Estatut.- Ridao (ERC) pronostica un conflicto institucional de "primer orden" si el TC rebaja el Estatut

Actualizado 19/05/2008 18:17:37 CET

Cree que sin una reforma "profunda", el TC "no será nunca legítimo", y reclama en él representación territorial

BARCELONA, 19 May. (EUROPA PRESS) -

El portavoz de ERC en el Congreso, Joan Ridao, advirtió hoy de que se producirá un "conflicto institucional" de "primer orden" si el Tribunal Constitucional rebaja el Estatut, y reclamó una "renovación profunda" del alto tribunal porque, si no, "no será nunca legítimo".

En rueda de prensa tras la reunión de la Ejecutiva del partido, opinó que la posibilidad de que la muerte del magistrado del TC Roberto García-Calvo pudiera hacer variar el sentido de la sentencia sobre el Estatut, "demuestra que el TC no es un árbitro ni neutral ni equitativo".

Ridao, que definió a García-Calvo como uno de los magistrados del TC "más hostiles" al Estatut, instó a estructurar un "acuerdo amplísimo, no sólo PSOE-PP, sino extensivo al conjunto de partidos y territorios para impregnar por primera vez el TC de una dinámica propia de cualquier Estado compuesto o complejo".

Si esto no se produjera, avisó de que Cataluña deberá "empezar a estudiar la posibilidad de no reconocer la legitimidad de este tribunal", en la línea del Gobierno vasco.

Además, en caso de una sentencia restrictiva del Estatut, alertó de que se producirá un "conflicto institucional de primer orden" y un "auténtico choque de legitimidades" entre los que defienden la "legalidad de la intervención" de este tribunal y quienes, desde Cataluña, defienden la "legitimidad del pronunciamiento en las urnas", en referencia al referéndum que ratificó el Estatut.

Pese a mostrarse "respetuoso con el Estado de derecho y la separación de poderes", opinó que la actual situación del TC "no es normal", y no descartó que las renovaciones en el PP puedan facilitar que el alto tribunal se inhiba en esta materia.

No quiso aventurar cómo reaccionará ERC ante una eventual sentencia adversa, aunque defendió una respuesta unitaria y "contundente" de los partidos del Govern y la oposición, además de la sociedad civil catalana, para "dejar claro" que "no se quedarán de brazos cruzados".