les traten, no como forasteros, sino como a la gente de aquí, es decir, en catalán".

Dando un giro a los argumentos de los que denuncian discriminación de los castellanohablantes en Catalunya, Carod llamó a los catalanohablantes a "no cambiar de lengua" para "no negar a la gente el derecho a escuchar hablar en catalán y así poder aprenderlo".

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